13 julio, 2012

HACIA EL SUR CON VAZQUEZ-RIAL


FRONTERA SUR
Horacio Vázquez-Rial

Un hombre, de origen hispano-argentino y radicado en Barcelona, reconstruye la historia de su familia a partir del arribo a Buenos Aires de su bisabuelo y el hijo de éste, abuelo del narrador, el año de 1880. Se trata de Roque Díaz Ouro, viudo de 35 años, y su hijo Ramón, de tan sólo cinco, oriundos de Galicia como tantos españoles llegados a la Argentina en torno del 1900, huyendo de la pobreza y el desamparo. A ellos se suma el alemán Hermann Frisch, Germán para los argentinos; eximio artista del bandoneón y un ferviente partidario del socialismo, estuvo presente en los dramáticos hechos de la Comuna de París, en 1871. Frisch es para Roque el mejor de los amigos y un segundo padre para Ramón, pero también una suerte de ángel guardián de los Díaz; así pues, su lugar en la memoria familiar es igualmente importante.

Horacio Vázquez-Rial (Buenos Aires, 1947), hispano-argentino, es historiador, escritor y periodista.Reside desde 1974 en Barcelona, ciudad en que obtuvo el doctorado en Geografía e Historia. Ha publicado una serie de obras de ficción y ensayos, contándose entre éstos el libro La Guerra Civil española: una historia diferente (1996) y una biografía de Juan Domingo Perón (Perón. Tal vez la historia, 2005). Frontera sur, publicada originalmente en 1994, es la décima de sus novelas.
En torno al mencionado trío protagónico, Vázquez-Rial construye una animada y cautivante saga familiar que transcurre entre las dos últimas décadas del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, y cuyo escenario privilegiado es la capital argentina. Tan privilegiado que la novela funciona también como el vivo retrato de un Buenos Aires que, por aquel entonces, sufría profundas transformacionespor iniciativa de un intendente admirador del París reestructurado por el barón Haussmann. A la planificación urbanística, con sus imponentes edificaciones y reformas viales, se añadían continuas mejoras debidas a la introducción de los avances técnicos del momento: el alumbrado eléctrico, los tranvías, el teléfono, el cine, etc. Buenos Aires se expandía y se revestía con los signos de la modernidad, contagiándose algunos de sus habitantes de la fiebre de los descubrimientos y las innovaciones (en cierto pasaje de la novela se asiste a la fallida experiencia de un aspirante al gremio de los inventores). Asimismo, resonaban en las calles de la ciudad los acentos de multitud de idiomas extranjeros, algunos de los cuales daban origen a un número importante de publicaciones estables. Eran en verdad riadas de portadores de esperanzas e ilusiones, los inmigrantes que impusieron a Buenos Aires un toque cosmopolita.

Ahí afloran, en las páginas de Frontera sur, bares y hostales de mala muerte, reñideros de gallos, casinos clandestinos, los prostíbulos, algunos de ellos de una miseria atroz y otros de lujo (como el regentado por la bella Teresa, más conocida como «Piera»: uno de los personajes destacados de la novela); las asociaciones mafiosas, dedicadas entre otros turbios negocios a la trata de mujeres… El de la novela es, en buena parte, el Buenos Aires barriobajero, mas sin un patetismo o una sordidez abrumadores. También es el Buenos Aires de clase media y el de las fortunas incipientes, como la de los mismísimos Díaz. En efecto, merced a su esfuerzo y a una suerte envidiable, Roque Díaz Ouro se convierte más pronto que tarde en un próspero negociante, asumiendo a la vuelta de los años y aun sin pretenderlo un papel semejante al de un patriarca, rol en que reemplaza a quien hiciera para él –como para otros españoles recién llegados a la Argentina- de protector y benefactor. Esto, sin abandonar su profesión de fe socialista.
Abundan las situaciones y sobre todo los diálogos, ágiles, naturales, muy vívidos. La galería de personajes es cuantiosa, un entrañable muestrario de inmigrantes en su mayoría.Sus historias oscilan entre el drama y la felicidad, el logro y la derrota. Algunos de ellos son todo un carácter. Así ocurre en el caso de la mencionada Teresa, tan querida por los Díaz; también en el de Frisch, cuyos amores resultan tan plenos como infortunados. Interesante personaje es Antonio Reyles, al que un ya crecido Ramón Díaz y su flamante esposa han conocido en Galicia –en viaje motivado por la nostalgia de la tierra natal y también, cómo no, por la búsqueda de las raíces familiares-. A poco de desembarcar en Buenos Aires, Reyles adquiere un plano de la ciudad en el que irá marcando los lugares y recorridos que conciernan a sus proyectos, y es que está resuelto a triunfar. Lo logra, en el margen mismo de la legalidad, moviéndose con suma destreza entre los intereses y los pistoleros de unos sectarismos políticos que son en sí mismos organizaciones delictivas.

Aquí y allá surgen los nombres de connotados políticos argentinos de la época, pero el aderezo principal lo constituye la aparición de dos personajes históricos: Durruti, el famoso anarquista español, y Carlos Gardel. Acompañado por su banda, con la que ha asaltado un banco en Chile, Durruti prosigue en suelo argentino su campaña de atracos, convirtiéndose Antonio Reyles en un auxiliar circunstancial. El prócer del tango, por su parte, es un secundario de mayor relevancia, a cuya biografía dedica el narrador un merecido interés (su vida se entrelaza con la de los Díaz y la de Germán). En Frontera sur consta un individuo de estatura humana, vulnerable y nada irreprochable, desprovisto por tanto del aura legendaria que la posterioridad le ha conferido. La oscuridad que rodea sus orígenes ha generado una diversidad de teorías; Vázquez-Rial lo muestra nacido en Uruguay bajo el nombre de Carlos Escayola, quien adopta el apellido francés de un joven fallecido, Gardes, más tarde convertido en Gardel.

En este ejercicio de memoria familiar, la ficción rinde honor al mito, el que reviste la forma de un fantasma que traba amistad con Roque Díaz y lo ayuda a hacer fortuna. Se trata, pues, de un elemento en cierto modo disonante en el contexto de una novela realista, pero que da cuenta de la determinación del memorialista/narrador de registrarla memoria familiar tal cual ha llegado hasta él. Honesta determinación y una legítima licencia por parte del autor, cabe decir.
Lectura en verdad emotiva y gozosa.

Rodrigo

Horacio Vázquez-Rial, Frontera sur
Editorial Roca, Barcelona, 2006. 551 pp.

11 julio, 2012

NAVEGANDO HACIA EL NORTE


LAS RUTAS DEL NORTE
JAVIER TAZÓN RUESCAS

Ed. Kattigara, 2011

Esta obra es una variada combinación de aventuras marineras, historia, geografía, y biografía. Pero, ante todo es una novela. Y no sólo por la forma, sino porque mezcla, como en una marmita cociendo diversos ingredientes, ficción con realidad. En la vida de Juan de la Cosa hay etapas más bien oscuras, como son los años de infancia y juventud, adiestramiento y primeros viajes. Imaginar esos años es el tema de la presente novela.
Juan de la Cosa, como es bien conocido, fue el cartógrafo que dibujó el primer mapamundi conservado en el que aparece el continente americano, en 1500. Pero no sólo fue cartógrafo, sino que aunó esa facultad suya para el dibujo con la llamada del mar. Proveniente de familia de navegantes y constructores de barcos,  este santoñés universal  salta a la historia al acompañar a Colón y a Ojeda en sus viajes trasatlánticos.  Esa parte de su vida es narrada por el autor de este libro en una novela anterior, El cartógrafo de la reina (2010). Ambas tienen la forma de unas memorias, en las que el cartógrafo y al final su escribano, López de Haro, dan cuenta de la vida y aventuras de este personaje. 

Pero antes de esos viajes, realizó otros, acompañando a los balleneros cántabros por las rutas gélidas y oscuras del gran Norte. Javier Tazón imagina y describe esos viajes, como describe la educación del joven Juan, el escenario donde vive sus primeros años y la familia que lo rodea y acoge, así como las familias enemistadas con la suya ―las luchas de poder―y los problemas que derivan de esas rivalidades. Aprovecha en esta narración el autor, para explayarse sobre un tema que quizás sea poco conocido  para los que no vivimos en la cornisa cantábrica.
Que dispongamos de pocos datos no quiere decir que no los hubiera, o los haya. Los navegantes cántabros y vizcaínos, así como los gallegos, han sido los que tradicionalmente  han recorrido las rutas del Norte: Irlanda, Islandia, Terranova…en busca de bacalao y de ballenas, principalmente. Y el comercio con todas esas tierras nórdicas. Pues bien, de todos esos viajes, las leyendas y la realidad, lo imaginado y lo vivido, es de lo que nos habla el autor, poniéndolo en  boca del propio Juan de la Cosa. Imagina además, su infancia, las luchas entre las familias eminentes en Santoña, ciudad natal del protagonista, la terrible muerte del  padre, las actividades del abuelo, que se ocupa de la formación del futuro cartógrafo y navegante. Todo ello, como aclara el autor en una nota final, está novelado como bien pudiera haber sucedido, mezclando personajes reales pero sin constancia de la relación directa con el joven De la Cosa.

Conocemos así a los amigos de infancia y primera juventud, al inseparable Fernán de Castro; los primeros amores, el origen del nombre Marigalante, que será el del barco que le llevará con Colón a las Américas años después, aunque rebautizado como Santa María, para evitar connotaciones peligrosas. Sus primeros tutores, la enseñanza que recibió del fraile Pere Furnet, fraile de origen judío balear y vida borrascosa, que además de franciscano será confidente y espía a las órdenes de Isabel la Católica. Los marinos que le acompañan en los primeros tanteos en la mar: Chachu de Lequeitio, Bocanegra, Salvador Cachupín, (pariente de su esposa, Juana del Corral) Ojobreca, Pintalacola, etc. Nombres y sobrenombres curiosos y llamativos, de personajes que le siguen y participan de sus aventuras en los mares del Norte. La navegación hacia Terranova, la caza de las  ballenas, la descripción de los geiseres de Islandia, de los iglúes esquimales, de los acantilados de las tierras del otro lado del Mar Tenebroso…Y por otro lado, las intrigas políticas, con el fondo de la lucha por el poder entre los Trastámara, y a menor nivel, la lucha de las grandes familias norteñas entre sí; todo ello constituye parte de esta novela, lo que la hace atractiva y muy entretenida.

Contada a modo casi de lectura juvenil, muy directa, sin complicaciones, sin engorrosas digresiones demasiado técnicas, que a veces distraen en exceso, novela de aventuras y acción ante todo, pero con un marco histórico real y con personajes reales, a los que Tazón  da vida y movimiento. Avanza la idea general de que todo el proceso del descubrimiento, que a veces se enseña como centralizado en una o dos figuras emblemáticas, no es sino el resultado de un conjunto de exploraciones previas, de ignotos protagonistas que abren camino a otros que lo aprovechan y perfeccionan. La tradicional pesca de altura cántabra formó a muchos navegantes, y originó muchas rutas que Juan de la Cosa plasmó en líneas y dibujos sobre pergamino, concentrando todos sus conocimientos en una imagen –bellísima, por cierto, a nuestra disposición en el Museo Naval de Madrid― del mundo conocido: el mapamundi.

Javier Tazón Ruescas  (Santander, 1953) es abogado y escritor, muy interesado en el mundo de la gastronomía, sobre el que versa su primer libro. Después ha llevado su atención a la historia, a los personajes que salieron de Cantabria, lo que le ha llevado a la vida de Juan de la Cosa, sobre el que ya publicó El cartógrafo de la reina en 2010.


Ariodante

09 julio, 2012

EL LINCE IBÉRICO


EL ESPIRITU DEL LINCE

JAVIER PELLICER


Desde el momento de su nacimiento Icorbeles es marcado por los dioses como El Elegido. Con esta idea en mente, sus padres comienzan a prepararlo para que se convierta en el líder que unifique todas las tribus de Iberia.

Este destino lo separa de todos excepto de Alorco y Instan, dos niños cartagineses que, ante las derrotas sufridas por Cartago frente a Roma, buscan refugio en Iberia. Esa amistad le hace conocer no solo el amor, sino también los planes de conquista de Amílcar Barca, que desea anexionarse las tierras íberas con el fin de seguir plantando cara a los romanos.

Es entonces cuando intenta hacer realidad los presagios anunciados en el momento de su venida al mundo. Pero los designios de los dioses son equívocos, y no siempre somos capaces de comprender sus mensajes...


La portada de la primera novela que publica Javier Pellicer (Benigásim, 1978) ya es de por sí sugerente. Un guerrero en plena batalla y al fondo se distingue la silueta de un felino. El ver esta atractiva portada ya nos da una idea de lo que se puede encontrar el lector. El título completa la invitación: El espíritu del lince, Iberia contra Cartago. Es una novela histórica.

El guerrero bien puede ser Icorbeles. El hijo de Icortas y Aretaunin nos irá relatando, en primera persona, cómo llegó a ser el caudillo íbero que unificó a las diversas etnias que poblaban Iberia para enfrentarse a un enemigo que quería apoderarse de su patria: Cartago.

El espíritu del lince engancha al lector desde la primera página hasta el final, que sorprenderá, pues vemos cómo Icorbeles nos relata su enfrentamiento con un guerrero enemigo. Pero ese enfrentamiento viene precedido de una historia que el protagonista nos irá contando como si de unas memorias se tratase, pues alguna vez nos recuerda que está escribiendo estos hechos desde la vejez para alguien que no las va a leer.

Historia contada mediante un lenguaje sencillo y directo en cortos capítulos que darán agilidad a la narración para que sigamos con interés todos los acontecimientos que se suceden y que tienen como marco histórico la primera guerra púnica, la guerra civil en Cartago o la ocupación del sur de Iberia por Amílcar Barca, sabedor de las riquezas que en ella había, para hacer frente a los fuertes tributos que tenían que pagar a Roma.

Icorbeles nos recordará con emoción cómo supo que él era El Elegido, la vida en Etemiltir con sus padres, la marcha de Icortas como mercenario para luchar junto a los cartagineses en su guerra contra Roma, la vuelta de su padre acompañado de los que serían sus amigos, Alorco y Nistan, la llegada de Azarbaal, que le será de gran ayuda en su adiestramiento y en las batallas el viaje del protagonista a la ciudad púnica donde llegaría a conocer a los Barca, de la que tendría que marcharse tras enterase de las intenciones de Amílcar.

Una novela en la que su autor dota de una personalidad muy bien definida a sus personajes, destacando sobre todos ellos a Icorbeles, el protagonista, al que vemos evolucionar hasta llegar a convertirse en el líder de los íberos. Su valor, su fuerza, su convicción en la victoria, la amistad que le unirá a Alorco, al que considerará como un hermano, aunque el destino hará que luchen en bandos contrarios; su amor hacia Nistan, pese a que contrae matrimonio, por obligación como era costumbre en su pueblo, con Nerseadin y el resto de personajes que aparecerán a lo largo del libro con los que nos iremos familiarizando.

El espíritu del lince es fruto de una gran labor de documentación. Gracias a ese trabajo podemos darnos una idea de cómo era la vida de los íberos: sus ideas religiosas, sus vestimentas, de qué se alimentaban, las armas utilizadas en los combates. El mapa de la península Ibérica que nos encontramos nada más abrir la novela nos dará una idea de las poblaciones que había a mediados del siglo III a. de C., las aclaraciones que el autor da acerca de los aspectos históricos de la novela y una relación de qué personajes fueron reales y cuáles ficticios complementan la minuciosa labor de Javier Pellicer.

El autor:

Javier Pellicer (Benigásim, Valencia, 1978). Escritor, reseñador, entrevistador y colaborador literario en diversos medios. Ha sido ganador y finalista de varios premios literarios y ha participado en múltiples antologías de relatos ambientadas en el género fantástico e historico.


Francisco J. Portela

Título: El espíritu del lince
Autor: Javier Pellicer
Ediciones Pâmies
Primera edición: marzo de 2012
Ilustración de cubierta y rótulos: Calderón Studio
Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788496952980
Nº páginas: 334



06 julio, 2012

EL ARTE ES MAGIA


 HADAS Y DRAGONES 
(El arte es magia)
 H. G. Ciruelo Cabral


Que Ciruelo es un gran maestro de la ilustración, es algo que a nadie le viene de nuevo. Pero lo que casi todo el mundo desconoce es que además es un maestro de la narración.
En este maravilloso cuento nos relata, con una prosa elegante, delicada y cálida,  la historia de Kume y Yssala. Este muchacho del pueblo mapuk, que se pasa el día dibujando dragones y su hermana que sueña con comunicarse con las hadas, van a ser los que deban aventurarse en las montañas para ayudar a una hechicera a detener la catástrofe que se avecina.
Hasta aquí parece una historia más, pero, como bien podéis imaginaros, siendo su autor quien es, este libro está totalmente cubierto por unas ilustraciones mágicas que solo por si mismas ya lo convierten en una verdadera joya digna de cualquier biblioteca. Pero no es solo un argumento bien tramado y unas ilustraciones deliciosas lo que hacen de este libro algo muy especial. Es el hecho de que a través de sus páginas se percibe el sentimiento de minuciosidad, de amor por lo que se está haciendo y la sensación de que el autor ha disfrutado escribiendo cada palabra y dibujando cada ilustración. Y es ese amor y esa dedicación que se transmiten al lector lo que podemos notar en cada página del libro.

Ciruelo, con increíble ternura, nos va desgranando  una historia mágica, de amor fraterno, de amistades increíbles y de superación  personal. Y no solo eso, sino que consigue que aflore en nuestros rostros durante toda su lectura una  sonrisa dulce de complicidad por saberlo capaz de haber mantenido la ingenuidad de la infancia íntegra para brindarnos esta maravilla.
Para todos los que tenéis gente menuda cerca, es uno de los mejores libros que se pueden ofrecer, y para los que no tenéis, echadle un ojo, porque vale la pena disfrutadlo y recuperar con él la ingenuidad de las historias eternas, escritas con una prosa sencilla y a la vez

AUTOR: Ciruelo nació en buenos aires, argentina, el 20 de julio de 1963. Su formación artística s einició en la escuela secundaria, donde estudió ilustracion publicitaria. A los dieciocho años comenzó su carrera profesional como ilustrador en una agencia de publicidad. En 1987 trasladó su residencia a España y desde allí trabajó para las mejores editoriales de Estados Unidos y Europa forjándose un lugar entre los artistasmás importantes del mundo del arte fantástico ilustrando portadas de libros y discos, posters, calendarios, etc. Una de sus creaciones más aclamadas es Petropictos, el arte de pintar sobre piedras, que sepuede ver en exposiciones de todo el mundo. Actualmente está dedicado a escribir e ilustrar sus propios libros. Ciruelo vive con su mujer Daniela y sus hijos Lys y Ángelo es Sitges, un pueblo cerca de Barcelona.


Ángeles Pavía

Título: HADAS Y DRAGONES (El arte es magia)
Autor: H. G. Ciruelo Cabral
Editorial: Dac-editions
Páginas: 127
ISBN: 84-934277-5-7
Género: Narrativa fantástica

04 julio, 2012

ALEHOP!

ALEHOP
JOSE ANTONIO FORTUNY 
Ed. Funambulista, 2012

Permitidme que para empezar la reseña de esta estupendanovela cite las palabras de Max Estrella, protagonista de Luces de bohemia, de Valle-Inclán, en la escena duodécima:
“MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO: ¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea.”                                                                                
Donde dice héroes clásicos, pongamos valores de la actual sociedad española. Y eso es exactamente lo que nos brindaAlehop -publicada por la editorial Funambulista-, del escritor menorquín José Antonio Fortuny (Mahón, 1972), autor de una primera obra titulada Diálogos con Axel (2003). Hacer reír suele ser muchísimo más difícil y meritorio que hacer llorar, especialmente si la carcajada brota de una situación tan triste y negra que sería para llorar. Pasé ratos divertidísimos, tronchándome de risa en el sofá. Provocar la risa y la capacidad de sorprender son cualidades inestimables en un escritor. Me leí la novela casi de un tirón. Digo casi, porque tenía un montón de exámenes por corregir y no era cosa de dejar a mis alumnos sin las notas.

En un pueblo cuyo nombre no se menciona vive una pareja de ancianos necesitados de ayuda debido a la enfermedad de la mujer. Un buen día llega un circo. Este acontecimiento tan especial y fuera de lo común causa gran revuelo y expectación, lo que es aprovechado por la autoridad de turno, con el asentimiento del líder de la oposición, para tener entretenido al personal y que así parezca que se hacen grandes cosas en beneficio de la gente. El acuerdo entre el alcalde y el mánager del circo para potenciar la asistencia del público al espectáculo se ve alterado por la peripecia del anciano y su mujer, que requiere ayuda diaria para levantarse de la cama y nadie se la proporciona. El caso es que todos escurren el bulto ante la petición de asistencia del anciano y se van pasando la pelota hasta que el asunto se complica hasta límites insospechados para todos. El desenlace es sorprendente, digno de una trama argumental bien trabada y que atrapa al lector en todo momento.
Los personajes principales de la novela son designados con el nombre común: el anciano, la mujer, el alcalde, el líder de la oposición, el mánager. En cambio algunos personajes secundarios tienen nombre propio, quizá porque lo relevante es que mediante el nombre común se generalizan los tipos y situaciones, adquiriendo una dimensión que supera la mera anécdota argumental para hacerse extensiva a la sociedad española actual que aparece así satirizada sin perdón.

Alehop es un desfile de personajes y situaciones perfectamente reconocibles por parte de cualquier lector: los políticos superficiales, interesados y oportunistas, atentos a lo políticamente correcto, a no ser menos ni hacer menos que el vecino, para que luego sus electores no digan y les castiguen en las urnas, aunque sus hechos entren en la categoría del despropósito a precio astronómico a cargo de los contribuyentes; el mánager del circo, buen conocedor de la elemental y previsible psicología de los políticos,  sabe tocar la tecla adecuada para lograr sus fines: la vanidad y el ansia de lucimiento; el presidente del club de ancianos, apodado YoYó, que encarna a quienes ocupan cargos directivos, siempre complacientes y en connivencia con quienes están en el poder, para figurar y darse tono o alimentar su fútil ego con palabrería hueca; las asociaciones que aparentemente sirven a la sociedad y solo sirven para el sarao o el espectáculo…
A medida que se avanza en la lectura van apareciendo, en mi opinión,  los temas clave de la novela. La sátira de los métodos de gobierno, según el punto de vista del alcalde, no tiene desperdicio:
“…el alcalde repasó los principales métodos que empleaban los políticos para gobernar. Gobernar era como ser un titiritero que tenía que mover cientos de hilos a la vez: si tirabas de unos, se te enredaban los otros. Nunca lo hacías bien para todos. Y si tratabas de resolver algunos problemas individuales la gente seguía teniendo la sensación, al ser justamente una labor sumergida que no llamaba mucho la atención, de que continuabas tocándote el ombligo…

Por eso los dirigentes, cuando se dieron cuenta de que por mucho que hicieran nunca podrían contentar a sus ciudadanos, empezaron a utilizar un conjunto de estratagemas para poder soportar a un pueblo tan plasta. Una de las que mejor había funcionado era la construcción de monumentos o edificios emblemáticos.”
En el asalto y el acoso periodístico a los ancianos asistimos a la conversión en espectáculo mediático de cualquier nimiedad, que así se convierte en tema de conversación, en asunto interesante para el común de la masa inculta y sin criterio, que pasa a ser denominada el público; a la comercialización de la intimidad de las personas a través del reality show, tipo Gran Hermano, que concede fama a lo que es cotidiano y banal y posibilita la convicción de que no existen el derecho a la intimidad y el respeto, pues parece que todo el mundo tenga derecho a mirar y a juzgar. Todo cuanto contraviene o estorba al espectáculo es considerado problemático y atentatorio contra el derecho a saber. La otra cara de esta moneda es la ilusión por ser famosos y lo inconcebible que resulta que alguien no haga aprecio de este valor, como el anciano, que lo único que quiere es que le ayuden a resolver el problema de su mujer impedida.

Uno de los temas más relevantes, desde mi punto de vista, es el que se destaca con la actitud del mánager ante el éxito del programa televisivo que muestra el día a día de los ancianos, convertidos irremisiblemente en espectáculo y sus necesidades en objeto de interpretaciones y comentarios distorsionados.
“Pero después de atestiguar cómo el anciano se había convertido en una celebridad en el “Bigyayos”, empezó a poner en duda si era tan memo como había creído. ¿Acaso no parecía una gran casualidad que le hubiera arrebatado el protagonismo dos veces seguidas? ¿No era mucha coincidencia? Intranquilo, había pedido a sus colaboradores que averiguasen, mezclándose y preguntando entre los residentes del pueblo, si alguno de los ancianos tenía algún antecedente en el ámbito artístico. Ni rastro, estaban completamente limpios.”
No resulta concebible que alguien no actúe de manera interesada y solapada. Solo el interés y el oportunismo resultan creíbles. Por eso el anciano provoca un descoloque monumental en todos cuantos tienen relación con él. Todo el mundo sin excepción quiere sacar tajada y no les cabe en la cabeza que él sea diferente por ser un hombre claro y sensato, que lo único que pretende es resolver el problema de su mujer. Hasta tal punto es así, que la complicación siempre surge debido a que se le suponen al anciano motivaciones ocultas y no muy limpias.
Este esperpento entretenidísimo, esa mirada ácida sobre la sociedad española que es la novela Alehop, se inserta en la tradición hispánica de la literatura satírica y paródica de la que son exponentes ilustres Quevedo, Cervantes, Valle Inclán y García Lorca. La degradación de la realidad, la caricatura de personajes comunes, la corrupción de los valores morales y cívicos con se llenan la boca algunos políticos y sus compañeros de viaje, como la solidaridad, la ayuda a las personas dependientes, el derecho a la intimidad y al honor, la libertad de expresión, la transparencia en el ejercicio del gobierno… todo termina siendo grotesco.
+
La parodia de las novelas o series policiacas, en las que aparecen policías gorilas, jueces sin escrúpulos y psiquiatras es una de las técnicas literarias empleadas por José Antonio Fortuny para construir su relato, en el que tampoco faltan otros ingredientes como la parodia de las sectas esotéricas y pseudo-religiosas cuyo fin es esquilmar a los incautos.
Y me dejo en el teclado muchas más cosas que podría comentar, pero entonces me alargaría demasiado y no quiero abusar de vuestro tiempo ni de vuestra paciencia, si me leéis. Alehop es una novela muy, muy recomendable. La diversión y la reflexión a partes iguales están aseguradas. Un estilo directo, ágil, ameno, unos diálogos bien construidos, combinados con el estilo indirecto libre, que nos muestra la interioridad de los personajes, hacen que la lectura de esta novela sea un placer.

 Elisa

02 julio, 2012

AVERSIÓN NOVELADA



TRATADO GEOGRÁFICO SOBRE LA AVERSIÓN
FRANCISCO JAVIER SÁCHEZ GARCÍA

Con Tratado Geográfico Sobre La Aversión, Francisco Javier Sáchez García (bajo el seudónimo Pascasio Saga) ganó en 2006 el III Premio de Novela Corta Villanueva del Pardillo. De esta novela, los miembros del Jurado, por unanimidad, destacaron la destreza en el manejo del lenguaje y la capacidad para crear un sorprendente universo personal. No sólo eso, Sánchez García demuestra un marcado gusto por el detalle y la descripción de ambientes y personajes.

Francisco J. Sánchez García (Campillo de Llerena, Badajoz) es Licenciado en Derecho y Diplomado en Trabajo Social, pero ha trabajado profusamente en el ámbito de la educación y la gestión cultural. No se trata de su primera obra ni de su primer premio, ya que con anterioridad ha ganado varios premios literarios, entre ellos el de Narración Corta Peñón de IFACH de Calpe (Alicante) y el de Novela Corta Calamonte Joven de Badajoz. Asimismo, ha resultado finalista en diversas convocatorias literarias, una de las últimas fue la XV edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, donde quedó finalista junto a veintiséis españoles más entre quienes se encontraban Javier Cercas, Juan José Millás, Eduardo Mendoza y Antonio Muñoz Molina, entre otros.
Evelio Cruz Meneses es el protagonista de esta novela que transcurre en el pueblo de Berzocana (Cáceres), que como si de un Macondo español, es testigo fiel de la vida de sus escasos habitantes. Los vecinos de esta pequeña localidad tienen una historia particular que Cruz Meneses se encargará de relatar. Evelio no se conforma con trabajar en el departamento de catalogación de la biblioteca municipal, sino que desea ser escritor. Será el historiador oficial, el narrador encargado de que la vida del Padre Reina, de Juana Santascusa, Tobías Hernández y otros muchos que pueblan esta geografía sobre la aversión.
Evelio Cruz Meneses nació sin padre y de su madre siempre se dijo que se dedicaba al oficio más antiguo del mundo. Motivos de sobra suficientes para conferir una personalidad cuanto menos peculiar: tímido, hondo de pensamiento, insomne, introspectivo y sagaz.

En  Tratado Geográfico Sobre La Aversión(2006) el lector apreciará una prosa castiza, cuidada y la destreza y el buen uso que hace de la lengua de Cervantes Sánchez García, quien parece tener el ánimo de escribir sin premura, plasmando el tiempo que camina lento por entre las calles de Berzocana.
A finales de septiembre, cuando la sombra de las cárcavas refresca la tarde amarilla de álamo, una niebla hueca, decidida, baja las sierras sin ningún propósito y se introduce serpenteante entre los castaños para acabar cubriendo los helechos y las retamas completamente. El sol se va a asustando poco a poco y lo que fue neblina tenue en primer tiempo se torna después densa, compacta niebla, como si todo el valle, con sus sierras del rededor, fuese una inconmensurable habitación cerrada.
Como Miguel Delibes, Sánchez García se muestra fiel a un territorio narrativo propio y nos conduce tierra adentro, hacia el paisaje de la profunda Extremadura donde el tiempo se ha detenido hace muchos años.

 Sara E Rodríguez
Ficha del Libro:

Título:  Tratado Geográfico Sobre La Aversión   
Autor:  Francisco J. Sánchez García
Editorial:Verbum
I.S.B.N.-10:      8479623667
I.S.B.N.-13:      9788479623661
Nº P´gs: 112

30 junio, 2012

LEYENDA DEL GOLEM


El Golem
Gustav Meyrink


La leyenda es un género con características muy definidas. Remite a una época pasada, en la mayoría de los casos de impreciso encuadre histórico, un pasado mítico. Es fundamentalmente una tradición oral habiendo sido transcritas, en la mayoría de los casos, únicamente gracias al esfuerzo del movimiento romántico que creía ver en ellas el espíritu del pueblo. En ocasiones, este material se toma como punto de partida de creaciones más cultas por parte de autores modernos, pero ninguno como Gustav Meyrink transplanta la esencia de una leyenda en todos sus aspectos para crear una obra totalmente original.

Meyrink toma y actualiza en todos los sentidos posibles la leyenda del Golem de Praga, hombre de barro creación de un sabio rabino que cobra vida cuando se introduce en su boca un papel con el impronunciable nombre de Dios obedeciendo las órdenes de su creador.

En primer lugar, ubica su obra en un tiempo determinado, los últimos días del gueto judío de Praga, en el momento en que comienza su demolición con fines de salubridad y mejora de las condiciones de vida de sus habitantes. Esta época puede parecernos remota y mítica a su vez, no obstante, para los lectores de la época de Meyrink el gueto era algo más que un recuerdo lejano, era una vivencia compartida hasta hacía poco.

En este momento (finales del siglo XIX), la figura del Golem ya no se manifiesta como un muñeco de arcilla, sino como una fuerza cuyo poder se extiende por todo el gueto, más allá de pruebas reales. Una fuerza espiritual que atrapa el pensamiento colectivo de un pueblo que ya ha perdido su identidad de tribu y al que sólo le quedan unas cuantas referencias colectivas.

Meyrink sustituye la tradición oral por la novela (el género literario que menos se presta a su verbalización y difusión popular) y los aspectos religiosos ceden el paso a las más modernas teorías psicológicas y espiritistas que inundan el subconsciente del protagonista de este libro, conviviendo aún con elementos de ese pasado remoto, como la Cábala.

El lenguaje expresionista, el telón de fondo sombrío de una Praga en blanco y negro, fantasmal, poblada de sombras y espectros son el recurso estético que sustituye a la figura del Golem. Las fuerzas del mal ya no provienen del exterior sino del propio hombre, dueño de su destino pero incapaz de adivinar los pasos a seguir para dominar esta fuerza y que, pobremente, trata de leer los signos que se despliegan ante sus ojos.

El propio Meyrink fue aficionado a la adivinación (de hecho su negocio financiero en Praga fracasó como consecuencia de sus prácticas poco ortodoxas en materia de asesoramiento bursátil) y plasmó en esta obra muchas de sus experiencias. Más aún, cuando escribió El Golem hacía años que había abandonado Praga por su Viena natal y, posteriormente por el exilio en Alemania debido a que su antimilitarismo incomodaba a las autoridades austriacas.

El éxito de El Golem (al que no fue ajeno su casi inmediata traslación al cine) pone de manifiesto el interés que en los lectores de principios del siglo XX despertaban estos ambientes y la sabiduría de Gustav Meyrink en tejer con los hilos del subconsciente un tapiz de imágenes rebosantes de sugestión y capaces de ocupar el lugar que las antiguas leyendas ya no eran capaces de llenar.

La trama argumental, en ocasiones compleja y errática, pasa a un segundo plano, los personajes carecen de matices que los enriquezcan (quizá se salvan dos excepciones: Wassertrum y Charousek, quienes encarnan una peculiar relación padre-hijo digna del propio Freud, que deja la Carta al Padre de Kafka en un simple lamento quejumbroso). Nada de ello importa, lo perdurable de la novela no son sus personajes, la historia de amor que esconde o las venganzas soñadas o ejecutadas. Estos elementos no son sino el esqueleto sobre el que la noche de Praga, sus habitantes sin nombre y el espíritu que les alienta hacia el mundo de los vivos o el mundo de los muertos despliegan toda su moderna belleza.

 GWW

Datos del libro
  • 13.0x19.0cm.
  • Nº de páginas: 264 págs.
  • Editorial: TUSQUETS EDITORES
  • Lengua: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788472238343
  • Año edición: 1995
  • Plaza de edición: BARCELONA


28 junio, 2012

MARCHANDO CON DOCTOROW


LA GRAN MARCHA 
 E. L. Doctorow

Edgar Lawrence Doctorow (Nueva York, 1931) es uno de los más reputados exponentes de la literatura estadounidense actual. Entre las obras que mejor lo representan están las novelas “Ragtime”, “El libro de Daniel”, “Billy Bathgate” y “Ciudad de Dios” (algunas de ellas, llevadas al cine). “La Gran Marcha” (‘The March’, 2005) es su décima novela. En ella Doctorow escenifica el episodio final de la Guerra de Secesión de los EE.UU.: la marcha del ejército de la Unión al mando del general William T. Sherman por territorio confederado -los Estados de Georgia y las Carolinas-, en 1864-1865.

La novela ofrece una mirada panorámica del acontecimiento referido, y lo hace desde el punto de vista parcial y fragmentario de una variedad de personajes de muy diversa condición; algunos de ellos históricos –como el propio general Sherman, una de las figuras centrales de la obra- y otros, la mayoría, ficticios.Se trata entonces de una novela de estilo coral, según modalidad muy en bogaen la actualidad (no sólo en la novela sino también en el cine).
No se espere de “La Gran Marcha” una reconstrucción novelada al por menor de hechos militares, ni meditaciones en torno a las circunstancias políticas, económicas y sociales que desencadenaron la Guerra de Secesión. El verdadero interés de la obra está en la infrahistoria del gran suceso, en el contraluz de proporciones humanas del episodio histórico. Lo que preocupa a Doctorowes la condición humana sometida a los estragos de este conflicto, toda una cesura en la historia de su país.

El relato, amplio en sus propósitos, moderado en su extensión, consta de un muestrario de humanidad herida por el drama de la guerra civil. Predominan los figurantes, mucho más víctimas que agentes de la historia. El autor deja traslucir una mirada conmiserativa, más bien ajena al elogio de falsas grandezas y presuntos heroísmos. Acaso en la figura del general Marshall se concentre todo el punto de grandeza que Doctorow puede concebir en un acontecimiento tan sórdido como la Guerra de Secesión. Se percibe la admiración por el personaje de proporciones históricas, el jefe militar que conduce un ejército de gran tamaño en lo que debía ser –y fue- la operación que decidiese el final del conflicto. El retrato del personaje proporciona la imagen entrañable de un hombre entre los hombres: Sherman sufre, compadece y se envanece como cualquier otro. Pero también se manifiesta en él la presunción del que sabe destinado a los libros de historia. Así sucede, por ejemplo, que en medio de la campaña, Sherman se entere por la prensa del fallecimiento de su hijo de seis meses; en su reacción inmediata hay tanto dolor como vanidad:
Dejó caer las manos a los lados. Oh, Señor, exclamó, ¿también tú sientes envidia? (p. 135).
Sherman, el hombre, el general victorioso, se codea con el Dios de su fe.
Hay en la novela, sabiamente medido, cuanto dramatismo puede haber en un relato cuya substancia sea la guerra. No son sólo los sesenta mil hombres que componen el ejército unionista lo que alborota todo a su paso, sino también la vasta muchedumbre de esclavos liberados y de desarraigados que lo siguen. Y es todo un mundo en movimiento, un mundo a cuestas, como señala uno de los personajes:
Es que ustedes llevan un mundo a cuestas, dijo Emily.
Sí, tenemos todo lo que define a una civilización, dijo Wrede. Tenemos ingenieros, intendente, asentador de real, cocineros, músicos, médicos, carpinteros, criados y armas. ¿Está impresionada?
(p. 71).
Impresionada está Emily, puesto que su propio mundo de dama sureña se ha desmoronado al paso de este otro mundo en movimiento, al que azarosamente se ha incorporado, y del que poco antes había pensado –desde su posición de ‘adversaria’- que se trataba de una plaga más que de un ejército.

La novela, dicho está, posee el temple realista que compete al asunto. Las peripecias de los personajes contienen desgracia y buena fortuna. Presente está el toque de pesimismo, y es que no hay forma de hacerse demasiadas ilusiones acerca de la naturaleza humana. Por sufrida que haya sido la Guerra de Secesión, no era la primera ni sería la última gran matanza entre congéneres:
[…] Nuestra guerra civil, la fábrica devastadora de los huesos de nuestros hijos, no es más que una guerra posterior a otra guerra, una guerra anterior a otra guerra (p. 375).
Doctorow evita refocilarse en excesos sentimentales, y se agradece. Lo característico de “La Gran Marcha” es la sobriedad y un justificado verismo en lo que atañe al pequeño gran drama de la historia.


Rodrigo
E. L. Doctorow, La Gran Marcha. 
Roca Editorial, Madrid, 2006. 381 pp.

26 junio, 2012

¿PARA QUÉ LOS LIBROS?


EL FIN DE LOS LIBROS
OCTAVE UZANNE
Trad.: Elisabeth Falomir Archambault
Ed. Gadir, 2010

En 1894 tienen lugar muchos acontecimientos; en el sur de Francia se puede observar una lluvia de meteoritos, evento que muchos ligan a símbolo de sucesos importantes. Uno de ellos tuvo mucha resonancia internacional: Dreyfuss es arrestado, y a partir de ahí tiene su desarrollo uno de los procesos políticos que más tinta han vertido en el papel. Incluida la tinta literaria (el famoso artículo de Zola, Yo Acuso). Cruzando el Canal, un anarquista francés, Martial Boudin, coloca una bomba en el Observatorio de Greenwich, en un intento simbólico de acabar con la ciencia. Pero la ciencia está en uno de los momentos más álgidos y vertiginosos.
Precisamente ese año, William K. Dickson, colaborador de Edison, patenta la primera cámara de cine: el kinetoscopio. John Le Roy proyecta en ese año la primera película en Nueva York, para publicitar el descubrimiento de Edison, que en 1877 había inventado el fonógrafo y diez años más tarde intentó aplicarlo a la imagen, usando un cilindro en el que inscribía pequeñas fotografías, que eran inmovilizadas momentáneamente por breves rayos luminosos, dando lugar al embrión de la película cinematográfica.  Finalmente, Louis y Auguste Lumière, basándose en los hallazgos de Edison, pero perfeccionándolos, desarrollan el cinematógrafo, que presentan en diversas presentaciones científicas. En diciembre de 1895 se proyectaría en París la primera sesión comercial de cine; entre otros cortos, la famosa Llegada del tren que haría saltar de sus asientos al público. Comenzaba así una nueva era, la de la imagen en movimiento.

Curiosamente se produce en esos años otro hecho de importancia enorme: las investigaciones de Marconi dan un gran impulso  al desarrollo de la telegrafía sin hilos y la radio; probó por primera vez los experimentos con ondas electromagnéticas para el envío de mensajes sin cables en 1896, en Gran Bretaña. Estos y otros muchos descubrimientos y avances científicos crean un clima especial, en el que el mudo parece precipitarse a unos cambios repentinos, que tambalean los cimientos de la concepción del mundo decimonónica. Muchos escritores se lanzan a imaginar qué puede depararnos el futuro. Wells, Orwell, Conan Doyle, Verne, Stevenson… describen guerras de mundos, conflictos en granjas, misterios irresolutos, viajes a la luna, dobles identidades, etc.

Pues bien, ese año se publica por primera vez este texto, formando parte de un conjunto, Cuentos para bibliófilos, en colaboración con Albert Robida. El autor, Octave Uzanne (Auxerre, 1851-Saint Cloud, 1931) fue un escritor, periodista y editor francés, fundador de varias revistas  sobre arte y pensamiento y creador de la Sociedad de bibliófilos contemporáneos. Estuvo vinculado al Simbolismo y al Art Nouveau.
El texto imagina a un grupo de amigos que tras asistir a una conferencia de la Royal Society, sobre temas científicos, debaten, entre vapores etílicos, sobre el futuro de las ciencias, del arte y las letras. Cada uno va exponiendo ideas al respecto, a cuál más utópica y extravagante. Cuando le llega el turno al autor, expone claramente su radical negativa al futuro del libro impreso. Según Uzanne, la tradicional pereza y comodidad humanas serían los causantes de tal desaguisado: resulta más cómodo escuchar un relato que tomarse el esfuerzo de leerlo. Nuestros ojos deben tomarse un merecido descanso, y el oído recuperar aquellos hábitos del pasado de las narraciones orales, sólo que en vez de viva voz, lo cual sería también muy trabajoso, usarán grabaciones: el equivalente a los futuros discos compactos, que era en ese momento el fonógrafo, de reciente creación y en fase de  conversión en gramófono. Y Uzanne se explaya imaginando series de dispositivos que permitirán a los antiguos lectores convertirse en amables y descansados oyentes. Ante la objeción de qué pasaría con el libro ilustrado (que había sido y era aún muy común), Uzanne saca a colación el kinetógrafo (el futuro cine) inventado por Edison. Una combinación de fonógrafo y kinetógrafo, anticipando el futuro cine sonoro, serían, según el autor, los sustitutos ideales de la narración impresa: contarían una historia que incluso el oyente podría ver ilustrada, ¡y en movimiento! ¡El no va más!

El caso es que los tiempos de la letra impresa parecen haber perdido terreno, pero no en el sentido que el autor sugiere, sino desde la aparición de los ordenadores y últimamente, del libro digital. Vivimos inmersos en una continua discusión sobre el tema, como probablemente debatirían en los círculos monacales la importancia de la imprenta frente a los manuscritos iluminados medievales. Probablemente el libro en papel no muera nunca, pero ciertamente su función cambiará. Recordemos que no siempre la literatura y los textos escritos, en general han estado ligados al papel.  En la Antigüedad se escribía –y se leía― en tablillas (¿suena a tablet?) de arcilla o de cera, antes de pasar al papiro y luego al papel.  Pero esa es otra historia…
La editorial Gadir  abre, con este breve opúsculo, una puerta a la imaginación ya la reflexión, además de una amable lectura.

Ariodante


24 junio, 2012

DIARIOS HUMORÍSTICOS


DIARIO DE UN DON NADIE
George et Weedon Grossmith


La editorial Nórdica, bajo su colección Otras Latitudes,  se apunta a rescatar novelas de humor inglés y apuesta, nada menos, que por el Diario de un don nadie, uno de los grandes clásicos de la literatura británica en su género. Aparece publicada, por primera vez, en la revista satírica y humorística Punch, entre 1888 y 1889, por entregas folletinescas. El éxito cosechado por estas publicaciones secuenciales de los hermanos Grossmith llevó a que se imprimieran en forma de novela en el año 1892.

Sigue las pautas establecidas por Charles Dickens en su obra Pickwick: nos muestran en una serie de escenas encadenadas de carácter costumbrista bajo las cuales van apareciendo, poco a poco, unas líneas a seguir, simples pero efectivas, que hacen que las mismas adquieran una forma narrativa.

George Grossmith (Londres, 1847- Folkstone, 1912) fue comediante inglés, compositor, actor y cantante. Creador de 18 óperas cómicas, casi 100 scketches musicales, alrededor de 600 canciones y piezas para piano, tres libros y obras serias y cómicas para revistas, es recordado por los nueve personajes memorables de la ópera cómica de Gilbert y Sullivan y, sobre todo, porque escribió en colaboración con su hermano Weedon esta novela icono del género cómico británico.

Weeddon Grossmith (Londres, 1854-1919), fue escritor inglés, pintor, escritor y dramaturgo pero tuvo que dedicarse al teatro como actor y director para ganarse la vida. Ilustró, con gran acierto, este Diario de un don nadie


¿Por qué no habría de publicar mi diario? A menudo he visto memorias de personas de las que nunca había oído hablar y no acierto a comprender –por la mera razón de que yo no sea “alguien”- por qué mi diario no habría de ser interesante. Solo lamento no haberlo comenzado cuando era joven.
 Así comienza este singular diario en el que Charles Pootter, su narrador y protagonista, nos introduce, a lo largo de los quince meses que abarca el mismo, en las múltiples anécdotas que le acontecen. Los Laureles es la típica casa inglesa con un jardín en la parte delantera en la que él reside. Es un ciudadano de la clase media que trabaja en la City londinense y que aspira a codearse con la alta sociedad. Por este motivo el diario empieza el día 3 de abril, ya que en esas fechas comienza el año fiscal en Inglaterra, según nota del traductor.


El modélico empleado de la City nos irá presentando a su esposa Carrie, a su hijo Lupin, empleado de banco, y su novia Daisy Mutlar, o a la criada Sarah, sus amigos Cummings  -que vive enfrente- y Gowing, los cuales se presentan en cualquier momento.

El diario nos muestra a un señor Pooter que cree llevar una vida propia de todo un caballero británico pero siempre le veremos en múltiples situaciones ridículas por su torpeza. Situaciones que le harán tropezar tanto con personas o cosas. A lo largo del relato vemos cómo le suceden una serie de malentendidos con sus amigos, con su criada,  los proveedores del barrio, el coadjuntor  o sus compañeros de oficina. ¡Ah, y me olvidaba del limpiabarros con el que siempre sufren algún percance los que por su lado pasan!.

El diario de un don nadie es fiel reflejo de la sociedad victoriana tardía. El carácter británico, sus modales, sus costumbres son bien retratadas por los hermanos Grossmith con un lenguaje muy de nuestro tiempo, lleno de ironía y en el que nos encontramos con juegos de palabras y chistes malos que tanto le gustan al bueno del sr. Pootter. Y digo retratados porque nos acercamos más a esa época a través de las magníficas ilustraciones que nos iremos encontrando mientras vamos disfrutando de su amena lectura. 

Estamos ante una novela que rebosa humor británico por los cuatro costados, divertida, entrañable, llena de situaciones que provocan hilaridad. Se puede leer de una sentada, como se suele decir vulgarmente, cosa que no recomendaría, porque se disfruta más de esta deliciosa lectura dosificándola pues así nos recreamos más con las escenas divertidas que a lo largo de la obra nos encontramos.

Francisco Portela

Título original: The Diary of a Nobody
Autor: George et Weedon Grossmith
Traducción: Íñigo Jáuregui
Nordica Libros S. L.
Colección Otras Latitudes
Nº páginas: 237
ISBN: 9788492683833

¡Sálvese quien pueda! - Andrés Oppenheimer

¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la robotización. Oppenheimer siempre me ha llamado la atención, si bien no he sid...