¡¡BUENAS LECTURAS, MUCHOS PROYECTOS!!
Fans, aficionados, adictos; personas que nos damos el lujo de emocionarnos y vivir a través de la lectura. No pretendemos generar opinión pública, sólo queremos realizar nuestro aporte al desarrollo cultural y la difusión literaria. Esperamos que lo disfrutes tanto como nosotros, animate a participar. Si buscas libros gratis, estás en el lugar equivocado... ¡Que lo disfrutes! Este blog tiene mejor visualización con Google Chrome.
31 diciembre, 2012
26 diciembre, 2012
DEPARTAMENTO Q
JUSSI ADLER-OLSEN
Novelista danés, desconocido y
que nos presenta a un nuevo protagonista de sus novelas policíacas, el
inspector Carl Morck.
Tras esta frase que nadie piense
que nos encontramos ante un nuevo producto de la factoría escandinava de novela
policíaca, quien se acerque a este libro con esa idea se habrá confundido y
mucho. Porque esta novela, aunque tenga elementos propios de tal tendencia, no
lo es.
El escritor ha dado una patada a
la pelota de la novela policíaca y la ha lanzado unos cuantos metros más allá,
sigue siendo el mismo juego y el ambiente que refleja sigue pareciéndose, al menos en el fondo, pero el
juego se ha complicado, se ha enriquecido y se ha llenado de más carnosidad.
El autor ha tomado referencias
de la novela policíaca escandinava, como ya dije, le ha sumado elementos de la
novela anglosajona y algo de otros lugares, por ejemplo, se percibe la
influencia de la novela de género italiana. Ese cóctel, lo ha agitado, lo ha
removido y lo ha servido en una copa danesa, dando como resultado una novela
muy atractiva
Los personajes son de verdad, de
carne y hueso, de personas que tienen secretos, que callan cosas, que sufren y
que hacen tonterías. El personaje principal es el mejor ejemplo de ello, un
hombre maduro que tiene una pésima relación con sus compañeros de trabajo y que
en algunos momentos piensa con la bragueta y cuyo mayor disfrute es no hacer
nada, aún así es buen policía y de sus mañas nos da buena cuenta la narración.
La relación que mantiene con su segundo, al que no describiremos, es poco más
que una verdadera maravilla, una manera sutil, elegante y humana de acercarnos
a otros de cuyas diferencias culturales nos separan.
La humanidad de los personajes
recorre toda la novela, son seres humanos y como tales se comportan, existen
verdades que no creemos, nos obcecamos en ver la vida de una manera diferente a
como es, odiamos a nuestros compañeros de trabajo, nuestros vecinos nos caen
mal, en fin una vida normal y corriente pero en este caso dentro de una novela
policíaca.
Si a ello le sumamos un ritmo
frenético, es imposible dejar de leer, y le damos una trama bien urdida tenemos
una muy buena novela.
Cabe destacar la trama de la
investigación policial, diseccionada con paciencia y precisión, reconstruyendo
paso a paso, no sólo la investigación sino también los hechos ocurridos y
aunque se hace con lentitud en algunos momentos dicha disección no nos aburre,
todo lo contrario, se disfruta del trabajo de los agentes, quienes con un
trabajo de hormigas van uniendo una pieza con otra para llevarnos al desenlace
final y como siempre más lógico.
El ritmo es elevadísimo,
sostenido con astucia por el escritor, que posee un dominio amplísimo sobre las
claves de la novela de género, de las que hace uso en abundancia, dándonos
pequeñas miguitas de información que vamos recorriendo a toda velocidad para
llegar al desenlace.
El autor no es complaciente con
la sociedad que nos muestra, es una sociedad viva, real, existen malvados,
asesinos, gente de la peor catadura moral, pero también personas honestas y
buenas y esa mezcla, que en el fondo es tan real como la vida misma, nos hace
sonreír al encontrarnos ante esa sociedad tan bien diseccionada.
La prosa del escritor no es
florida, no la necesita, es concisa y se pone al servicio de la trama y esas
características ayudan a que la novela sea de muy sencilla lectura.
La edición es elegante, algo
habitual en Maeva, cabe destacar un par de expresiones que creemos son fruto de
una traducción no muy lograda, son expresiones como “padre postizo” o “hijo
postizo”, seguramente se podrían haber cambiado por padrastro o hijastro.
En resumen una muy buena novela,
con una trama muy bien realizada, con unos personajes que nos darán grandes
horas de satisfacción, porque deseamos, que no esperamos, que la editorial se
anime y publique más de este buen escritor y no nos deje con la miel en los
labios, una dosis no ha sido suficiente. Una novela que dará gratas horas de
placer y que no decepcionará a todo aquel que se acerque a ella.
Sergio Torrijos
DATOS TÉCNICOS:
415 páginas
ISBN: 978-84-15120-02-5
EDITORIAL: MAEVA
Fecha de publicación: 2010
25 diciembre, 2012
FELIZ NAVIDAD
El conjunto de administrador y colaboradores de Opinión de libros os desea a todos unas Felices Fiestas, y os augura muchas lecturas para el próximo Año Nuevo:
23 diciembre, 2012
HIPATÍA
EDUARDO VAQUERIZO
Editorial: Alamut
Nada más enterarme de
la existencia de este libro quise leerlo. He de reconocer que la historia de
Hipatia me fascinó desde el primer momento en que la conocí. Yo soy una de esas
mujeres que admiran a las grandes de la antigüedad, y como tal, no podía
perdérmelo. De pequeñita ya había leído algo sobre Hipatia pero no me había
introducido de lleno en saber más sobre su historia y lo dejé pasar. Fue hace
tres años, a través de una asignatura de libre elección de la universidad (en
concreto, “Religión y mitología romanas”) en la que el profesor nos fue
presentando los distintos cultos en aquella época tan lejana a nosotros. Fue
entonces cuando nos habló de Hipatia y nos dio más información sobre ella. La
inteligencia de esta mujer, sus ansias por aprender en una sociedad en la que
la mujer “debía ser mujer y nada más” y su posterior sufrimiento, me hicieron
admirarla como nunca.
La novela La última
noche de Hipatia de Eduardo Vaquerizo nos cuenta los últimos días de la
vida de esta filósofa y matemática a través de un personaje que ha viajado en
el tiempo para descubrir más sobre la Historia. De esta manera, en esta novela
podemos encontrar al principio, la historia de un grupo de investigadores,
físicos, historiadores, filósofos… que quieren vencer las leyes del
espacio-tiempo y viajar. Paralelamente, el autor va introduciendo una serie de
epístolas que le envía Cirilo a su tío Teófilo, en las que ya muestra el fanatismo que va a destruir la ciudad de
Alejandría. También, encontramos las memorias de Orestes, prefecto de Alejandría y amigo de Hipatia que nos da
su propia visión sobre las circunstancias. Será en la segunda parte del libro
(si se me permite decir que podemos dividirlo en dos partes), cuando Marta —una
de las historiadoras del proyecto— consiga viajar hasta Alejandría y conocer a
Hipatia, convirtiéndose en uno de sus discípulos en la Academia.
Las reflexiones de los personajes, los diálogos
trabajados, el dominio que muestra Vaquerizo en el uso de las epístolas… todos
ellos son recursos difíciles de conseguir que funciones correctamente, pero él
lo consigue y creo que con creces. Además, las descripciones de los lugares de
Alejandría, los hábitos de sus habitantes, el proceso de ascenso del
cristianismo frente al resto de cultos… Todo esto también nos muestra que el
autor ha trabajado en su obra arduamente, para conseguir el mayor rigor y
verosimilitud y es algo que se agradece.
Vaquerizo no sólo nos retrata una época historia, sino
que le da un giro a dicha historia y reflexiona sobre ella, cómo podría haber
sido de otro modo, las consecuencias de la implicación en los viajes en el
tiempo (que es algo que se ha debatido ya en numerosas ocasiones). Y deja al
lector la elección de reflexionar sobre el destino de Hipatia, sobre el
fanatismo y el oscurantismo.
Sin más, sólo me queda recomendar la novela. Y la
recomiendo con una gran sinceridad. Me disgustaría que todos aquellos
seguidores de la historia de Hipatia y de Alejandría se sintiesen mal por una
“transgresión” (en el buen sentido de la palabra) en la historia, ya que opino
que La última noche de Hipatia es
mucho más que eso. Es un ejercicio intelectual, narrativo, artístico… que no se
suele dejar ver mucho en nuestra literatura últimamente.
Elena Montagud
21 diciembre, 2012
UNA DIVERTIDA HISTORIA
D. E. STEVENSON
A pesar de los grandes avances
científicos en el campo del genoma humano, aún no se ha encontrado ninguna
prueba que demuestre que la capacidad de entretener a lectores de todas las
generaciones se encuentra ligada al ADN. Sin embargo, puede que no resulte
demasiado arriesgado e imprudente aventurar alguna relación entre cromosomas y
literatura cuando se descubre que D.E. Stevenson, autora de la entretenidísima
novela El libro de la señorita Buncle es, ni más ni menos, que sobrina
segunda de R. L. Stevenson, aquel
prestidigitador de la ficción y
taumaturgo de la peripecia que nos sedujo con la tonadilla “¡Quince hombres en el cofre del muerto,
yo-jo-jo y una botella de ron!”, que nos asustó con el toc-toc del bastón del ciego Pew o que nos zarandeó a través de mares
brumosos a bordo de la Hispaniola.
Dorothy Emily Stevenson nació en Edimburgo en 1892 y vivió en Escocia hasta su
fallecimiento en 1973. Su padre, ingeniero y constructor de faros, la educó en
casa a través de institutrices y fue a la tierna edad de ocho años cuando D. E.
comenzó a escribir sus primeros textos. Su extensa carrera literaria (escribió
más de cuarenta novelas) comenzó con Peter
West (1923), pero no alcanzó popularidad hasta la publicación de Mrs. Tim of the Regiment (1932).

Pero no solo los vecinos formarán
parte de este divertimento metaliterario; el propio lector participa en el
juego, porque, al igual que ocurre con El
perturbador de la paz, El libro de la
señorita Buncle no puede abandonarse una vez empezado, y el apetito
provocado con cada capítulo debe, necesariamente, saciarse con la lectura del
siguiente. Y es que la autora construye un juego de espejos en el que se reflejan
los personajes, y en el que también se
deforma el ingenuo estilo de la señorita Buncle, transformándose en una
narración omnisciente sutil y guasonamente malvada, preñada de mudas, anécdotas,
burlas soterradas, un poquito de romanticismo y mucho, mucho humor inglés.
Su pluma irónica e incisiva dibuja unos personajes
–junto a sus alter ego
metaliterarios- pintorescos y entrañables, prontos a saltar de las páginas para
dedicarse a arrancar nuestros hierbajos, como hace el hilarante coronel
Weatherhead con sus “padrastros”, a reunirse en la cocina alrededor de un té Earl Grey para escuchar las
imprecaciones de la empingorotada y despepitada señora Featherstone Hogg, o a salir
pitando a la estación de ferrocarril más cercana para tomar el primer tren a
Samarcanda.

A los amantes de los libros que hablan de libros esta novela les
parecerá una lectura deliciosa; a los
lectores de Gaskell les recordará sin duda a Cranford; y a los que disfrutan con la ironía sutil e incluso
mordaz puede que les quede un cierto regusto a Saki (en versión, desde luego,
menos corrosiva) porque esta matrioska
literaria esconde en su interior, además, una carga de profundidad dirigida no
solo contra los profesionales de la crítica literaria, sino contra el borreguismo lector que sólo compra y
lee lo que compra y lee el vecino.
Tal vez se echa en falta un dramatis personae y un puñado de notas a
pie de página para aclarar al lector hispanoparlante el significado de algunos
nombres propios y su ingeniosa mutación a manos de la ingenua señorita Buncle,
como complemento todo ello de un ya de por sí explícito prólogo… Pero, en suma,
merece Alba nuestra felicitación por haber sabido ofrecer a los lectores una cuidada
edición, con una traducción impecable y un atractivo diseño; y nuestro aliento también
para que ponga el mismo empeño y el mismo esmero en la edición en castellano de
las dos secuelas que D.E. Stevenson regaló a los lectores de su tiempo.
Pilar Moreno Monteverde.
Datos técnicos
El libro de la señorita Buncle, D.E. Stevenson (1934).
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de
Miera.
Alba Editorial; colección Rara avis.
Primera edición: mayo 2012.
378 páginas.
19 diciembre, 2012
OLD ENGLAND
JULIAN BARNES
¿Llega
un momento en el que el original comienza a dejar de parecernos auténtico?¿Es
posible que prefiramos una copia, limpia, aséptica y sin genética propia, al
original mismo? ¿Reducimos la realidad a una serie de imágenes simplistas que
podemos manipular a nuestro antojo? En estas cuestiones se zambulle Inglaterra,
Inglaterra, una original obra de Julian Barnes en la que plantea una fábula
orwelliana con su habitual habilidad para la narración.
Julian
Barnes fue una de las varias promesas de la literatura inglesa de los años
ochenta, junto a autores como Martin Amis, Ian Mcewan o Kazuo Ishiguro. Desde
entonces ha tenido ocasión de mostrar su talento en diversas obras. La reciente
publicación de Arthur & George, soberbia recreación del fugaz cruce entre
la vida del escritor Arthur Conan Doyle y el abogado de origen indio George
Edalji, es un ejemplo perfecto de su interés por lo "inglés", sus
símbolos y valores o la herencia de esa Inglaterra de finales del siglo XIX y
principios del XX.
No
es la primera vez que Barnes vuelve su mirada a Inglaterra, para repasar sus
tópicos, su pasado e, inevitablemente atisbar el futuro en un mundo que le ha
dejado de pertenecer. En 1998, Barnes publicó una obra íntegramente dedicada a
esta materia, escrita desde la ironía (y el cariño) en la que fantasea sobre la
creación de un parque temático que recoja la esencia de lo inglés.
Sir
Jack Pitman, un multimillonario cuya nacionalidad original es dudosa (siempre
los patriotas más vocingleros suelen ser los de adopción) desea culminar su
vida invirtiendo una fortuna en la compra de un territorio (la isla de Wight
será el objetivo final) para recrear al modo de un parque de atracciones
temático, todo aquello que se debe ver y conocer de Inglaterra. De este modo,
pretende, de una parte, conservar las esencias (o la imagen popular de éstas)
de su país, así como preservarlas de los propios ingleses.
La
idea que fundamenta el proyecto es la de que el público desea antes la copia
que el original, más aún cuando la reproducción se le presenta de manera
aceptable y cómoda, pudiendo visitar en un día aquello que requeriría varias
semanas de fatigosos esfuerzos en la Inglaterra real. Desayunar sobre los
acantilados de Dover, almorzar en Stratford-upon-Avon para luego tomar el té en
un cottage con tejado de paja y cenar ante una espléndida puesta de sol en
Stonehenge son sólo algunas de las múltiples posibilidades que ofrece la nueva
Inglaterra, que, para destacar más su pretensión de sustituir a la original,
lleva por nombre Inglaterra, Inglaterra.
En
el catálogo de lo british más puro no
faltan los taxis londinenses, los beefeaters,
los autobuses de dos pisos, las cabinas telefónicas o el Big Ben. Pero para
demostrar que no hay nada que la imaginación y el dinero (junto con la dosis
adecuada de chantaje y coacción) puedan conseguir, también se podrá compartir
una velada con el Dr. Samuel Johnson y sus inteligentes disertaciones, asistir
a un asalto de la alegre pandilla de Robin Hood, contemplar en los cielos de
Wight una representación de la Batalla de Inglaterra o disfrutar del cambio de
guardia y la salutación de unos monarcas auténticos.
Para
ello, Sir Pitman se rodea de un equipo de colaboradores multidisciplinar que le
ayude a plasmar su idea en hechos concretos. Conviven así, un historiador
estrella mediática de la televisión, un captador de ideas cuya única tarea inicial
es la de grabar las ocurrencias espontáneas de su jefe, o una psicóloga -Martha
Cochrane, cuyo papel fundamental es aportar negatividad y cinismo a las
reuniones.
Martha
es precisamente el personaje conductor de la novela, eclipsada en ocasiones por
el todopoderoso Pitman. Su infancia difícil, abandonada por su padre, y su
madurez compleja debido a varias relaciones insatisfactorias, configuran una
visión del mundo que atrae de inmediato al millonario, que admira su crudeza y
sarcasmo, y a otros miembros del equipo. De ser una empleada más pasa a ocupar
un papel relevante dentro de la empresa (no explicaremos el cómo, sólo que
Cochrane ha aprendido a manejar los mismos instrumentos que su jefe) y consigue
convertir Inglaterra, Inglaterra en un completo éxito mercantil.
La
identificación de la copia con el original es tan grande que, con el tiempo,
los propios empleados del parque comienzan a identificarse con sus personajes.
Robin Hood roba animales de granjas próximas, Johnson cae en una profunda melancolía
abúlica y la copia empieza a querer parecerse demasiado al original, a cobrar
vida propia, a reclamar su autonomía. Se da así la paradoja de que el modelo
estático, destinado a eternizar Inglaterra, acaba por tornarse dinámico,
asumiendo los valores mercantiles y falsarios de los que Pitman renegaba
inicialmente.
Martha,
tras su caída en desgracias, regresa a Inglaterra (a secas) y Barnes nos ofrece
el contrapunto a lo que ocurre en la feliz Inglaterra, Inglaterra. Debido a su
éxito comercial la pérfida Albión ha perdido todo su empuje económico, los
especuladores han hundido la libra, el turismo abandona las islas, las
instituciones internacionales le dan la espalda y la aristocracia se exilia en
el Continente. Escocia y Galés aprovechan la oportunidad para independizarse y
expandirse comprando tierras a los condados ingleses empobrecidos. Sin embargo,
lo peor es que, tras ver arrebatada su historia, Inglaterra ha perdido la
conciencia de sí misma (terrible pesadilla en un mundo en el que la globalización
favorece la uniformidad) y debe buscar una nueva.
La
nueva Inglaterra se rebautiza como Anglia, en un intento de recuperar sus
raíces históricas. El regreso de los inmigrantes a sus países de origen ha
convertido a Anglia en un estado rural y despoblado. Los transportes recuperan
la fuerza animal como principal energía y la alimentación se limita a aquello
que puede producir la tierra. Finalmente, Anglia ha vuelto a su más pura
esencia medieval y rural, frente a Inglaterra, Inglaterra que tras crearse con
la finalidad de copiar el original, recrear su pasado se convierte en futuro.
Paradojas del destino de las que Martha tampoco logra escapar en su viaje por
reconstruir su trayecto vital.
Inglaterra,
Inglaterra, está escrita con la habitual maestría de Julian Barnes, con su
preciosismo detallista y su ritmo narrativo impecable. No obstante, en algunos
momentos, el esfuerzo de Barnes parece dirigirse a explicaciones excesivamente
prolijas de aspectos claramente accesorios, mientras que en otros pasajes los
acontecimientos se desencadenan con excesiva precipitación lo que hace perder
el equilibrio narrativo. La combinación de aspectos psicológicos, la fabulación
sobre el futuro de Anglia o el contraste entre realidad y copia resultan en
ocasiones confusas.
Pese
a no ser una de las mejores obras de Barnes, su argumento es tremendamente
atractivo, original y muy sugerente; su estilo, brillante; y el resultado
general más que aceptable. Ironía y reflexión, historia y ficción combinadas
con acertadas reflexiones del autor sobre aspectos tan dispares como el arte,
la felicidad y el amor la convierten en algo más que una curiosidad.
GWW
DATOS DEL LIBRO
- Nº de páginas: 320 págs.
- Encuadernación: Tapa blanda
- Editorial: ANAGRAMA
- Lengua: ESPAÑOL
- ISBN: 9788433968913
16 diciembre, 2012
EL VIEJO TOLSTOI
MAURICIO
WIESENTHAL
Edhasa pocket, 2010
Compuesto por un
conjunto de textos sobre Tolstoi, Wiesenthal nos acompaña en un recorrido por
distintos aspectos del pensamiento, obra y vida del gran escritor ruso. Y como
colofón, en una sección titulada Album para la memoria, el autor comenta
una serie de fotografías, muchas de ellas tomadas por la propia Sofía
Tolstaia, imágenes del viejo Tolstoi,
rincones de la casa (Iasnaia Poliana), imágenes con su familia, con
Gorki, con Chertkov, con los campesinos, en fin, un álbum familiar. Wiesenthal cree
que «esta forma de presentar mi “recuerdo novelado” ayudará al lector a
situarse en la realidad del mundo de
Tolstoi, en el paisaje ruso, en la gente y en la época […]. Así viví mis
peregrinaciones a la Rusia de Tolstoi». Comparte el autor con Tolstoi la idea
de que sólo la novela permite «comprender» al ser humano al contemplarlo en su
entorno. El hombre y su circunstancia, como ya planteó Ortega.
Así, Wiesenthal,
que además de escritor es un viajero empedernido, cuenta no sólo la vida de
Tolstoi, sino sus circunstancias: los
orígenes ancestrales de su mansión Iasnaia Poliana; la vida de las gentes rusas,
leyendas y costumbres; anécdotas de los escritores contemporáneos de Tolstoi y
las relaciones que mantenían entre sí; la batalla entre el viejo Leon y su
esposa Sofía, que como leona a su vez, defendía el patrimonio familiar y la
herencia de sus hijos frente a las locuras exageradamente generosas de su
esposo, manipulado por los grupos de oscuros
seguidores, no siempre desinteresados.
También nos cuenta la pasión que el matrimonio mantuvo durante años,
ligándola al detalle simbólico del manojo de llaves que Sofía llevaba atado a
su cintura. Bellísimo simbolismo. Y la relación con los niños, a los que amaba
sobremanera, así como con la música, que entusiasmaba al escritor y que
consiguió transmitir ese entusiasmo a toda la familia. Tolstoi era un hombre
vitalista, pleno de inquietudes, deseos, pasiones, que según los momentos de su
ciclo vital canalizó en una dirección u otra.
En su vejez –recordemos el título
de este libro, El viejo León― se
escoró hacia un pensamiento moralizante, humanitario, pacifista en la línea de
Gandhi, con el que intercambió larga correspondencia. Abandonó parcialmente la
literatura para sumergirse en un mar de actividades pedagógicas, desarrollando
teorías religioso-libertarias que chocaban tanto con la Iglesia Ortodoxa (que
le excomulgó) como con los políticos de amplio espectro: del Zar a los
comunistas. Incluso con sus propios seguidores. Y es que el viejo León poseía
una personalidad única, independiente, una fuerza vital libre y casi salvaje. Este viejo había visto venir lo inevitable:
la muerte de un mundo al que la falta de ideales, la falsa idea de seguridad,
el desprecio de la pobreza y la capacidad de convivencia con el abuso y la
injusticia le devorarían como buitres. Lo que Tolstoi proponía era una vuelta a
los valores sencillos, el respeto a la naturaleza, el trabajo y la exigencia moral.
Una cultura se destruye ―nos dice Wiesenthal, parafraseando a Tolstoi―cuando
carece de valores reales de justicia y cuando olvida sus ideales de
renacimiento proponiendo sólo un horizonte de abundancia, oportunismo
moral y progreso material sin fe. Estas
son ideas básicas en Tolstoi. El concepto de autoridad moral sustenta todo el
edificio tolstoiano, y el aserto del evangelista S. Juan «el
conocimiento de la verdad es lo que os hará libres» era una premisa básica para
el viejo León.
Wiesenthal se documentó ampliamente sobre Tolstoi para
su novela Luz de vísperas, así como
para un capítulo sobre el escritor ruso en Libro de Requiems. Visitó
en varias ocasiones Iasnaia Poliana y los alrededores de la mansión, los
jardines, bosques etc. También visitó la casa donde Tolstoi y su familia
residían cuando estaban en Moscú.
En 1972, Wiesenthal tuvo la suerte y el honor
de poder encontrarse personalmente con una nonagenaria Alexandra Lvovna
Tolstaia, la hija menor del viejo León. Vivía en Valley Cottage, (Nueva York).
Aún dirigía la Tolstoy Foundation, una institución que se ocupaba de huérfanos
e hijos de emigrantes, desde 1941. En la Unión Soviética Alexandra fue detenida
y encarcelada por defender la libertad de expresión. Finalmente abandonó la
Rusia en 1929. Mantuvo hasta sus últimos días el espíritu humanitario de su
padre.
Libro
interesantísimo, lleno de datos y de anécdotas curiosas, de ideas y de relatos,
muy en el estilo de Wiesenthal. Digresiones constantes le llevan a hablar de
otros muchos autores y artistas, tuvieran contacto o no con Tolstoi, así como
transcripción de textos extraídos de su novela Luz de Vísperas, poemas o citas de diversos escritores, comentarios
jugosos y teorías sobre el hecho literario y una mirada sobre el presente y el
futuro del arte de escribir. No sólo para seguidores y amantes del viejo León,
sino para cualquiera que ame la literatura y la vida, porque de libros y de
vida se habla.
Ariodante
14 diciembre, 2012
APOCALIPSIS
LARRY COLLINS Y DOMINIQUE LAPIERRE
Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis son los cuatro caballeros que
se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis. “ Cuando
abrió el sello cuarto, oí la voz del cuarto viviente, que decía: Ven. Miré y vi
un caballo bayo, y el que cabalgaba sobre él tenía por nombre Mortandad, y el
infierno le acompañaba: Fueles dado poder sobre la cuarta parte de la tierra
para matar por la espada, y con el hambre, y con la peste, y con las fieras de la
tierra”. Apocalipsis, VI, 7-8.
¿Por qué es Gadafi el Quinto Jinete?. Él se considera a sí mismo
descendiente directo del profeta Mahoma y dice estar investido de una misión
divina: velar por la causa árabe. Su fundamentalismo le convierte en un ser
inestable que hace imposible prever el curso de su política o intentar
ajustarla a acuerdos o negociaciones. Y, dado su fanatismo, el mundo lo mira
con recelo porque tiene todo el poder financiero para fabricar armas de
destrucción masiva y provocar un conflicto nuclear de imprevisibles
consecuencias. Por eso, para intentar tener un cierto control sobre este
iluminado los países occidentales han tratado de buscar un mantenimiento de
relaciones normales con su régimen, aún teniendo la certeza del apoyo libio
al terrorismo y de que sus embajadas han actuado en determinados momentos como
base de criminales.
El Quinto Jinete es
un libro escrito por Larry Collins (West Artford-Connecticut, Estados
Unidos, 14/09/29- Frejus, Francia 20/06/05) y Dominique Lapierre (Chatelaillon,
Francia, 1931), un dúo que ha vendido 50 millones de ejemplares de sus
cinco títulos conjuntos: ¿Arde París?, O llevarás luto por mí, Oh Jerusalén,
Esta noche, la libertad y El quinto jinete . ¿Arde Nueva York? Es el
último trabajo publicado por ambos escritores desde 1980. Se puede decir que
Dominigue Lapierre fue un precursor de la novela de terror moderno con amenazas
catastróficas. También podría citarse a Frederick Forsyth, autor de La
alternativa del diablo.
Escrita en tercera persona, es una novela testimonio, porque lo que en
ella se relata podría suceder en la realidad. Con gran maestría los autores
logran confundir al lector mezclando realismo y ficción , para que así se tome
la obra como una historia novelada.
"Señor presidente, creo que debe de enterarse de este pliego.
Es la traducción de una cinta grabada en árabe y dirigida a usted que fue
depositada a primera hora de la tarde en el puesto de guardia principal"
“Traducción de la cinta (...) “Afirmas que
quieres restablecer la paz en el Próximo Oriente, y ruego a Dios que te bendiga
por su esfuerzo (...) no habrá justicia para mis hermanos árabes de Palestina
mientras los sionistas, con la bendición de tu país, sigan robando la tierra de
mis hermanos para instalar en ellas sus colonias ilegales...” (pág. 13).
Tres terroristas islámicos logran transportar hasta la ciudad de Nueva
York una bomba atómica. El presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, recibe
un ultimátum de Gadaffi: tiene un plazo de treinta y seis horas para que los
sionistas abandonen los territorios árabes ocupados. Si no se cumplen las
condiciones que dejó grabadas en la cinta mandará detonar la bomba. Diez
millones de habitantes de la gran manzana eran sus rehenes desde ese momento.
¿Se podría preparar un plan en ese plazo para desalojar la ciudad de los
rascacielos sin que cundiera el pánico entre la población y sin que el
dirigente libio se enterase?. Se pone en marcha todo el protocolo
diplomático y empiezan las conversaciones con los principales líderes mundiales:
Breznev, Begín, Giscar d´Estaing, el propio Gadaffi. ¿Puede ser esa bomba el
principio de un holocausto nuclear, en el que no solamente desaparecería Nueva
York sino también gran parte del mundo?.
Trama muy bien desarrollada y fundamentada que puede fecharse en los
años de la guerra fría. Es un thriller y muy trabajado, donde los personajes
históricos son tratados con tal verosimilitud que se ve que los han estudiado a
fondo por el conocimiento que tienen de los mismos. Son treinta y seis horas de
intenso suspense, con un ritmo trepidante que engancha hasta el final pues
mantiene en vilo al lector porque las horas van transcurriendo vertiginosamente
y no se ve una solución definitiva. El cataclismo nuclear parece
inminente.
Francisco J. Portela
Título original: Le cinquième cavalier.
Autores: Larry Collins y Dominique Lapierre
Nº Pág.: 416
Traducción: J. Ferrer Aleu.
Plaza & Janés Editores S. A.
R. B. A. Editores S. A., 1993
ISBN: 84-473-0145-1
11 diciembre, 2012
LA INUSITADA SENSACIÓN DE HABERLO VIVIDO
RITA GARDELLINI
Existen momentos en Después de
comer perdices o por qué las mujeres son boludas que nos hacen replantear
nuestros deseos mas ocultos. Despiertan en el lector pasiones dormidas,
aparentemente inexistentes, pero que detectamos cuando nos las muestran, como
en este libro, desnudas, claras, y ofensivamente descriptivas. En estos cuentos
se puede contemplar la presencia latente de Borges y Cortázar, que acompaña y
observa a la escritora a través de los relatos, pero que no molesta ni
contamina, dejando a la autora con una
voz propia, libre y salvaje, que penetra en la mente del lector con una fuerza
literaria implacable. Y es que Rita Gardellini rebosa literatura. Tiene una
capacidad extraordinaria (más bien un don) para jugar con el lenguaje. Hay
momentos en los que se disfruta leyendo el cuento por el simple placer del
texto. También, algunas historias contienen un grado conmovedoramente amargo, y
poseen la virtud de la cercanía, a pesar de que sus personajes hablan con el
estilo propio del lugar de donde viven.
Podemos reírnos por la reacción alocada
de sus protagonistas, o sentir angustia por la desesperación que genera un
rechazo, o imaginar el hastío y frustración de una mente marginal,
solidarizándonos, no sin cierta
complicidad, ante el profundo desasosiego que provoca la incomprensión. El tema
de la soledad —un tema ya de por sí fascinante
e inquietante— se plasma de una manera brillante y en ocasiones puede
resultar muy tortuosa. Aunque habla de
mujeres, el amor, el sexo, y las relaciones de pareja, en realidad transmite,
por momentos, las inquietudes de los seres humanos ante la dictadura de la
cotidianeidad: las inseguridades, los deseos, las envidias… Los sentimientos
más primitivos y auténticos, los más desgarradores. Entre los cuentos hay unas
historias que llegan más que otras. Quizás porque la complejidad de algunos
personajes llama mucho la atención, y otros pueden interesar menos. Pero en
todos los relatos se mantiene algo especial, que pervive en esa prosa
asilvestrada que la autora tanto domina.
De este modo, encontramos el pudor y la incomodidad de los defectos
físicos resaltados en algunas de las escenas más tragicómicas del libro, y
somos capaces de entender los sueños rotos de una noche de verano
inducidos —con crueldad— por la respuesta de un amor no correspondido.
Todo esto, claro, con un estilo literario jocoso y entretenido. Nunca pedimos
que se acabe el tiempo compartido con los personajes, sino que deseamos más
horas para pasar con ellos. En la difícil tarea de divertir de una manera
inteligente, Después de comer perdices asombra
por su efectividad y calidad, y demuestra a todos aquellos que reniegan de la
literatura pura por ser excesivamente elitista que se puede ser sublime
literariamente sin olvidarse del atractivo poder del contenido.
Los relatos de Paula y Fiona, por ejemplo, contienen ciertas dosis de
humor que generan algunas escenas cómicas, pero es un humor despiadado. Todo lo
provoca la honestidad con la que se conversa, porque en el fondo, las pasiones
humanas son así, contradictorias, efímeras y absurdas. Y la sinceridad nos
asusta porque nos asusta la verdad sobre nosotros mismos. Esa es una de las
cosas que más atraen de sus relatos. Pueden parecer juegos. Sin embargo,
sorprende “la verdad” que reside en ellos. Lo fácil que se identifican esas
emociones en las largas noches de invierno.
Xabier Fole,
Nueva York. Octubre de
2012.
Periodista
y redactor de televisión. Graduado en Historia por el City College de
Nueva York, especializado en historia intelectual de los Estados Unidos, fue
becado por The New York Times como fact-checker en la sección Syndicate.
A la venta en las librerías en Rosario, Argentina.
En España
América: http://amzn.to/despuesdecomerusa
Alemania: http://amzn.to/despuesdecomeralemania
Francia: http://amzn.to/despuesdecomerfra
Italia: http://bit.ly/despuesdecomeritalia
ReinoUnido: http://amzn.to/despuesdecomeruk
Alemania: http://amzn.to/despuesdecomeralemania
Francia: http://amzn.to/despuesdecomerfra
Italia: http://bit.ly/despuesdecomeritalia
ReinoUnido: http://amzn.to/despuesdecomeruk
07 diciembre, 2012
CRÍMENES DE BARRIO
ERNESTO MALLO
No es muy frecuente encontrar
novelas bestias, de brutalidad atrayente y de una mirada mordaz y salvaje a lo
que nos rodea, por eso llama tanto la atención esta novela.
¡Una maravilla! Argentina y argentinos, lenguaje
muy suyo, expresiones porteñas, Buenos Aires, dictadura e hijos de puta, la
mezcla no puede ser peor o mejor según se mire.
Colocar una novela negra,
negrísima, en mitad de aquellos años y aquellos hechos, es de gran
atrevimiento, no deja indiferente a nadie. Pongámosle que el ser humano tiene
sus zonas grises y que en ciertas circunstancias inciden aún más y que la
brutalidad forma parte del comportamiento de ciertos estamentos, lo agitamos y
el cóctel resultante es un territorio que parece un frente de batalla. Verdum, Ypres
o el Somne eran igual de peligrosos que pasear por ese Buenos Aires. En mitad
de la novela el autor cita un par de novelas sobre el género humano y la
dictadura, novelas que han causado estupor por su crudeza y realidad, pero
personalmente la presente novela me ha causado más turbación que las citadas,
seguramente por dos motivos, por el ambiente negro que crea el autor y por esa
sensación de familiaridad y de vivir en mitad de la locura, que se prolonga
tanto que ya no le prestamos atención ni la consideramos algo anormal.
Pero la novela es mucho más, es
una novela de género de una pieza, es una investigación criminal de primer
orden y son unos personajes de calidad encomiable.
El personaje del inspector Lascano
es una delicia, su amigo el forense otra similar y de ahí en adelante. No se
desperdicia nada, no da puntada sin hilo. Todos los personajes de la novela están
perfectamente caracterizados, con truculencia, con carnosidad y con un jugo tan
especial que dotan los buenos novelistas a sus recreaciones.
Si quieren una buena novela, si
desean una experiencia un tanto bestia, si les gustan los tipos duros, los
malos de verdad, los argentinos, los represaliados, los represores, está es su
novela. Aseguró, con rotundidad, que gustará a quién la lea.
Sergio Torrijos
DATOS TÉCNICOS:
189 páginas
ISBN: 978-84-9841-510-0
ISBN: 978-84-9841-510-0
Fecha de publicación: 2011
04 diciembre, 2012
FANTASEANDO
NEAL SHUSTERMAN
La mente de Neal Shusterman es fantástica. Y a
fantástica le doy los varios significados que posee.
Primero, porque con Everlost ha
creado una novela maravillosa para jóvenes y para adultos. Y segundo, porque su
mundo está repleto de fantasía.
La novela comienza con un accidente
de tráfico que Shusterman sabe contar de modo preciosista para que no quede en
una simple tragedia. Este accidente se convierte en mucho más: es el paso de
los dos protagonistas, Allie y Nick, a un lugar del que no saben nada pero del
que pronto tendrán que conocer mucho. Ese lugar se llama Everlost, una especie
de mundo paralelo, de espacio en el que las almas de los niños se quedan entre
la vida y la muerte (¿una especie de purgatorio? No lo sabemos, lo que sí está
claro es que es hermoso, aunque también peligroso). Allí, desorientados y
preocupados, se encontrarán con otro niño, Lief, el cual les acompañará en sus
aventuras. Pronto, llegarán al sitio en el que vive Mary, reina de los
Escocidos (sí, la palabrita se las trae, pero no tengamos en cuenta la primera
acepción que se nos viene a la cabeza… Luego lo explicaremos más
detalladamente), una guía espiritual para todos esos niños perdidos. Pero Allie
quiere saber más, porque no cree que Mary lo sepa todo, así que ella misma se
embarcará en una aventura peligrosa para conocer nuevas respuestas, que la
llevará a toparse con el mismísimo Mcgill, el monstruo más horrible de
Everlost…
Lo que más me ha gustado de la
novela son sus personajes. Allie, la testaruda, la que quiere saber más y más.
Nick, el que se conforma con poco. Lief, aquél que lleva años perdido y
resignado. Mary, la Wendy de Everlost. Stradivarius, la hipocresía
personificada. El McGill, que representa el poder de conseguir algo al desearlo
con fuerza. Todos ellos podrían parecer personajes arquetípicos, pero en
realidad, van evolucionando a lo largo de la trama y, los que al principio eran
cobardes luego se convierten en valientes, los que eran malvados sienten una
especie de arrepentimiento en su interior, los que se aman también se odian…
Shusterman sabe complementar y jugar con los sentimientos de cada uno de estos
niños perdidos en el mágico mundo de Everlost.
En cuanto a Mary, reina de los
Escocidos, tengamos en cuenta que esta palabra hace referencia a esos niños que
se sienten dolidos en un mundo al que no pertenecen. Es su guía espiritual, la
que los anima a continuar allí. Muy llamativa y una idea curiosa y lograda, que
logra captar la atención del lector, son los finales de capítulo en los que se
introducen conceptos que Mary ha elaborado acerca de Everlost. Se juega así con
el papel del narrador y el del personaje de Mary, pues ésta a su vez se convierte
en una especie de segunda narradora. Para mí, es uno de los personajes más
elaborados por Shusterman: hermoso pero a la vez letal.
Allie es otro personaje fundamental,
ya que se convertirá en la enemiga de Mary, llegando incluso a elaborar ella
misma libros en los que hable de Everlost, desmintiendo hechos que ya narró la
Reina. Cabe destacar que son dos personajes muy distintos pero semejantes a la
vez, ya que en ambas existe un gran conflicto moral: las dos luchan por lo que
consideran justo.
Nick, a mi parecer, es el personaje
con más evolución en la persona, y dicha evolución es complicada. No voy a
decir nada más porque no quiero desvelar parte de la trama, pero es el
personaje que realiza un cambio profundo desde la niñez hasta la madurez, comparándose
con los personajes aparecidos en las obras de viaje del héroe.
A su vez, podríamos decir que
Everlost, ese lugar de “reposo” para las almas de los niños, es un personaje
más. Su influjo es enorme. Eso sí, se echa en falta más información sobre ese
mundo, más pinceladas sobre el lugar. Esperemos que en las siguientes
Shusterman continúe con su labor, puesto que en su mente debe haber todo un
universo everlostiano.
El
lenguaje de Neal es vívido, visual, cinematográfico. La historia se cuenta de
un modo tan sencillo, como si se tratase de un cuento de hadas, pero a la vez
tan hermoso y metafórico, que se convierte en una leyenda repleta de magia, y
sin necesidad de ningún efecto extraño: aquí no aparece la hechicería en sí, ni
dragones, ni princesas encantadas, ni gnomos… Sólo niños extraviados. Pero es
que la magia está en ellos, en su desorientación espiritual.
Como colofón, señalar que no es una
novela destinada a niños pequeños, sino a jóvenes que ya están de camino a una
edad adulta, pues contiene mensajes morales que el niño no puede llegar a
comprender. Eso no quiere decir que no pueda disfrutar la historia, claro que
lo hará, aunque no logrará descifrar algunas de las bonitas claves de la
historia (la pérdida de la memoria en los niños, el apego por lo material, el
ciclo repetitivo de las acciones… son todos elementos que Shusterman utiliza
con maestría para que el lector reflexione sobre ellos y sus relaciones a lo
largo de la historia).
Como siempre que me sucede con las
sagas, me quedo tristona, a la espera de tener pronto en mis manos la segunda
parte y sumergirme de lleno de nuevo en ese universo, en ese mundo everlostiano.
Título: Everlost
Autor: Neal Shusterman
Traducción: Adolfo Muñoz
Editorial: Anaya
Págs: 359
01 diciembre, 2012
AMERICAN WAY OF LIFE
Bill Bryson
Bill Bryson es un periodista
norteamericano que tras vivir durante cerca de veinte años en Gran Bretaña,
casarse con una inglesa y tener hijos, decide volver a su hogar americano
arrastrando a su familia. Al poco de instalarse en New Hampshire recibe la propuesta
de un semanario británico de escribir un artículo semanal en el que relate la
experiencia de un americano que redescubre su país y los contrastes que
advierte en relación a su vida en el Reino Unido.
Pese a sus recelos iniciales,
Bryson se lanza con decisión y entusiasmo a la nueva tarea que le permite
explorar y estudiar los más diversos aspectos de la vida americana ofreciendo
un artículo semanal durante un año y medio a sus lectores británicos en un tono
desenfadado e irónico. Historias de un gran país lleva por subtítulo Viaje
al american way of life lo que describe con mayor precisión su contenido:
un año y medio de artículos junto a una breve introducción explicativa del
origen del libro.
Como es de prever, desfilan por
estos artículos todos los tópicos comunes sobre la vida americana: la
superabundancia de comida y la obesidad, el apego por el cumplimiento de las
normas por ridículas que puedan resultar, la creciente invasión de la
publicidad, la cultura de la reclamación, la total ignorancia sobre cualquier
asunto ajeno a los Estados Unidos (sea en materia de arte, historia, geografía,
…). Pero también, Bryson nos regala emotivas instantáneas de una mentalidad tan
tremendamente positiva y confiada (conviene destacar que se trata de artículos escritos
con anterioridad al 11-S) que rayan en la simpleza.
Del mosaico de artículos se
obtiene una imagen fidedigna y creíble de unos Estados Unidos alejados del
tópico hollywoodiense. Asentado en uno de los estados con mayor riqueza
forestal, Bryson entona una extraordinaria alabanza del tesoro natural de su
entorno. Bosques interminables, capaces de tragarse restos de pequeños pueblos
abandonados, e incluso aviones que se estrellan sin ser localizados hasta
pasados varios meses pese a la utilización de las más modernas técnicas de
exploración mediante satélite. Sorprendentemente, Bryson señala que esta enorme
extensión boscosa es reciente ya que apenas hace 60 años la mayor parte de la
superficie hoy cubierta estaba destinada al cultivo. Un buen ejemplo a seguir.
Esa inmensa naturaleza casa con
las dimensiones propias de los Estados Unidos. Las distancias entre puntos que
se consideran próximos asustarían a un europeo medio. Un día de playa en la
cercana costa puede suponer un viaje de más de cinco horas por trayecto. Sin
embargo, Bryson echa de menos el viejo encanto de las carreteras americanas y
su panoplia de atracciones inverosímiles, típicas a mediados de los años
cincuenta. Según asegura, las distancias se hacían más llevaderas gracias a
carteles que advertían de la presencia de extraños fenómenos como la piedra
atómica, un campo de gravedad, una casa construida con latas de cerveza a un
paso de la carretera principal (para ser más exacto, a unos doscientos
kilómetros de la misma) y que, inevitablemente causaban una desoladora
decepción al ser contemplados, decepción que desaparecía de inmediato al ser
sorprendidos por un nuevo cartel que anticipaba la cercana presencia de la
huella de dinosaurio más grande del estado de Arizona.
Son muchas las cosas que han cambiado
desde los tiempos de juventud de Bryson. Los moteles son un buen ejemplo. A
finales de los años cincuenta y primeros sesenta, todos los cruces de caminos,
pequeñas poblaciones y áreas de servicio contaban con sus correspondientes
moteles, cada uno con sus propias características diferenciales. Sus dueños
eran familias que ofrecían un trato cercano y personal a sus huéspedes
supliendo las carencias de unas habitaciones no demasiado elegantes o limpias.
El tiempo ha borrado estos establecimientos de los mapas americanos,
sustituidos por unas pocas cadenas que ofrecen moteles estandarizados e
impersonales de modo que, en cualquier estado de la Unión, uno puede alojarse
en uno de estos establecimientos conociendo de antemano el mobiliario de la
habitación y el contenido del buffet libre para el desayuno.
Esta tendencia a favorecer lo
previsible parece haber traído consigo (¿o será más bien al revés?) la
desconfianza ante lo diferente. Acostarte en una habitación exactamente igual
en Nebraska que en Ohio, ver los mismos canales de televisión, desayunar los
mismos ingredientes en Colorado que en California, no sentir ni valorar el
“riesgo” (relativo, es cierto) de una experiencia algo diferente. Este
desasosiego por lo desconocido ha llevado, señala Bryson, a que las miles de
variedades de chocolatinas americanas carezcan de auténtico sabor a chocolate,
que los tipos de queso autóctonos se hayan acomodado a unos estándares
generales que les han llevado a perder su peculiaridad.
La profusión de Starbucks o McDonald´s
son otro buen ejemplo de la homogeneización creciente de la vida americana
(uniformidad que inevitablemente parece adueñarse también de nuestras
ciudades). Bryson comenta entristecido a uno de sus amables vecinos que la
apertura de un McDonald´s enfrente de un coqueto restaurante familiar próximo a
su casa ha llevado al cierre del restaurante perdiendo la última oportunidad de
cenar de una manera decente en el entorno, a lo que el vecino contesta
indiferente que le parece normal ya que lo bueno del McDonald´s es que siempre
sabes lo que vas a comer antes de entrar.
Como ya he señalado, muchas de
las referencias de Bryson acaban por ser un triste anticipo de las tendencias
que hoy vemos a nuestro alrededor. La cultura de la reclamación (injustificada,
se entiende) por el mero hecho de tentar la suerte y obtener una improbable (y
en muchos casos improcedente indemnización), la complicación creciente de los
trámites de embarque por las medidas de seguridad totalmente ajenas a lo que
representa realmente nuestra seguridad, etc. Bryson denuncia la política de las
empresas de recortar servicios a los usuarios justificando dichas medidas
precisamente con la disculpa de que se trata de “ofrecer un mejor servicio”.
Pero gran parte del encanto de
estos artículos no reside tanto en el aspecto antropológico que parece
deducirse de ellos. En la mayoría de los casos, las reflexiones nacen de la
narración de anécdotas en las que el propio Bryson es el desgraciado y torpe
protagonista. Así, le vemos perdido sobre un trineo motorizado totalmente
incapaz de evitar chocar repetidamente contra todo árbol que crezca a menos de
trescientos metros a su alrededor, derramando refrescos sobre una monja en un
vuelo terrible (especialmente para la monja), sufriendo los horrores de la
dieta que su mujer le impone prohibiéndole la mantequilla de cacahuete o su
feliz (sólo al principio) encuentro con la trituradora de basuras, ese invento
tan americano y cuya peligrosidad en manos de un desastrado Bryson la convierte
en un arma de destrucción masiva.
Asistimos a excursiones
familiares en las que sus hijos muestran mejor sentido de la orientación o le
vemos atiborrar el carro de la compra del supermercado con treinta variedades
diferentes de cereales que su mujer le obligará a desayunar hasta el último
copo como expiación por su delito de atentar contra los alimentos frescos que
tan trabajosamente logra encontrar en el pequeño rincón en el que están
confinadas esos extraños y “peligrosos” vegetales tan desconocidos para un
americano medio, más afín a los precocinados y congelados.
Humor, bastante información para satisfacer al
curioso, anticipación de corrientes, estilo ameno y familiar que admite un
hueco para la reflexión. Bryson se escapa del uniformismo que denuncia y cada
uno de los artículos abre una nueva perspectiva. Sus títulos son un buen
ejemplo (Los misterios de la Navidad, Esos aburridos extranjeros, Por qué
nadie camina, Al aire cubierto, En la barbería, Imposibilidad de comunicación,
Perdido en el cine, Dónde está Escocia y otros consejos de utilidad, La mejor
celebración americana, La vida deportiva y así hasta setenta y ocho
artículos).
GWW
Datos del libro
- 15.0x23.0cm.
- Nº de páginas: 352 págs.
- Editorial: PENINSULA
- Lengua: ESPAÑOL
- Encuadernación: Tapa blanda
- ISBN: 9788483074831
- Año edición: 2002
- Plaza de edición: BARCELONA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
¡Sálvese quien pueda! - Andrés Oppenheimer
¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la robotización. Oppenheimer siempre me ha llamado la atención, si bien no he sid...
-
Este libro, que podríamos catalogarlo como de autoayuda o filosofía, trata un tema existencial: cómo dar sentido a la vida. Es una invita...
-
No sé si clasificar a Los ojos del perro siberiano como una novela o como un cuento. En verdad muy poco importa, aunque me inclino por l...
-
DIDO REINA DE CARTAGO ISABEL BARCELÓ Es Ediciones Isabel Barceló (Sax, Alicante) nos relata esta historia como lo hacían lo...