07 mayo, 2012

AVENTURAS EN LA ESPAÑA PRERROMANA



EL HEREDERO DE TARTESSOS
ARTURO GONZALO AIZPIRI 
Evohé Ediciones. 2012

  Esta novela fue publicada en principio por Imágica (2010) y ahora ve de nuevo la luz en una nueva edición a cargo de Evohé. Fruto de seis años de esfuerzos y documentación se estrena el autor en el campo literario. Aficionado a la arqueología y a la historia, gran lector de los clásicos, ha buscado como marco para su novela la España prerromana, a la que llama Ispania, llena de razas y tribus variopintas en pugna continua y a medio invadir por los cartagineses, que tras haber sido derrotados por los romanos en Sicilia, intentan saquear la península y conseguir una posición de poder. Cito al propio autor  hablando sobre sus motivos para escribir este libro:

¿Pero de dónde surge el interés por ese albor de la historia de España? Diré que en ello tuvo mucho que ver mi padre, quien a lo largo de sus años de estudiante, y más tarde profesor, de latín y griego, construyó una maravillosa biblioteca de los clásicos que fue, y aún sigue siendo, el más frecuentado de mis paisajes literarios. Allí me encontré con la Hispania de Plinio y Pomponio Mela, con el relato de las guerras púnicas y el retrato de Aníbal de Tito Livio, y con un pasaje de Diodoro de Sicilia que se refería al desenlace del asedio de la ciudad oretana de Hélike por el ejército cartaginés de Amílcar Barca.

Bien documentado, como constata el autor del prólogo, director del Museo Arqueológico Regional de la comunidad madrileña, el libro está estructurado en cinco partes: Voces de agua y fuego; Los jinetes de Tanit; La lámina de plomo; Hambre de destino y La cólera de Aquiles. En total, veinticinco capítulos, aunque el último es muy corto, simbólico. Títulos todos muy bien elegidos y muy sugerentes; en los primeros nos sitúa en la época y la zona, una imprecisa parte que podría estar entre la serranía de Albacete y la de Cuenca, ya que la ciudad de Hélike, capital oretana, no está claro si se la identifica con Elche o con Elche de la sierra, en el nacimiento del río Segura, y Arecorata, la capital  de los ólcades, reino celtíbero al norte, en la serranía conquense. Todo ello lo aclara la Nota del autor, al final del libro.

La narración gira alrededor de un hecho histórico: el sitio a la ciudad oretana de Hélike por parte del ejército cartaginés al mando de Amílcar Barca, acompañado por un jovencísimo guerrero que daría mucho que hablar en el futuro: Aníbal, su hijo. Pero desde los primeros capítulos, en los que imagina la vida en un pequeño poblado y los ritos de introducción del joven Gerión a la clase guerrera, nos sentimos atrapados por la acción, y nos dejamos llevar por la narración, que sin agobiarnos con demasiados detalles que no sabríamos cotejar, dada la poca publicidad de esa época histórica en España, nos lleva de la mano, a veces corriendo, haciéndonos partícipes de las emociones y de los sueños, del miedo y del dolor, así como del placer de una buena comida o una conversación agradable; la relativa ausencia de datos fiables de la época le permite al autor una libertad de movimiento y de ficción, que aprovecha precisamente para hacernos identificar con los personajes principales y contarnos una historia de aventuras, viajes, luchas, traiciones, amor y honor, defensa de un pueblo y muchas otras cosas más que aceptamos porque son universales y sólo sus manifestaciones son lo que cambia a través de los siglos.

La novela desarrolla un excelente tono épico a la vez que le da algunas pinceladas de misterio, referidas al mundo tartésico, desconocido y ancestral, y al mágico, en las inmersiones de Anglea, sacerdotisa de Astarté, en sueños premonitorios y mensajes ultraterrenos. El ritmo de la acción, muy bien tratado, va in crescendo, desde un comienzo pausado y cotidiano hasta una urgencia febril en los últimos capítulos, desembocando en la explosión final. La batalla final, por cierto, está muy bien descrita, y consigue que participemos con el aliento contenido mientras nos adentramos entre el polvo y la sangre, perdonándosele algunas libertades ficticias en beneficio del efecto global.

La polifonía con que el autor desdobla los puntos de vista nos permite distintos enfoques del mismo tema, por lo que captamos mejor lo que se nos está contando, ya que recibimos información de ambos bandos, no desde un único narrador omnisciente y universal, sino desde voces narradoras locales, que a veces llegan a ser subjetivas y escuchamos sus pensamientos.
De este modo, podemos entender la fuerza de Amílcar y sus objetivos, el amor de Aníbal a su padre y a su país y sus juramentos de venganza; la valentía y la ansiedad de los defensores de Hélike, que intentan por todos los medios conseguir ayuda de pueblos hermanos enviando a sus más queridos líderes a tal efecto. Entendemos la mirada recelosa con que reciben los ólcades la llegada del oretano, su petición de ayuda, la necesidad de frenar al invasor púnico que representa una amenaza para el futuro cercano de los pueblos celtíberos.  Y hacemos un aparte en la relación creada entre el personaje de Gerión, el heredero de Tartessos, y Orisson/Argantio, también descendiente del mítico pueblo desaparecido. Se crea una complicidad entre ambos y el lector, que asiste a este secreto compartido  con verdadero interés y emoción. La aparición de Anglea, original mezcla de sacerdotisa y amazona, introduce otra pincelada casi fluorescente en el campo multicolor que se nos va mostrando, creando un atractivo triángulo.

Aunque el personaje central es Gerión, o el eje Gerón/Argantio, se desarrolla todo un despliegue de personajes secundarios muy atractivos, así como unas descripciones del paisaje y de las costumbres muy jugosa, y en algunos momentos muy sugerente y poética, como por ejemplo, este fragmento:

Era su hora favorita: el espacio infinito de la noche, cuajado de estrellas y enigmas, comenzaba a retirarse con los primeros resplandores rosados, dando paso a un cielo mucho más próximo, confortable y humano. Sólo en ese instante ambos mundos, el del día y la noche, el de la vida y la muerte, el de los dioses y los hombres, estaban presentes al mismo tiempo, como si uno pudiera transitarlos juntos, o elegir libremente cuál de ellos hacer propio.

Una parte de los personajes pertenecen a unas culturas muy en contacto con la naturaleza, con los olores y sabores de sus prados y montañas, con los colores de sus cielos y sus bosques; aunque también se contempla el lado de aquellos otros que han desarrollado una cultura más ciudadana, más refinada, que aprecia y reconoce los avances técnicos y artísticos, que posee una lengua escrita, unos símbolos que le permiten relacionarse con su propio pasado y con otras culturas, como la griega. Las referencias a la Ilíada no carecen de importancia simbólica.

Todo ello es aglutinado por el autor de manera muy natural, sin descripciones farragosas, sin abrumarnos con demasiados detalles que nos frenen el desarrollo de la acción. Es una buena novela de aventuras, con movimiento ágil  y que, aunque ubicada en una época histórica, y sin romper los lazos con lo que se sabe que sucedió, se mueve con la libertad necesaria para que disfrutemos sin interrupciones ni lecciones de historia. La obra se cierra  con un pequeño hueco: hay algunos cabos que quedan en el aire, discretamente dispuestos a una posible continuación, que no sería de extrañar.

Sin embargo, y a pesar de sus logros evidentes, habría que anotar algunos puntos mejorables, en cuanto a la narración en sí: quizás adolezca de ciertas ausencias, a concretar en una posible continuación; el nombre de Tartessos, citado en el título, apenas es tratado en la historia salvo como una referencia del pasado y con tintes oníricos. Es un tema muy atractivo precisamente por su misterio, como la Atlántida: es un reino que roza lo mítico por la ausencia de datos fiables. Y en ese punto sería muy bien recibido un desarrollo posterior, aunque fuera exclusivamente fabulación ficticia.

En suma, una muy recomendable novela de aventuras, que llena un hueco en la novela histórica -el de los pueblos celtíberos- que pocos, salvo tangencialmente, han tratado de modo novelado. 

Arturo Gonzalo Aizpiri, (Madrid 1963), doctor en Ciencias Químicas, ha desarrollado su carrera profesional alternado actividades públicas y privadas en el campo de la energía y del medio ambiente. Actualmente trabaja en una gran empresa energética española. Su pasión por la historia lo ha llevado a escribir El heredero de Tartessos, su primera novela. Ha publicado tambien diversas traducciones, destacando recientemente la del libro de Charles Chaplin, Mis andanzas por Europa, en la colección El Periscopio de Ediciones Evohé.


Ariodante

Fecha: marzo de 2012
Colección: Evohé
Más datos: Nº pág.: 408, 23X15, rústica
ISBN: 9788415415060




05 mayo, 2012

COELHO BUSCANDO LA PIEDRA FILOSOFAL


EL ALQUIMISTA
 
 
PAULO COELHO
 
 

Quién no ha leído Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll,  El Principito de Antoine de Saint Exupéry o Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach. Todos ellos son relatos que tienen algún trasfondo detrás de su inocente apariencia externa. Nos parecen simples historias para niños o jóvenes escritas con la intención de entretenernos y aficionarnos a la lectura pero todos nos enseñan algo. Incluso en las programaciones escolares son obras que se eligen como lecturas obligadas pero no son escogidas al azar, por decir que los alumnos tienen que leer algo. Los alumnos deben explicar lo que el autor nos ha querido enseñar con esas historias, algunas con apariencia irreal, disparatada; otras, como quimeras, sueños. Pero todas ellas esconden un fin. 

Algo semejante pasa con El Alquimista (O Alquimista), novela de Paulo Coelho. En el prefacio, narrado en primera persona, el autor nos dice que es un libro simbólico, a diferencia de El Peregrino de Compostela (Diario de un mago), que fue un trabajo descriptivo. Siempre estuvo muy interesado en la Alquimia, a la cual dedicó once años de su vida y  confiesa que le interesaba más descubrir el Elixir de la Larga vida, pues le desesperaba el pensamiento de que todo se acabaría algún día, antes de entender y sentir la presencia de Dios tras hacer el Camino de Santiago. Su maestro, RAM, el cual le reconduce por el camino que estaba trazado para él, le explica que existen tres tipos de alquimistas:

- “Aquellos  que son imprecisos porque no saben de lo que están hablando, aquellos que lo son porque saben de lo que están hablando pero también saben que el lenguaje de la Alquimia es un lenguaje dirigido al corazón y no a la razón”.
- “¿Y cuál es el tercer tipo? –pregunté- “Aquellos que jamás oyeron hablar de Alquimia pero que consiguieron, a través de sus vidas la Piedra Filosofal”.


Paulo Coelho (Río de Janeiro, 24 de agosto de 1947). En 1972 inicia su carrera como autor, que incluye trabajos periodísticos, guiones para la televisión, dirección escénica o composición de canciones, aunque su fama viene derivada de su labor como novelista. En 1974 fue encarcelado, acusado de subversión por el gobierno brasileño. Se caso con la pintora Cristina Oiticia y con ella adoptó los preceptos de la orden religiosa RAM (rigor, amor, misericordia). Su primer gran éxito  fue “El peregrino de Compostela”(1987), donde relato sus experiencias durante la peregrinación por el Camino de Santiago. Otros títulos conocidos internacionalmente son; “Brida”, “Las Valquirias”, “La quinta Montaña”, “Verónica decide Morir”  “A orillas del río piedra me senté y llore” y “Once Minutos”.

Ya en tercera persona, el narrador nos relata la historia de Santiago, un pastor que se desplaza con su rebaño por los campos andaluces. Durante dos noches duerme en una iglesia abandonada y sueña con que un niño se acercaba a él y a sus ovejas y comenzaba a jugar con éstas. Después conducía a Santiago hasta las pirámides de Egipto donde se hallaba un tesoro. Cuando llegó a Tarifa, fue a contarle su sueño a una gitana. Ésta le dijo que debía viajar hasta Egipto para encontrar su tesoro. Descontento, se sienta en  un banco de la plaza a leer un libro y conoce a un anciano que dice ser el rey de Salem. El misterioso rey le cuenta una historia: la meta en la tierra de todo hombre es su Leyenda Personal,”Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño". 

El pastor decide viajar a África. Desembarca en Tánger y empieza su largo camino que le llevaría hasta el tesoro. Se da cuenta de que ha llegado a una tierra ajena. Todos hablan lenguas extrañas y tienen costumbres y vestimentas muy diferentes. Al poco tiempo de llegar a la ciudad un chico le roba el dinero que había conseguido vendiendo sus ovejas. Un comerciante de cristal le da trabajo en su tienda. Había transcurrido casi un año y se acuerda de que tiene que seguir con su Leyenda Personal. 
 
Pero aún le esperaban una serie de vicisitudes hasta llegar a las Pirámides, que era donde encontraría su tesoro. Se marcha con una caravana que partía al día siguiente para atravesar el desierto. Como había guerras tribales viajaban con precaución y querían llegar pronto al oasis, porque según la Tradición era un lugar neutral y no podía ser atacado. Se enamora de Fátima, sólo de verla ir a recoger agua al pozo con un cántaro. Caminando por el desierto, cerca del oasis, se encuentra con un jinete misterioso que le hace unas preguntas intimidantes. Como le hablaba de cosas que poca gente conocía se da cuenta de que era el alquimista. Éste acepta acompañarle hasta las pirámides, no sin antes pasar por una serie de peligros y pruebas. El jinete decide separarse del muchacho al llegar a un monasterio copto. Allí son recibidos por un monje. Santiago viaja solo hasta llegar a las Pirámides. Al verlas, llora y donde caen sus lágrimas empieza a cavar. Allí estaba su tesoro. 

Este best-seller de Paulo Coelho está escrito con un lenguaje sencillo, directo y lleno de sentencias y términos simbolistas, como Leyenda Personal, Lenguaje del Mundo, Gran Obra, que le dan al texto un sentido alegórico y otras veces metafórico. Se intercalan historias bíblicas como la que figura en el prefacio contando cómo Nuestra Señora y el niño Jesús deciden bajar a un monasterio. También encontramos otra sobre Jesús, ocurrida en el  reinado de Tiberio. El personaje de Melquisedec, el rey de Salem, lo encontramos en el Génesis. También en el prefacio el autor nos relata la historia de Narciso. A lo largo de la novela observamos cómo el joven va conversando con personas mayores, como Melquisedec, el mercader, el inglés o el alquimista. Es curioso que se forma siempre una relación maestro y alumno, pues de esta manera el autor nos da a conocer conceptos moralizantes. 

Vemos también, como es habitual en el escritor brasileño, la relación con la naturaleza,  que normalmente, en sus obras, siempre tiene un momento para acordarse de la ella: En este caso, los campos de Andalucía, el desierto, las montañas o el rebaño de ovejas.

El ritmo es algo lento por su realismo simbólico pero no falto de aventuras. Ritmo que nos permite imaginarnos perfectamente cada escenario por el que el protagonista viaja en busca de su sueño, de su Leyenda Personal.

Francisco Portela

Título Original. O Alquimista
Traducción: Monserrat Mira
Editorial Planeta, 2007
Pág.: 184


03 mayo, 2012

UN TOCHO GORDO


CONDENADOS
SANTIAGO EXIMENO

El otro día, un amigo me pasó por Internet una novela escrita por un tal Santiago Eximeno. Con este chico había tenido yo contactos fugaces en muros de amigos comunes del facebook, y, válgame mi ignorancia fandomitera, yo ni siquiera sabía que era escritor. Pero claro, frecuentado los mares en los que nado últimamente era difícil pensar que se dedicase a la cría del mejillón en sus ratos libres (que también puede ser, oiga). Creo que soy la única rana en un  acuario lleno de peces que no, no escribe.

Parece ser que este chico ha tenido la audacia de ser el primero en editar su novela en formato electrónico pero con una especie de suscripción popular (Crowd funding, creo que se llama). No me entero mucho de esos temas, la verdad. Peco de suma ignorancia en el ambiente editorial y en los nuevos formatos más todavía. Pero eso sí, que conste que intento enterarme a la mayor brevedad posible (otra cosa es que lo consiga). Bien, me parece fantástico el tema del libro electrónico, pero eso no quiere decir que denigre por obsoleto el formato tradicional. Lo que me encanta es la posibilidad de elegir aquel que mejor se adapte a mis necesidades en cada momento. Y sobre todo me encanta que los escritores tengan la oportunidad de hacer llegar sus obras a más gente, y pueda darse a conocer de una forma tan cercana y tan sencilla. Creo que con eso salimos ganando todos.

Cuando me llegó el lunes apenas pude echarle una ojeada, pero entre el martes y el miércoles la he devorado. Estoy pasando por una situación un poco compleja en mi ambiente laboral y tengo muchos ratos desocupados, así que he aprovechado y la he leído con rapidez.

Y la verdad, la he disfrutado. Y eso, el haberla disfrutado es lo que más me ha sorprendido, porque tenía todos los numeritos para no gustarme.
Me explico.
Me gustan los tochos gordos, muy gordos. Me gustan las historias largas complejas y enrevesadas, con muchos personajes, tramas y subtramas. No suelo leer relatos cortos ni cuentos porque no me satisfacen, me parecen eso, cortos.
No me gustan los muertos resucitados de ningún tipo ni color. No me gustan los zombis, ahora tan de moda. Les huyo como a la peste. (Probables reminiscencias de un trabajo en el que los cadáveres, a dios gracias sin resucitar, son demasiado cotidianos).
No me gustan los temas basados en la mitología judeo-cristiana, y todo aquello que me suene remotamente a esta religión, tanto en las novelas como en el cine. Me repele. Pero mucho, mucho.

Como veis, esta novela la tenía muy cruda conmigo. Una novela corta de apenas 150 páginas, en la que salen muertos resucitados, basada en la iconografía cristiana del juicio final, con una trama bastante sencilla y solo cuatro personajes, tenía todos los numeritos para que la borrara directamente del ordenador al cuarto párrafo. Pero como persona extremadamente curiosa que soy, decidí darle una oportunidad, pensando en que la dejaría a las primeras de cambio

Había una cosa con la que no contaba y es con la increíble habilidad narrativa de Santiago para engancharme desde las primeras líneas. No es un escritor trepidante, ni muy dinámico. Escribe de una forma sosegada y sencilla, directa, clara y concisa. Sin prisa, pero sin pausa. Y es ese mismo ritmo, constante pero muy intenso, que sabe imprimir a toda la narración, el que hace que no la puedas soltar.
Sus personajes son sólidos, macizos, claramente definidos. Sabe tratarlos con una habilidad que nos permite conocerlos sin adivinar nada que no debamos saber. Esto hace que en el momento justo, al levantar el telón nos sobrecoja con unas historias crudas y realistas, que, por ser tan habituales en la vida diaria, nos hacen la novela totalmente creíble y a sus personajes parte del entorno cotidiano de nuestras vidas.
La novela avanza con firmeza, entre el caos de una situación límite que amenaza la cordura de los personajes y los saltos en el tiempo necesarios para darnos a conocer a los cuatro protagonistas a los que el azar, el destino o nada, simplemente nada, ha unido en el día del juicio final. Y ese avanzar continuo, solo pospuesto momentáneamente por los paréntesis de los hechos del pasado, nos conduce paso a paso a un final sorprendente que nos impacta y nos deja en suspenso, con el aliento retenido.
Evidentemente, una de las premisas con las que yo contaba se ha cumplido ampliamente: me ha sabido a poco, a muy poco. Hubiera seguido disfrutando durante muchas páginas por mi afán devorador. Pero he de reconocer que la novela tiene la extensión justa para la historia que cuenta. Hasta eso está justamente medido y controlado, sin que nada le sobre ni le falte.
Solo un pequeño pero puedo ponerle a esta pequeña joya: hay algunas escenas impactantes que a mi parecer adolecen de un poco de frialdad en la narración. Pero realmente no sé si es un defecto o una virtud, pues quizá una mayor expresividad hubiera roto ese ambiente de perplejidad que envuelve todo el relato. Perplejidad que consigue transmitirnos y que sin duda es la que los mismos protagonistas sienten ante la situación a la que se ven enfrentados.
No añado nada más. Solo recomendar su lectura a todo aquel que quiera pasar un buen rato. Y por supuesto, dar las gracias a todos aquellos que me lo han proporcionado a mí. Gracias, Santiago.

Ángeles Pavía


01 mayo, 2012

NAUFRAGIO CON MAYUSCULAS

TITANIC. El final de unas vidas doradas 

ARGUMENTO:
Quizá sea el argumento de este libro uno de los más conocidos por todos. La madrugada del 15 de abril de 1912, uno de los transatlánticos más lujosos del momento se hundía en las frías aguas del Atlántico como consecuencia del choque con un iceberg. Este navío era el Titanic. El hundimiento causó un gran impacto en la sociedad del momento, a bordo iban más de 2000 pasajeros de los cuáles se salvaron unos pocos. Gente de diversas clases sociales pero con ilusiones y objetivos.
Hugh Brewster nos acerca a la vida de estas personas manteniendo vivo su recuerdo. El Titanic naufragó pero sigue estando muy viva su leyenda y todo lo que le rodeó.
OPINIÓN PERSONAL
He de confesar que desde siempre me ha atraído muchísimo todo lo relacionado con el Titanic así que no lo dudé ni un momento cuando vi en las estanterías de la librería de Ricardo este libro editado por Lumen. Me llamó la atención que se centrase en las víctimas y pasajeros así como el cuidado de su edición con la inclusión de fotografías.

Sobre el Titanic también se ha escrito mucho y se han rodado muchas películas, sin ir más lejos con motivo del centenario de su hundimiento se ha reestrenado en 3D la famosa película de James Cameron "Titanic", en ella ya se hacía una pequeña mención a los pasajeros del navío pero, sin duda alguna, la visión que nos presenta Hugh Brewster es mucho mejor y más extensa. Además, se percibe en ella una fuerte labor documental e histórica. No es un libro más sobre Titanic sino un libro de Historia del siglo XX también, especialmente de su sociedad.

Una de los aspectos más destacados del libro es este encuadre histórico que hace. A lo largo de los sucesivos capítulos, titulados siguiendo la cronología del rumbo que siguió el Titanic desde su salida desde el muelle de Cherburgo hasta el fatal choque y hundimiento; vamos conociendo a los diversos pasajeros que viajaban en él.

El Titanic era como una pequeña ciudad flotante. Fue construído, al igual que su gemelo "Olympic" como un barco para transportar emigrantes a América. A diferencia de los otros barcos que transportaban emigrantes, el Titanic reunía para ellos mejores condiciones ya que disponían de un comedor, salón de fumadores y una sala común con un piano. Junto a estos emigrantes, la mayoría de ellos irlandeses, viajaban pasajeros de clases medias y altas. En el Titanic, las diferencias de clases eran obvias, la diferencia entre los pasajeros de primera y el resto era abismal.  Diferencias que afectaban incluso a sus sirvientes.
    
Hugh Brewster refleja en su libro estas diferencias. A bordo, sobre todo como pasajeros de primera clase, viajaban muchas personalidades destacadas del momento. La mayoría de los viajeros eran estadounidenses que regresaban a Nueva York tras pasar una temporada en Europa. El enfoque histórico que el autor hace del naufragio permite pensar y ver al Titanic como una metáfora, y una premonición, de lo que iba a suceder 2 años después: la Gran Guerra.

Hugh Brewster presenta el desastre del Titanic como lo que fue: el fin de una época, de la época dorada de principios del siglo XX. De un modo de vida y de pensar. No olvida datos anecdóticos entre los que destaca que ya tuvo un pequeño incidente antes de zarpar o que el capitán se guardó en el bolsillo el primer telegrama que le alertaba de la presencia de icebergs. Se aprecia como la gente estaba convencida de que el Titanic era invencible y que nada podía ocurrirle, como le sucedía a la sociedad que lo vio partir.

"Titanic: el final de unas vidas doradas" se lee rápido y con ganas.  Pero al mismo tiempo es de esas lecturas que se recomienda seguir con el apoyo de una libreta y un lápiz para ir anotando las ideas y conceptos más llamativos. A destacar la pequeña biografía cronológica que hace de los supervivientes compartiendo con el lector qué fue de sus vidas tras el desastre.
Por todo ello, es una lectura más que recomendable. Como lectora e historiadora, he disfrutado de ella. El estilo narrativo de Hugh Brewster te transporta al mismo Titanic, te enfrasca en la lectura haciendo que te olvides de todo lo que te rodea. Algo que considero muy positivo y que denota que es un buen libro. 


Ysabel
DATOS TÉCNICOS:

TITANIC. El final de unas vidas doradas(Gilded Lives, Fatal Voyage, 2012)
Hugh BrewsterEditorial Lumen
Colección Libroalibro
© 2012, Hugh Brewster
© 2012, Random House Mondadori, S.A.
Traducción de Guillem Sans Mora, 2012
1ª Edición, Febrero 2012
Género y tags: Titanic, Historia, Clases sociales.
ISBN: 9788426420268
418 Páginas 



30 abril, 2012

KAFKA EN JAPONÉS


KAFKA EN LA ORILLA
HARUKI MURKAMI

Kafka en la orilla es un libro extenso que narra la historia de un joven de 15 años (Kafka Tamura) que pretende escapar de la maldición de su padre buscando tomar posesión de su propio destino. En este viaje contará con la ayuda de diversos personajes que le prestan ayuda, comprensión y un poco de luz. Paralelamente a esta trama, prácticamente al mismo nivel, se desarrolla la historia de un anciano con deficiencia mental que actúa como instrumento del destino interviniendo tangencialmente en la historia principal.

Ambos relatos se combinan alternativamente en los sucesivos capítulos con la periódica inclusión de informes médicos, testimonios de declaraciones en el curso de una investigación oficial, etc., lo que configura un pequeño puzzle cuyas piezas se despliegan progresivamente en diversas direcciones hasta ir conformando una imagen de conjunto coherente.

Como primera virtud de la novela hay que destacar su amenidad dado que, pese a su extensión, se lee con interés y sin fatiga. Murakami sabe despejar las incógnitas de su historia progresivamente para mantener el interés del lector. Sin embargo, hay muchos elementos que pueden resultar discordantes dentro de la tradición novelística más ortodoxa. Así, el protagonista tiene un alter ego que se le manifiesta en forma de cuervo y que, en ocasiones, habla por su boca, supliendo su timidez o indecisión. Hay muchos otros elementos propios de la literatura fantástica, como la existencia de mundos paralelos comunicados por puertas que se abren o cierran en función de extrañas circunstancias o actos.
Todos estos ingredientes se insertan en la novela, de tono realista, como si se tratase de elementos factibles y reales al estilo de Kafka, que introducía lo incongruente en la cotidianeidad aunque, en el libro de Murakamo el resultado final no acaba de funcionar puesto que los aspectos fantásticos no parecen integrarse totalmente en el tono de la obra y su necesidad parece, cuanto menos, cuestionable.
Kafka en la orilla recoge infinidad de referencias a la cultura occidental, alejándose su autor del mundo cultural oriental que le es más propio, probablemente buscando un público más amplio y una obra más universal. La referencia más inmediata es al mito de Edipo, con quien se identifica Kafka Tamura y cuyos pasos trata de evitar (no desvelamos el grado de éxito de su empeño por no estropear la lectura). Sófocles nos habla del destino como una fuerza superior a la voluntad del hombre, Murakami somete al protagonista a una prueba similar pero no acaba de desvelar la causa de la maldición Por otro lado, el protagonista del final de la novela no parece muy diferente del de las primeras páginas en cuanto a sabiduría (aunque el autor pretenda hacerlo parecer) o experiencia.
Las referencias continúan por toda la novela y referidas a cualquier disciplina artística. Beethoven y su Trío del Archiduque o la Sonata 17 para piano de Schubert reciben extensos comentarios elogiosos por parte de dos personajes. El cine francés de Truffaut (Los 400 golpes) también recibe sus respectivos elogios si bien, es la literatura la que cuenta, como es natural, con un mayor número de referencias. Desde Yeats y sus versos sobre la responsabilidad a Eurípides (Casandra). Kafka es una referencia continua como se ha indicado. Para empezar, Kafka en alemán significa cuervo (nombre del espíritu que acompaña a Tamura), Kafka era reservado y misterioso como lo es el joven prometido de la señora Saeki de quien se enamora el protagonista, y como los personajes del checo, vaga en busca de un sentido para su existencia en un mundo que apenas alcanza a comprender.

Sin embargo, las referencia a grandes personajes históricos o a su pensamiento no dotan por sí mismas a un texto de sentido ni le transfieren su profundidad. Igualmente, las metafísicas reflexiones entre Tamura y el amigo que más le apoya en toda la novela (otro adolescente de sexualidad y biología confusa) parecen impropias de su edad -revelan un conocimiento enciclopédico de la literatura, filosofía, historia, etc, de imposible dominio a tan corta edad- y, en cualquier caso, no siempre se revelan como necesarias, antes bien, en la mayoría de los casos resultan reflexiones forzadas y carentes de interés para el desarrollo de la historia. Es decir, bajo una fachada de grave reflexión y profundidad, al rascar, descubrimos con asombro un pavoroso vacío.
Por último, y pese a que la novela versa sobre el conocimiento de uno mismo, y a que los personajes se plantean continuamente este asunto (aplicado a sí mismos o a otros personajes), sus personalidades y su concepción del mundo no parece variar sustancialmente, ni como fruto de la experiencia ni como consecuencia de su continua reflexión. Ni siquiera el protagonista, que vive una experiencia traumática, parece haber alcanzado un mayor nivel de comprensión (o al menos considero que Murakami no ha sabido plasmarlo adecuadamente)
El personaje más vivo, el único que realmente parece adecuar su vida y su pensamiento a aquello que sucede a su alrededor es Hoshino, un joven camionero que ayuda a Nakata (el anciano deficiente que habla con gatos). Hoshimo acerca a Nakata a su ciudad de destino a bordo del camión que conduce pero acaba dejando su trabajo para adentrarse en un mundo que le es desconocido -personajes irreales que le dan instrucciones sobre cómo abrir y cerrar puertas que comunican este mundo con otros, objetos que llueven del cielo, ...- con plena aceptación. Su receptividad se expande y comienza a apreciar la música clásica, los libros, el cine en blanco y negro, aceptando sus propios sentimientos, en definitiva, crece como persona (y como personaje de la novela) replanteándose su vida y asumiendo un profundo cambio.
La última página de Kafka en la orilla se vuelve con un sabor agridulce. De una parte se disfruta de la lectura, tremendamente seductora y amena, por otro lado, se aprecia que el esfuerzo del autor por crear un mundo complejo, sutil, de elevada reflexión, ha quedado a medio camino. Quizá la próxima vez veamos satisfechas todas nuestras expectativas.

GWW
KAFKA EN LA ORILLA 
HARUKI MURAKAMI, 
TUSQUETS EDITORES, 2008
ISBN 9788483835241

26 abril, 2012

EL OCASO COLONIAL


LA JOYA DE LA CORONA 
Paul Scott

Año de 1942. El imperio japonés se expande arrollador en Extremo Oriente y amenaza con arrebatar a la Corona Británica la que, según frase célebre de Benjamin Disraeli, es su joya más preciada: la India. La coyuntura es aprovechada por Gandhi, que incita a sus compatriotas a la sedición; el llamado surte efecto, desatándose una serie de hechos de violencia que acrecientan el historial de insurrecciones contra una dominación que, hoy sabemos, se extendería por muy pocos años más. Sobre este  contexto se desenvuelve la trama de La joya de la corona, novela escrita por el inglés Paul Scott (1920-1978) y publicada originalmente en 1966. La obra constituye la primera parte del denominado Cuarteto del Raj, una tetralogía cuyo trasfondo lo proporcionan los últimos años del imperio británico en la India, y que tiene en Los rezagados (1977) una elogiada secuela.  Así pues, el conjunto se inscribe en el breve pero notable subgénero de novela inglesa de temática colonial y ambientación india. La joya de la corona fue llevada a la televisión inglesa en formato de serie.
Dos mujeres, inglesas residentes en la ciudad ficticia de Mayapore (India): apenas tienen noticia la una de la otra; por sobre sus múltiples diferencias tienen en común el simpatizar con la población nativa, no obstante lo cual resultan ser víctimas del furor desatado en la referida sublevación. Miss Edwina Crane arribó a la India, tiempo atrás, en calidad de niñera e institutriz, para luego consumar prolongada trayectoria en escuelas misionales; permanece soltera y es muy estimada por sus pupilos y respectivas familias, indios todos. La comunidad inglesa la acoge con respeto pero también con frialdad: su linaje carece de lustre, es agnóstica y aborrece el complejo de superioridad racial de sus compatriotas; para colmo, no oculta su anhelo de ver independizada a la India. Miss Daphne Manners, la otra mujer en cuestión, es sobrina de un antiguo gobernador de la provincia en que transcurre la narración. Joven de poco más de veinte años, de carácter bondadoso y no muy atractiva, condujo ambulancias en Londres cuando arreciaban los bombardeos alemanes. Ya en la India, suscribe en privado a la causa independentista y traba amistad con un agraciado joven nativo, Hari Kumar, del que pronto se enamora;  la relación es por fuerza clandestina. Ella y Hari son en verdad los protagonistas de lo que desde el inicio se nos advierte es una historia cargada de dramatismo y no poca sordidez: la «historia de una violación, de los sucesos que la ocasionaron y de los que la siguieron, y del lugar en donde aconteció».
Mientras remite el vigor de la insurrección -represión de por medio-, miss Crane es encontrada junto a su automóvil volcado, bajo la lluvia y con algunos signos de maltrato; sostiene la mano de un maestro indio, el que fue asesinado a golpes por la soliviantada turba cuando trataba de proteger a la mujer. Horas después se difunde la noticia de que otra inglesa, miss Manners, ha sido violada por un grupo de indios; incidente éste que vertebra la narración.
No tratándose de novela de tesis ni de contenido estrictamente social o político, cabe decir que el trasfondo temático dista poco de  llevarse la palma. Dicho de otro modo: casi tanto como a los mencionados personajes, el protagonismo de la historia corresponde al tema de los prejuicios culturales y la segregación étnica, propio de un régimen de dominación colonial.  Materia tratada por el autor desde un punto de vista crítico, nada de deferente para con el Raj (la administración colonial británica en la India); pero también con discreción, lejos de estridencias y de afanes aleccionadores.  Como discreta es, por otra parte y dentro de lo posible, la plasmación del nudo de la trama novelística, asunto tan ominoso como es un caso de agresión sexual (que en la novela se conoce como el incidente de los jardines de Bibighar, por el lugar en que ocurrió).
Hari Kumar representa un tipo de individuo torturado por el desarraigo. Indio por nacimiento y ascendencia, creció y se educó en Inglaterra, adquiriendo por voluntad paterna una cultura del todo británica. Se suponía que haría carrera en la metrópoli, pero su padre, otrora hombre acaudalado además de anglófilo, falleció dejando a su familia –esposa e hijo- en la miseria. Hari, que ya había visto britanizado su nombre (Harry Coomer), se vió obligado a retornar a su patria natal, desempeñando desde entonces labores modestas –dependiente de comercio, luego redactor en un periódico-. Es un extraño en su país. Habla como un inglés y piensa a la manera occidental, lo que lo separa de sus congéneres indios, al tiempo que su piel oscura y rasgos autóctonos lo excluyen por completo de los círculos británicos.  Interiormente desgarrado, sufre los efectos de la discriminación racial y social. Concibe un cierto desprecio por sus compatriotas de sangre, forma de esnobismo que tiene su correlato en el resentimiento hacia aquellos que no saben ni quieren ver en él a uno de los suyos, al menos por educación y afinidad emocional: los británicos; resentimiento que bien puede convertirse en odio hacia ellos, gentes imbuidas de una falsa conciencia de superioridad e incapaces de ver en los indios otra cosa que criaturas de una especie inferior, indiscernibles entre sí y condenadas a la subordinación.

Hari se ve sometido a la minucia biológica que parece fundar el único factor de pertenencia válido, justamente la –en sus propias palabras- «distinción antropológica del color de la piel». Y son leyes no escritas, no por esto inocuas, las que sancionan el omnipresente sistema de segregación; consolidado por la práctica secular, aupado por el peso de la reprobación social –británica- y respaldado por las armas del poder dominante.
Su romance con Miss Manners representa un dilema y un quiebre, aunque en Hari escasamente aliente alguna forma de conciencia política. Recuérdese el contexto: la rebelión india de 1942, promovida por Gandhi. Pues bien, Hari no comparte el entusiasmo de sus compatriotas por el designio de la  emancipación nacional, pero tampoco desea la perpetuación del señorío extranjero. No tiene en  verdad la talla del héroe ejemplar, mucho menos del de tipo político; no por cobardía sino por la nota de egoísmo e irresolución que prevalece en su temperamento. Sin embargo, Hari es víctima de acoso y tortura por un inglés de nombre Ronald Merrick, superintendente de la policía local. Personaje un tanto estereotipado, Merrick es el malo de la historia. Hombre tosco y vanidoso, embebido además de un avieso sentido del deber para con el Imperio; cortejó en su momento a Daphne Manners, más por afán de ascender socialmente que por atracción, con nulo resultado. Tiene ojeriza a Kumar, evidente objeto del afecto de miss Manners –nada más escandaloso-, y lo acusa de ser el responsable principal del incidente de Bibighar.

La impresión que me ha dejado la novela es en general positiva, cual lograda pieza literaria capaz de captar la atención del lector sin necesidad de recurrir a efectos sensacionales. La historia es de suyo impactante y transcurre en base a un ritmo tan sereno como sostenido; el progresivo perfilamiento de los caracteres protagónicos es sobradamente convincente. En mi opinión, también cuenta el interés de los elementos extraliterarios, esto es, los ribetes históricos, políticos y sociológicos de la trama: muy atractivos. Acaso hubiese podido sacarse mayor partido a algunos de los personajes secundarios, por lo general demasiado reducidos a la condición de figurantes. Entre éstos destacan la hermana Ludmila, especie de Teresa de Calcuta en versión un punto grotesca; y Lili Chatterjee, mujer de linajuda estirpe india: un carácter recto y amiga-protectora de Daphne. Hay también el policía honesto, el subcomisario White, que proporciona un contrapeso algo tópico al odioso Merrick. Por otra parte, no ha dejado de sorprenderme el abrupto abandono del primer plano por miss Crane, personaje capaz de suscitar enorme simpatía y, desgraciadamente, pronto relegado.

Un detalle, acaso leve defecto, es que algunos personajes discurren sobre cuestiones de índole histórica y política casi con la profundidad con que lo haría un experto en tales materias. Empero, sus razonamientos fluyen de forma bastante natural -no es que diserten largo y tendido-, siendo captados en el postrer tercio de la novela, en medio de la reconstrucción del incidente de los jardines de Bibighar por un imaginario investigador-narrador (tarea para la cual se sirve de diversas fuentes: cartas, las memorias inéditas de un general, declaraciones del ex subcomisario White, el diario de miss Manners).
Con todo, la novela ha sido en lo personal un grato descubrimiento.

Rodrigo
-Paul Scott, La joya de la corona. Diagonal, Barcelona, 2001. 575 pp.

24 abril, 2012

EN LAS ALTAS CALIFORNIAS


LA FRAGATA PRINCESA
LUIS DELGADO BAÑÓN

Ed. Noray, 2012


Quinto volumen de la Saga Marinera Española, publicado en principio por la editorial Áglaya y reeditado ahora por Noray, es la obra que tenemos entre manos. La acción de la novela comienza cuatro años más tarde de cuando finaliza la entrega anterior, El jabeque Murciano. En ella, el capitán de navío y escritor Luis Delgado (Murcia, 1946), nos trasporta a las Américas, desplazando a los dos héroes de la Saga, Francisco Leñanza y Santiago Cisneros, ya tenientes de navío por sus hazañas mediterráneas. Francisco ha aumentado la familia con una Rosalía, que añadida al pequeño Santiago, hacen las delicias de todos. Tras esos años navegando en jabeque por el Mediterráneo y perfeccionando sus conocimientos teóricos de navegación con los avances científicos, ambos jóvenes ansían dar el salto a aguas del Atlántico e incluso del Pacífico. Como todo llega, también se produce un nombramiento y un destino, aunque hasta llegar a tierras americanas no sabrán exactamente cuál.
Hasta casi la mitad del libro viajamos con Gigante y Pecas, en el navío San Ildefonso que los transportará a Cartagena de Indias. Allí conocerán sus diferentes destinos, puesto que inevitablemente, y ante la urgente necesidad de oficiales en los departamentos americanos, Santiago es requerido en Lima y Francisco en San Blas (México). Para llegar cada uno a su puerto, han de recorrer el istmo de Panamá y acceder al Pacífico, donde cada uno embarcará con dirección opuesta. El acúmulo de dificultades que encuentran es insospechado, y ambos amigos se dan cuenta de que las cosas no funcionan en tierras americanas como en la metrópoli. Pero de un modo u otro, y ayudados por golpes de suerte, consiguen embarcarse. A partir de ese momento, dejamos a Santiago y seguimos a Francisco.

La narración sigue la derrota de Francisco hacia San Blas. Como el trayecto es largo y el paquebote que le transporta no demasiado marinero, la paciencia de Gigante sufre y su ánimo se perturba. Consigue al menos, aleccionarse  e instruirse acerca de lo que le espera, la historia de la colonización de la zona, las distintas políticas de los virreyes, los puestos y avanzadillas situados en la zona y las múltiples expediciones y viajes organizados,  información que le larga (y de paso nos ilustra a los lectores) el comandante Perona, entre frasca y frasca de caldos generosos y alguna que otra paletilla, servida por Setum, que acompaña a Francisco como criado y secretario. Así conocemos cómo diversos expedicionarios españoles descubrieron una serie de puertos, islas y poblaciones entre el paralelo 40 y el 60, a lo largo de la costa americana en el Pacífico Norte; los problemas surgidos posteriormente por la ausencia de un buen mantenimiento de las plazas, la competencia entre misioneros jesuitas y franciscanos, siendo los primeros los que organizaron prácticamente toda la costa, pero al ser abolida su orden por Carlos III, fueron sustituidos por franciscanos, con Fray Junípero Serra al mando. Precisamente esta competencia fue la que hizo que el Apostadero fuera situado en San Blas; originariamente  situado en el puerto Matanchén por manos jesuíticas, pasó al actual emplazamiento al ser desplazados los jesuitas.

El autor, por medio de los diálogos de sobremesa entre Francisco y Perona, nos transmite valiosísima información que nos ilustra sobre las múltiples expediciones y descubrimientos, la competencia con los rusos y sobre todo con los británicos, que, apoderándose por medio del espionaje de cartas marinas y detalles de expediciones previas, llegaron a tomar posesión y dar nombre a puertos  e islas que ya habían sido descubiertas por españoles, pero cuyo descuido y poco aprovisionamiento por parte de la Corona había abandonado a su suerte, con lo que el esfuerzo y el trabajo de todos estos hombres relegados al olvido fue en balde. Luis Delgado aporta nombres de navegantes y hazañas dignos de ser recordados, lo que confiere un valor especial a la narración, de recuperación de una parte de la historia española de ultramar desconocida para la gran mayoría.

Francisco es nombrado, ―para asombro y satisfacción internos― comandante del Apostadero de San Blas. Inmediatamente entra en funcionamiento, para poner al día las cosas, organizar las expediciones al Norte y vigilar que la maquinaria trabaje a todo ritmo. Pero a la vez surge un asunto que pondrá unos granos de pimienta en el aderezo de la narración: lejos de la familia, los ojos se le van tras una morena espectacular... Los hombres –como las mujeres― tienen sus necesidades de afecto y de calor humano, a ser posible, con añadido físico. En San Blas el calor es bochornoso, y a los veintitrés años la fogosidad es irreprimible. Así que ya tenemos vendaval entablado.

En la parte final del libro se organiza la importante misión que le lleva, a bordo de la fragata que da nombre al la novela, a tierras del norte, a Nutka, (parte de la actual isla de Vancouver) donde han de tomar posesión como territorio de la Corona y construir un fortín y asentamiento, previendo las posibles y siempre astutas intrusiones británicas. El enfrentamiento que mantiene con los británicos que intentan posesionarse de la misma plaza es de una fuerza dramática enorme. Y la aventura posterior, en el Estrecho de Fuca, la lucha contra los elementos y por la supervivencia en condiciones terriblemente adversas de imprime a la novela un magnífico colofón. Francisco madura a pasos agigantados en pocos meses, bajo la responsabilidad que supone la comandancia, la soledad del mando, la toma de decisiones en última instancia. Y podemos advertir del temple que va adquiriendo su carácter.

El autor nos aclara al final del libro algunos puntos sobre los hechos históricos que son la base de la historia de ficción. Como es habitual en la Saga, personajes reales están mezclados con los protagonistas de la novela, y a veces el autor se toma alguna licencia en función de la trama literaria. Pero lo importante que creo conviene destacar, es que por medio de la narración llegamos al conocimiento de una serie de hazañas históricas y de personajes que realmente existieron y dejaron su vida en su empeño por llevar el pabellón español a tierras lejanas y defenderlo a toda costa, con valentía y honor. En suma, un libro memorable, bastante ameno desde su comienzo aunque mucho más atractivo y emocionante en la segunda parte, de final apoteósico.

La edición de Noray incluye esta vez una larga lista de ilustraciones: un mapa de América posterior a 1750, con el vacío de la «Tierra incógnita» del noroeste americano. Otro mapa de la expedición del piloto de la Armada Juan Pérez (1774) en la que se descubre la isla Nutka.  Mapa de las expediciones del piloto de la Armada Esteban José Martínez (1788-1789). Reproducción del acta del convenio firmado por España y Gran Bretaña que dio paso a la «Expedición de límites», comandada por los capitanes de navío Juan Francisco de la Bodega y Quadra y George Vancouver (1792). Grabado de Macuina, jefe indígena de Nutka, y su mujer. Plano del puerto de Santa Cruz de Nutka, 1791.Vista del puerto de Nutka. Imagen del Capitán de navío de la Real Armada don Juan Francisco de la Bodega y Quadra.


Ariodante

Publicada también en:  http://novilis.es/?p=3069



22 abril, 2012

LA INDIA : UN MUNDO ESPECIAL


 CHOWRINGHEE, DE SANKAR


Seix Barral nos sorprende con esta novela de un autor prácticamente desconocido en España.  Sankar, pesudónimo de Mani Shankar Mukherjee, es uno de los novelistas más leídos en la India contemporánea, pero con la particularidad de que no lo hace en inglés, como casi todos los autores indios que se van conociendo en Occidente. Él  escribe en bengalí, una lengua hablada por 230 millones de habitantes. Seguro que nos suena más Rabindranath Tagore, sobre todo por sus poemas, y Premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose en el primer no europeo en obtener este reconocimiento. Tagore también escribía sus obras en bengalí. Las traducciones de Juan Ramón Jiménez de sus poemas, ayudado por su esposa Zenobia Campubrí, tienen por base los textos traducidos al inglés por su propio autor.

Sankar es autor de varios best-sellers en ese idioma, tanto de ficción como no ficción. Dos de sus novelas, Seemabadha y Jana  Araya, fueron llevadas al cine. Chowringhee, la novela que ahora nos ocupa, fue todo un éxito en la India, donde fue publicada en el año 1962. Seis años después fue llevada al cine y se convirtió en una película de culto. 

Chowringhee está ambientada en Calcuta, una de las ciudades más superpobladas del planeta. Pero no estamos hablando de la Calcuta que nos muestra Dominique Lapierre en La ciudad de la alegría, que nos lleva al barrio de Anand Nagar, el más degradado de esta gran urbe. Sankar nos enseña la otra cara, la más cosmopolita, donde se encuentra el antiguo y lujoso hotel Shahajahn, fundado en el siglo XIX por el sr. Simpson. Un hotel de seis plantas con azotea, un salón de celebraciones, un cabaret donde hay espectáculos nocturnos y destacaremos entre todas las habitaciones, la famosa suite número dos, arrendada permanentemente por el sr. Arawalla. Karabi, es la asistenta encargada de que siempre estuviese todo en orden y bien atendidos los ocupantes que fuesen invitados a ella. También está el llamado el Pequeño Shahjahan. 

 Shankar es un nuevo empleado del hotel. Él es el narrador de esta maravillosa historia. Iremos conociendo a los empleados del mismo y a los clientes que por él van pasando. La historia está ambientada a mediados del siglo XX, pero podría calificarse como atemporal.

El protagonista logra introducirse en este mundo de opulencia, de lujo. Trabaja como recepcionista. Allí, en ese mundo desconocido para él, pues venía de un trabajo totalmente distinto, se aferra a la sabiduría de Sata Bose, que será su guía, su protector. Él será quien le enseñe su trabajo y le aconseje cómo debe actuar en cualquier situación que se le presente porque puede verse metido en un buen lío si no se espabila. 

 Bose le contará cómo es el gerente del hotel: “Es difícil para un país tener un buen primer ministro, pero aún es más difícil conseguir un buen administrador de hotel”. Y el administrador al que se refería era Marco Polo. Shankar irá conociendo y nos hará saber todo lo que entre esas paredes va sucediendo. Detrás de cada personaje, sea empleado o huésped, hay una historia, una excentricidad, una manía. Historias contadas desde la ingenuidad del protagonista. Esa ingenuidad hará que algunos acontecimientos graves que pasarán a lo largo de la novela serán narradas con naturalidad e incluso nos llegarán a conmover. Conocerá el origen de la carta de los menús; nos hablará de Rosie, la mecanógrafa; Gómez, el que dirige la pequeña orquesta que ameniza las veladas pero tenía su secreto, que descubre el joven recepcionista al pasar junto a su habitación; Gurberia, el encargado de la sexta planta;  Junau, el cocinero francés; Byron, el detective, que no trabaja allí pero se encarga de hacer algunas investigaciones y por eso, de vez en cuando, aparece por el hotel; Connie, la Mujer y Lambretta, que le acompaña en su espectáculo. Las reuniones informales que se celebraban en la azotea después de un duro día de trabajo. Todos ellos irán teniendo su relación con el joven recepcionista, que escuchará sus consejos en forma de reflexiones y, al mismo tiempo, descubrirá muchas cosas sobre las vidas de los que comparten el día a día con él.  

 Pero también el hecho de estar en un lugar privilegiado como es la recepción verá pasar huéspedes de distintas nacionalidades y razas. Huéspedes con los que irá familiarizándose, pues algunos son clientes habituales. Ellos le irán contando también sus historias o las conocerá por boca de Sata Bose. El misterioso sr. Sutherland; la sra. Pakrashi, esposa de un rico industrial de la India; Sujata Mitra, la azafata de vuelo y otros muchos que los lectores irán descubriendo a medida que avance la narración.

Conoceremos historias sobre la India, su independencia, su cultura, la modernización del país, pero al mismo tiempo también las costumbres arraigadas, las ablaciones en el Ganges, las castas, las distintas razas que habitan la India. Una India moderna, pero al mismo tiempo exótica.

Gran parte de la historia que Shankar nos irá contando tiene lugar en el hotel. Pero esto no quita interés a la misma. Al contrario, es una obra llena de vida, de humor y de chispa. Lo que nos cuenta su autor pasa en el Sahahjhan, en la India, pero podría ocurrir en cualquier otro país.

Una novela que cuando se empieza a leer, uno duda, pero que a medida que nos adentramos en ella queremos pasar las páginas, pero al mismo tiempo no queremos que se acaben. Nos encontramos con historias de pobreza y riqueza, de amor, de engaños, de fidelidad. Personalmente, he disfrutado de ella. Ahora les toca a ustedes juzgarlo.

Galaico

Títuolo: Cowringhee
Editorial Seix Barral
Pág.: 544
ISBN: 9788432209468




¡Sálvese quien pueda! - Andrés Oppenheimer

¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la robotización. Oppenheimer siempre me ha llamado la atención, si bien no he sid...