21 septiembre, 2012

PERDIENDO EL AUTOBUS


EL AUTOBÚS PERDIDO
John Steinbeck


La obra de Steinbeck se reparte entre grandes novelas con resonancias míticas, grandiosas (Al este del Edén, Los hechos del Rey Arturo o Las uvas de la ira) y narraciones sobre pequeñas historias (De ratones y hombres, La perla, ...). Sin embargo, en todas ellas subyace una corriente pasional soterrada, callada, que se pone de manifiesto en las tensiones que surgen entre los personajes de sus libros. En ocasiones esta tensión no se refleja explícitamente en el texto, adivinándose entre líneas, a través de conversaciones y, fundamentalmente, a través de sutiles referencias combinadas con silencios cómplices.

El autobús perdido responde plenamente al planteamiento anterior. La novela carece prácticamente de argumento y toda la trama se impulsa en el comportamiento de unos personajes condenados a relacionarse pese a sus diferencias insalvables. Esta convivencia forzada da lugar a transacciones, acuerdos, conflictos y luchas apenas disimuladas reproduciendo a pequeña escala la sociedad americana que trataba de recuperar la cordura tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el concreto marco histórico no condicional la lectura de la novela ya que los tipos que los personajes representan pueden ser fácilmente identificables en nuestros días.

Los pasajeros de un autobús local que conecta las líneas principales de San Isidro y San Juan de la Cruz quedan atrapados en Rebel Corners, un enclave ocupado únicamente por el área de servicio que sirve de base al negocio de Juan Chicoy como conductor de la línea de autobús y en la que trabaja su compañera (Alice) y una empleada (Norma). La avería que ha impedido completar el viaje es reparada a la mañana siguiente de modo que pueden iniciar el viaje nuevamente de camino a la civilización. Sin embargo, deben enfrentar un nuevo problema ya que un puente de la carretera amenaza con venirse abajo por la súbita crecida de las aguas. La novela ni siquiera despeja la duda de si la expedición logra llegar a su destino. No es relevante a ningún efecto, la esencia de la novela está en sus personajes.

Juan Chicoy, es un mejicano que ha asumido perfectamente los valores (y el idioma) americanos si bien, en su fuero interno comienza a aflorar la necesidad de cambio en la forma de retorno a su tierra natal. El principal obstáculo es su compañera, Alice, una mujer ya madura, consumida por las dudas sobre el atractivo que sigue ejerciendo sobre su compañero. Sus sueños rotos se aferran aún a esa relación como refugio último. Cuando su confianza se tambalea, cae en la depresión y en el alcohol como único remedio. Alice es la perfecta imagen de una perdedora, incapaz de asumir las riendas de su destino, sometida por tanto al dictado de Juan o de sus nervios.
 
Junto a esta extraña pareja tenemos a un joven ayudante de mecánico (con un problema de acné que le martiriza ya que cree que le impide relacionarse con mujeres y le priva de que los adultos le acepten como tal), con ambiciones por convertirse en operador de radar y quizá embarcarse en la marina y recorrer el mundo. Sin embargo, su mayor logro consiste en que su jefe, Juan, le reconozca como adulto y deje de llamarle por el despectivo apelativo “Pimples” que arrastra desde hace varios años por su acné.

Norma, la ayudante de camarera del área de servicio es una joven que vive engañándose a sí misma sobre su situación. Cree estar de camino a una vida de lujo y elegancia propia de los actores de Hollywood; sin embargo, su vida languidece haciendo tareas de camarera y descuidando su aspecto físico al que no sabe sacar partido. Vive en una continua indecisión entre lanzarse tras sus sueños o continuar en su monótona pero más segura vida. Un pequeño conflicto con Alice inclinará la balanza con resultados inciertos.

Junto a estos personajes, la avería del autobús ha dejado en tierra a un muestrario variado de la América de posguerra. Ernest Horton, un excombatiente que trata de comenzar su vida de cero como comercial de una compañía de artículos de broma. Se muestra confiado en sí mismo, en su talento; tiene iniciativa y planes para el futuro pero la guerra también le ha dejado un leve toque de cinismo que le aleja de la generación anterior representada por Pritchard, un directivo de una gran empresa que durante la guerra quedó en casa trabajando sin vacaciones en favor del esfuerzo bélico industrial. Sabe reconocer la ambición y el talento del joven Horton pero, al tiempo, desconfía de él. Ambos juegan en el mismo terreno pero con reglas distintas, la guerra lo ha trastocado todo. El desencanto del primero y su orgullo ante las propuestas aparentemente bienintencionadas de Pritchard acaban por desengañar a éste; un desentendimiento sintomático de que los tiempos están cambiando.

Al maduro directivo le acompaña su esposa (Bernice) y su atractiva hija (Mildred). Tras el fin de la guerra éstas son sus primeras vacaciones y la esposa ha elegido como destino Méjico (mejor aún, ha permitido que su marido crea haber elegido él mismo). Considera que es un lugar que combina exotismo y cierto grado de peligrosidad que le permitirán un regreso triunfal plagado de anécdotas que no encontrarán réplica entre su círculo de remilgadas amigas. Su ordenada vida se apoya en la imagen de un matrimonio feliz, de su propia imagen de madre y esposa abnegada. Sin embargo, por momentos, el matrimonio parece herido de muerte si no fuera porque la pasión desapareció hace tanto tiempo que ya no queda nada que matar.

La hija de ambos, luce un atractivo sexual apenas disimulado por las conveniencias de la familia que la cobija, lo que no le ha impedido tener alguna experiencia de la vida de la que guarda gratos recuerdos. Su tendencia a la ligereza de conducta o sus sueños de vida independiente y libre son vistos por su padre como parte del juego natural de la madurez, esos deseos son deseables a cierta edad y son necesarios antes de ingresar definitivamente en la monótona y respetable vida adulta.

Sólo nos quedan otros dos protagonistas. Una atractiva mujer (Camille es el nombre que emplea para presentarse al grupo) se suma al grupo la misma mañana en que se reemprende el viaje. Inmediatamente atrae la atención de todos los varones, pese a que sólo pretende organizar una vida alejada de un pasado insatisfactorio. Su atractivo le conduce inevitablemente a continuos problemas con hombres y mujeres, pese a lo cuál lo cultiva con esmero su aspecto físico. En su visión de la vida, esa atracción es su única arma para ganar la batalla a una vida injusta y que le lleva dando tumbos por los más bajos caminos. Norma encuentra en Camille a su aliada natural cayendo en una rendida admiración, no sólo por su físico y recursos sino por su autonomía e independencia. Mildred, sin embargo, ve a Camille como un peligro, una amenaza, presiente algo turbio en su presencia y evita el contacto.
 
Finalmente, un anciano a punto de fallecer, amargado con el mundo, trata de atraer la atención sobre sí mediante continuas quejas y protestas. Nada le parece correcto ni suficiente, nadie le parece tener buen juicio. Sin embargo, no puede dejar de seguir unido al grupo, necesita su compañía y su existencia acaba por depender de que le agarren la lengua durante todo el viaje tras sufrir un ataque epiléptico.

Esta amalgama de caracteres interactúa de continuo en la obra, tejiendo una compleja red de relaciones, amistades, reparos y luchas, en la que Steinbeck no queda apresado. Estas relaciones, en continuo proceso de adaptación y cambio son la estructura sólida sobre la que yace la casi inexistente trama argumental. Como en un pequeño laboratorio de ciencias sociales, Steinbeck toma a sus pequeñas cobayas y las expone a las más diversas pruebas. 

No hay un sentimiento o un deseo que no quede sin explorar, en ocasiones desde varias perspectivas al mismo tiempo. Así, la atracción que ejerce Camille se manifiesta de manera diferente en el inmaduro Pimples (quien la ve como un trofeo inalcanzable), en el joven Horton (que desea tan sólo su compañía carnal) o en Mr. Pritchard, quien le propone convertirla en su secretaria como culminación de una fantasía erótica de la que ni siquiera llega a ser totalmente consciente.

Lo mismo ocurre con el temor a la pérdida de los seres que nos rodean, el sentimiento de orgullo o el ánimo de impresionar. La ternura y el cariño conviven con la hipocresía y el desprecio. El afán de superación, con el esfuerzo por escapar de una realidad atenazante. 
 Como la vida misma, encerrada en la cabina de un autobús perdido en el medio de ninguna parte con unos pasajeros camino de ningún lugar.

GWW

Datos del libro
  • Nº de páginas: 352 págs.
  • Editorial: PUNTO DE LECTURA
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788466305709
  • Año edición: 2007
  • Plaza de edición: MADRID



19 septiembre, 2012

MISTERIOSO TRAVEN


B. TRAVEN. RETRATO DE UN ANÓNIMO CÉLEBRE
Historia y dibujos: GOLO (GUY NADEAU)
Ed. Sexto Piso, 2012

En El barco de la muerte, el autor cuya biografía desarrolla este comic, escribió: «¿Dónde está mi patria? Allí donde nadie me moleste, donde nadie quiera saber quién soy, lo que hago o de dónde vengo».
B. Traven murió en ciudad de México el 26 de marzo de 1969, quizá a los ochenta y siete años, y sus cenizas, como había pedido, fueron esparcidas sobre el río Jataté en la selva de Chiapas. Esto es, al parecer, lo único seguro que sabemos de este oscuro personaje. Con esa inicial y ese apellido firmó una gran parte de de sus libros, de los que se llevan vendidos más de 35 millones de ejemplares en 36 lenguas. El Tesoro de Sierra Madre, que dio origen a la famosa película de Huston, era la lectura favorita de Einstein, según afirmó el ilustre científico. De hecho, es a raíz de la película de Huston como muchos hemos tenido noticia de la existencia de este hombre cuyo nombre se sospecha que no es el que dice ser. La leyenda brota, y los buscadores de misterios se disparan.
Barry Gifford, en un interesante artículo sobre este misterioso autor, dice: «El hombre llamado B. Traven declaró una y otra vez que lo único que importa de veras es la obra, no el autor, conclusión con la que tiendo a estar de acuerdo. Como señala el estudioso de Traven, Michael Baumann, en realidad no se sabe nada sobre Shakespeare ni sobre Homero, pero la obra de ambos es objeto de reverencia y estudio infinitos. No, no importa quién fuera B. Traven. Lo que importa —me importa a mí, por lo menos— es por qué.» Efectivamente, lo que importa es la obra de un autor. Pero los humanos somos un tarro lleno de deseos de saber, y cuanto más misteriosa o más oculta se halle la vida de alguien, más parece atraernos la investigación acerca de ella. B. Traven es todo un reto para la curiosidad del lector de sus libros, puesto que la personalidad que nos llega a través de ellos está plena de interés.

En opinión de Gifford, los libros firmados como Traven (o Ret Marut, Torvsan, Croves, no tenía seguridad sobre sus orígenes) fueron escritos por el mismo autor ―un exiliado alemán asentado en México―, traducidos del alemán original al inglés por él mismo para probar al público un  supuesto origen anglosajón. Bernard Smith, editor de la casa Alfred A. Knopf, que publicó El barco de la muerte ―nos cuenta Gifford―, reconoció haber sometido esta novela a una profunda revisión para hacer aceptable su inglés, que era  deleznable, al parecer. Gifford había conocido a Rosa Elena Luján, la viuda de Traven, buscando un libro descatalogado de su marido.  En 2004 contactó con su hija, Malú Montes, la cual le contó que su padrastro utilizaba el nombre Hal Croves en público y para firmar sus guiones, con el propósito de separar esos trabajos de sus novelas, muchas de ellas escritas en alemán. Malú le enseñó las máquinas de escribir de Traven, de las cuales una vieja Underwood portátil era la que utilizaba en la selva de Chiapas. En familia le llamaban Skipper (¡por si le faltaran nombres!) También Gifford visitó «el puente», como llamaban al estudio donde Traven escribía, su biblioteca personal. Había algunos libros en alemán, aunque casi todos en inglés: Conrad, Conan Doyle, Wells, además de algunos títulos de Mencken y libros sobre el oro y la minería.

El comic utiliza como tema las distintas etapas de la supuesta vida del personaje partiendo de lo único seguro: su muerte;  los recuerdos de las personas que le pudieron conocer, las mujeres que lo amaron o que amó… Luego comienza la historia: los años de Alemania cuando  firmaba como Ret Marut, la crisis de entreguerras, la revolución de los espartaquistas (esto es para ambientar, imagino, puesto que en esas páginas no figura rastro del personaje); la huida de Alemania, representado como una sombra, hasta conseguir un barco donde resulta más prisionero que si le hubieran metido en la cárcel: trabaja de carbonero y vive situaciones dramáticas y angustiosas, reproducidas en su novela La nave de los muertos. La detención en Inglaterra, la estancia en la cárcel de Brixton, donde aprovecha para seguir escribiendo, el paso a Estados Unidos, y finalmente, México, desde donde envía sus manuscritos que van publicándose en América y en Europa. Todo un acúmulo de experiencias dramáticas y a veces terroríficas: cambios continuos de nombre, la casa en medio de la jungla, la vida en los trópicos y entre los indios lancandones,…la relación con Diego Rivera y otros personajes de la cultura mexicana, el contacto con el cine haciéndose pasar por otro al conocer a Huston,…  Esperanza López Mateos, con la que mantiene una fuerte unión hasta la muerte de ella;  su casamiento en 1957  con Rosa Elena Luján, su traductora, con la que forma una familia. Y por último, volvemos al principio: la muerte.
Respecto a los dibujos, el estilo de Golo es de trazo tosco y fuertes contrastes,  a una tinta en las páginas de la etapa europea, intercalando páginas enteras con  dibujos de una página entera a todo color, de carácter onírico, muy inspirado en Otto Dix o George Grosz, con homenajes a las pinturas populares aztecas y mayas, a modo de sueños que darán al escritor trasfondo para las narraciones, y finalmente introduciendo el color en todas páginas de la estancia mexicana. Los textos se entresacan de las propias obras de Traven, en general, con breves enlaces de situación. Al final hay referencias bibliográficas: un listado de estudios sobre Traven, y una bibliografía en castellano y en otros idiomas. En suma, una obra atractiva con un tema interesante y novelesco.
Guy Nadeau, Golo nació en Bayona, Francia, en 1948. Su trabajo más reciente se adhiere a la nueva ola del cómic de no ficción. De hecho, actualmente vive en El Cairo donde prepara un reportaje ilustrado sobre las revueltas en Egipto.

Ariodante



17 septiembre, 2012

MÁS CUENTOS!


EL LIBRO DE LOS MILAGROS

SIETE CUENTOS IRREVERENTES

CARME TIERZ




Los relatos reunidos en esta antología faltan abiertamente a la supuesta verdad recogida por los historiadores de lo sagrado. La reescriben, manipulan y recomponen en clave irónica. Son cuentos fantásticos, si no reales, sí admitidos como ciertos por las autoridades eclesiásticas; narraciones que cuestionan la verosimilitud de los milagros a través del juego literario, con la única intención de divertir al lector e invitarle a mirar los dogmas rígidos e incuestionables con los ojos del sarcasmo.

Y esto lo dice Carme Tierz en la declaración de intenciones que nos presenta antes de adentrarnos en cada uno de ellos. Por eso su primera incursión en literatura lleva el subtítulo de Siete cuentos irreverentes.

Son cuentos irreverentes porque en ellos pretende desmitificar lo que las Sagradas Escrituras nos hacen ver como verdades que cuentan con la aprobación de las autoridades de la Iglesia y que nos las han ido transmitiendo a lo largo de los siglos. Pero esas verdades puede llegar alguien y cambiarlas, convertirlas en historias que parezcan reales, dotándola de datos que en ellos nos ofrece su autora fruto de la documentación recopilada para la elaboración de los mismos.

Quizás el relato que más real se me hizo fue la historia de Lázaro de los infiernos, en donde nos cuenta la verdad sobre su enfermedad y todo lo que le sucedió hasta que fue resucitado por Jesucristo que, pese a la amistad que los unía, no hizo presencia, pese al aviso de sus hermanas que le informaron del estado de su amigo, con las pústulas y los gusanos campando por sus anchas en su cuerpo moribundo pero, pese a ello,  no apareció hasta cuatro días después de haberlo enterrado; lo que realmente le sucedió a Bernadette y sus apariciones en Lourdes, pues su madre sabía del motivo de esas alucinaciones que sufría su hija, creyendo ver cómo se le aparecía la Virgen de Lourdes;  las reliquias de Santa Teresa, la santa descuartizada, y qué se hizo con su cuerpo totalmente cercenado, llegando incluso el generalísimo a birlarle la famosa mano a las Carmelitas; San Isidro Labrador, que obró tantos milagros como en vida y se le llegó a tomar por un verdadero talismán y su momia era llevada de aquí para allá, pues decían que era un buen remedio para las dolencias; los crímenes del Sacamantecas, que sembró el terror allá por los campos de Álava; también nos sorprenderemos cómo idolatra a Superman, el primer superhéroe del cómic, tildándolo de santo pues había descendido de los cielos para sembrar el Bien y, cierra esta antología con las luces y sombras que se siembran sobre la figura del papa Juan Pablo II, canonizado no hace mucho, pero del que se dice que bajo su pontificado ocurrieron extraños sucesos, como los oscuros acontecimientos que tuvieron lugar en el Vaticano, caso de lo sucedido con el Banco Ambrosiano, la supuesta participación del pontífice en algún exorcismo y su influencia en el arrepentimiento de un capo mafioso.
Son relatos ficticios, sí, pero con ciertas dosis de realidad que Carme Tierz trata con ironía, incluso acercándose al humor negro. Relatos que harán sonreír a los lectores que se interesen por ellos y que se leen de un tirón. Un poco de humor negro no viene mal para los tiempos que corren.

Carme Tierz, licenciada en Periodismo y dedicada durante casi toda su carrera al periodismo cultural y en concreto al de las artes escénicas, ha dirigido las revistas “TeatreBCN” y “TeatroMadrid”, y ha sido redactora y columinista especializada en teatro en “El Periódico”, “Guía del Ocio BCN” o Time Out Barcelona”. Colaboradora del Instituto de Cultura de Barcelona, es la directora de la revista “Hamlet: revista de les arts escèniques” y próximamente publicará su segunda recopilación de relatos con el título “La dona i el monstre i altres contes sobre dobles.” (Arola editors).

Francisco Portela

Título: El libro de los milagros, siete cuentos irreverentes.
Autora: Carme Tierz
Editorial: Jekyll & Jill
Ilustración: Sobelman Corta y Pega
Primera edición: marzo, 2012
ISBN: 9788493895037
Nº páginas: 100


14 septiembre, 2012

CUÉNTAME UN CUENTO


Andrea y los masticadoresANDREA Y LOS MASTICADORES
EDUARDO MARTÍNEZ ABARCA
Andrea y los masticadores es un libro infantil para todos los públicos. Su autor, Eduardo Martínez-Abarca, ha conseguido crear una historia fascinante que hará el deleite de infantes y adultos. Una historia cargada de misterio, frescura y diversión.
La historia comienza situándonos en una mina de carbón galesa a finales del siglo diecinueve. Dos mineros cantan en el mismo coro pero siempre están discutiendo, hasta que un viejo minero les obliga a cantar juntos. Lo hacen tan bien que, de repente, tras una grieta de la pared, aparece un extraño ser muy grande, que les observa fascinado. Siguieron cantando por si acaso le calmaba, para que no les hiciera daño. Y entonces, al acabar, el animal… ¡eructa! Agradeciéndoles la canción. Es así como el hombre conoce a los masticadores. El autor nos cuenta entonces para qué se utilizan los masticadores: para dar combustible. Entonces les suben en trenes y los mineros galeses pasan a ser maquinistas.
Luego la situación pasa a años más tarde, cuando los masticadores ya se han afianzado en la vida y son algo cotidiano. Estos adorables bichitos crean combustible cuando la gente canta ante ellos. La acción nos sitúa en un pequeño pueblo de ferroviarios en el que vive nuestra protagonista junto a su padre. Andrea espera a su padre, que está haciéndole un examen a un aspirante a maquinista. Cuando llegan, lo celebran, y ella al cabo de un rato se marcha. Pero sucede algo extraño: en la estación solitaria ve dos sombras negras que pasan junto a ella, y un olor penetrante llega hasta sus fosas nasales; un olor que le provoca un desmayo. Al despertar, se encuentra con un muchacho más pequeño que ella y se lo lleva a su casa, porque parece asustado. Al día siguiente les cuenta a sus amigos lo sucedido pero cuando regresan, el chico ya no está, y les ha dejado tan solo una misteriosa nota… Es a partir de aquí cuando comienza todo el misterio, pues los masticadores comienzan a desaparecer, y junto con ellos los maquinistas. ¡Alguien los está secuestrando! Andrea y su pandilla serán los encargados de resolver este misterio y no se detendrán hasta conseguirlo.
¿No les fascina tanto a los más pequeños como a los mayores esta historia? A mí me encantó cuando la leí y descubrí que su autor es un excelente creador de historias. Debemos resaltar el carácter natural de los diálogos, pues Eduardo los escribe con maestría. En ellos, no sobra ni falta nada, todo lo que se tiene que decir está dicho, y en el momento adecuado. Para mí, junto a los masticadores y los protagonistas, es lo mejor de la novela.
En cuanto a los personajes, si ya hemos dicho que los diálogos son estupendos, pues estos también lo son. Completamente verosímiles y manteniendo siempre el decoro respecto de su rol. Los niños se comportan como auténticos niños (aunque como es una historia de fantasía, entonces sí hay momentos que se salen un poco de lo normal de la vida de un niño), los adultos son deliciosamente “adultos”. Y a los lectores les encantarán los malos, malos.
Cabe pensar que esta historia se sitúa en un mundo paralelo posible, en el que la electricidad fue vencida por los masticadores. Un mundo que parece ser mucho mejor, pues no hay contaminación y todo el mundo (o casi todo) canta para hacer felices a los masticadores y que les produzcan combustible. Ante esta reseña, el lector puede pensar que los adultos son crueles al tener a unos animales obligándoles a hacer eso, pero en realidad, cuando uno va avanzando en la novela, se da cuenta de que los humanos aman, miman y cuidan a sus masticadores y que estos realmente gozan del trabajo que hacen.
A mi parecer, Andrea y los masticadores es una buena historia, una novela que dotará a la literatura infantil-juvenil fantástica de otra perspectiva. A veces es difícil encontrarse en literatura algo nuevo, pues parece que todo esté ya escrito y todo lo que leemos nos llega a sonar. Sin embargo, Eduardo ha conseguido escribir una historia realmente original y divertida, pues en mis años de vida no he leído una historia parecida, y eso me gusta mucho, porque  a medida que iba leyendo no sabía qué me encontraría, y eso es lo fantástico de la literatura: que te sorprenda una y otra vez.  Además, la prosa de Eduardo es sencilla y fluida, se deja leer fácilmente pero a la vez tiene un toque tierno, bonito. Tanto para los pequeños como para los mayores, se dejará leer con facilidad. Cada capítulo se cierra con una situación clímax y misteriosa que provocará que el lector quiera seguir pasando una página tras otra.
Para finalizar, decir que Andrea y los masticadores ha sido una grata sorpresa. Es una historia fresca, con sus toques de humor y de dulzura, con misterio y fantasía. ¿Qué más podemos pedir? ¡Una segunda parte, para seguir descubriendo las aventuras de Andrea y su pandilla!
Elena Montagud
FICHA TÉCNICA:
Título: Andrea y los masticadores

Autor: Eduardo Martínez- Abarca

Editorial: Edebé

Págs: 239

12 septiembre, 2012

CUENTOS PERVERSOS


(PER)VERSIONES: 
CUENTOS POPULARES

Hace algún tiempo oí hablar de este libro y me llamó mucho la atención. Al principio el hecho de leer una antología de relatos, me despertaba cierta suspicacia, pues no es género que me entusiasme. Pero la idea de que escritores actuales cogieran los argumentos de los cuentos infantiles, y escribieran de nuevo sobre ellos, pervirtiéndolos, despertó mi curiosidad. Con cierto recelo empecé a leerlos y la verdad, me sorprendió. Primero porque, al no estar acostumbrada a leer relatos cortos, me supieron a muy poco. Sobre todo aquellos que me gustaron. Y en segundo lugar, al no conocer de nada el foro de donde había salido, ni la forma en que se había gestado, no entendía como se podían unificar estilos y calidades tan sumamente dispares. Por ello, cuando hice el primer comentario de esta obra para la web Espada y Brujería, fui concisa y comenté solo los dos relatos que mas me habían gustado.

Meses después, cuando mi experiencia en las redes literarias del fantástico español ha avanzado y he ido conociendo un poco más de este curioso mundo, me apetecía volver a comentarlo, ahora en mi propio blog. Sé que pronto saldrá a la luz el tercero de los volúmenes de esta colección, y también se que el cuarto se está gestando en las profundidades del foro que dio forma a los anteriores.  Pienso seguirles la pista y ver, como espectadora curiosa, como se desarrolla la trama.

He de decir del segundo volumen, dedicado a la historia, que me defraudó un poco. Pienso que jugaron en su contra dos aspectos importantes: uno que la historia es un tema más arduo y menos cómplice que el de los cuentos para dejarse pervertir. Y otro, que el primero había puesto el listón bastante alto en cuanto a la calidad. Aun así encontré varios relatos que me gustaron bastante. Pero este segundo volumen lo dejo para otra entrada, donde los comentaré con mas detalle.

Sobre este primer volumen, como ya he dicho, utilizar la palabra “Perversiones” con el paréntesis adecuadamente colocado, jugando con la idea de versionar cuentos clásicos desde un puntito perverso, me pareció genial. Me pareció que era la mejor manera de volver a leer los cuentos clásicos de la infancia que, en cuanto crecemos un poco, sabemos, como bien dice Jose Antonio Cotrina en su prólogo, que nos han contado desvirtuados, estafándonos la realidad de sus historias.
Por supuesto, la elección de los cuentos a versionar ha sido acertada, muy acertada, pues aunque sin estar todos los que son, si que son todos los que están, y los veintiséis relatos nos cuentan la verdadera historia (según su autor, claro) de todos esos mitos que han poblado nuestra infancia a fuerza de ser oídos, leídos y vistos en la pequeña y en la gran pantalla una y otra vez. Y seguro que hasta en alguna ocasión hemos representado en el cole, con motivo de la fiesta de fin de curso, demostrando nuestras grandes dotes para hacernos un lío con dos simples frases o para tropezar y caer en el momento más inoportuno.
Como en toda antología de relatos, los hay malos, regulares, buenos y muy buenos, y  esta no iba a salirse de la tónica general. Pero he de decir que las dos últimas categorías superan ampliamente a las primeras, por lo menos en lo que a mi opinión se refiere.
Aunque la mayoría de ellas son muy poco infantiles y no son las que las abuelas contarían a sus nietos, entre la veintena larga de versiones hay algunas, que me han llamado poderosamente la atención. No ya por su maestría al contarnos la historia, que es mucha,  sino porque, además, me han revuelto el alma. Es el caso  de “El placer de comer” o “Desvistándose”, que nos enfrentan a situaciones duras y tiernas a la vez, y se graban en nuestra memoria con mas fuerza que las historias ya conocidas. Estos relatos son para mí el contrapunto de la antología. Otra mención especial merece en mi opinión “Creciendo en Nunca Jamás” metáfora de tantas cosas que quedan por decir….y que quedan claramente grabado en nuestro corazón. (Siempre me gustó Garfio)
En el primero, Ignacio Cid, con una prosa cuidada, pulida y muy rica, no nos traslada al mundo actual, sino que nos desgrana el cuento magistralmente, creando un clima de angustia para, en el último momento, lanzarnos esa astilla dura y cruel que se nos clava en el alma para no irse ya.
En el segundo, Virginia Pérez de la Puente nos lanza, desde esta sociedad dura y amarga, a una escalera de sensaciones y sentimientos, consiguiendo con asombrosa maestría y agilidad, que nos sintamos en la piel de cada uno de sus personajes, increíblemente vívidos y reales, dando la versión del cuento que todos quisiéramos haber leído  en nuestra infancia (y más todavía en nuestra adolescencia), dejándonos con una sonrisa cómplice en el corazón al leer la última frase.
En el tercero, Moises Cabello nos plantea una metáfora de la maduración del alma, de la pérdida de la inocencia, que  me ha tocado en profundidad. No es un simple relato. Ninguno de los tres lo es. Pero si unimos lo que nos cuentan a la forma en que nos lo han contado, nos encontramos con tres pequeñas perlas, tres aljófares en un collar de preciosas cuentas.
Aparte de estos tres, que se han fijado en mi mente y en mi corazón con mucha fuerza, ha habido otros, escritos con indudable maestría y grandes dosis de ironía que me han dejado muy buen sabor de boca y me han dibujado una gran sonrisa en el rostro.
Es el caso de “Huan sin miedo” de Alex V. Vegas, que me sorprendió mucho en el último párrafo y no pude evitar soltar la carcajada cuando lo estaba leyendo. También me gustó mucho “Blanche al desnudo” de  Ana Morán, con esas reminiscencias a la genial película de Mankiewicz protagonizada por Bette Davis, y ese final que nos guiña un ojo.
El resto no los voy a comentar, pues no quiero convertir la entrada en un resumen de los relatos. Todos tienen un punto perverso que nos guiña un ojo travieso desde sus páginas, y aunque los hay que me gustan más y otros que lo hacen menos, todos están escritos con mucha corrección y elegancia. Me alegro que el grupo continúe con la idea y como ya he dicho antes, seguiré muy pendiente de sus trabajos.

Ángeles Pavía

Ficha Técnica:
Título: (PER) VERSIONES: CUENTOS POPULARES
Colección: NARRATIVAS. SEDICE.COM
Páginas: 233
ISBN: 84-614-2220-3
Género: Antología de relatos

AUTORES:

09 septiembre, 2012

SARAJEVO EN EL CORAZÓN


Sarajevo. Diario de un Éxodo 
Dzevad Karahasan


Europa contempló con asombro en los años noventa los sucesivos conflictos que surgieron tras la desintegración de Yugoslavia. En el seno de una Europa que se preciaba de sus ideales de civilización, prosperidad, derechos humanos, etc, surge un conflicto que pone de manifiesto una realidad discordante. La caída del comunismo fue saludada como la oportunidad para la reconciliación de los europeos, divididos hasta la fecha por el telón de acero, pero cuando aún no se habían podido calibrar las consecuencias de estos cambios, apareció un nuevo foco de confrontación que amenazaba por extenderse a los estados vecinos.

La Europa que gustaba de presentarse como fruto de una tradición cultural, intelectual y religiosa común, se sorprendía al contemplar guerras de carácter étnico y religioso, a pocos kilómetros de sus modernas capitales. Más aún, toda Europa descubrió que expresiones como limpieza étnica, fosas comunes o franco tiradores, saltaban a la realidad desde los documentales y los libros de historia volviendo a reclamar su espacio.

Ese pasado, las guerras balcánicas de principios del siglo XX, el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial, se aglutina con precisión milimétrica para destruir una imagen confortable de nosotros mismos. ¿Y qué hace Europa? Entre dudas, vacilaciones, decisiones equivocadas, reconocimientos unilaterales, interesados y precipitados de nuevos estados, el caos y la división vuelven a ponerse de manifiesto.
Los ciudadanos europeos, quizá ajenos a las complicadas leyes geopolíticas, contemplan las noticias de la televisión con asombro y horror. Las explosiones, las muertes en la cola de una panadería o la gente corriente por las calles no vienen de países del Tercer Mundo, de Jerusalén o de Líbano: vienen de Europa. 

Los muertos viven, vivían, en casas prácticamente iguales a las nuestras. Casas con calefacción, televisión y video, antena parabólica. Sus habitantes no son de piel oscura, ni llevan extraños atuendos. Visten como nosotros, con americana y corbata, con faldas ceñidas y tacones. Y como nosotros, parecían vivir ajenos a las miserias del mundo, pero ahora deben correr por sus calles huyendo de balas perdidas, granadas, cascotes. Incomprensible.

Y mientras algunos reflexionaban sobre el fin de la historia, el renacimiento del nacionalismo o la pujanza del Islam, los ciudadanos de la antigua Yugoslavia trataban de continuar con sus vidas, de superar sus problemas diarios, sus inmensas dificultades. De esta experiencia extrae Dzevad Karahasan el principal aporte a su obra, Sarajevo. Diario de un éxodo.

En este libro, Karahasan reflexiona sobre las consecuencias del conflicto en la vida de los habitantes de Sarajevo, desde un punto de vista filosófico; esto es, discurre sobre los efectos morales de la guerra, sobre el papel del intelectual ante la misma, sobre los efectos de los bombardeos como factor de cohesión de la comunidad asediada, etc. De todas sus reflexiones escojo al azar las siguientes:

- El papel del trabajo (y el Arte) como reserva de la dignidad humana: Durante el asedio de Sarajevo Karahasan fue nombrado decano de la facultad de Artes Escénicas. Tras uno de los primeros grandes bombardeos sobre la ciudad se reunió con sus alumnos y decidieron continuar con el curso en la medida de sus posibilidades, preparando la representación de las obras de fin de carrera.

El profesor Karahasan arenga así a sus alumnos: “Les ruego que trabajen tanto y tan bien como les sea posible. Su trabajo es lo único que, de momento, puede liberarlos del miedo y ayudarlos a conservar la dignidad, la sensibilidad y el juicio. Los hombres se han desentendido de nosotros, la fortuna nos ha dejado atrás, el mundo se aparta y la realidad material en la que nos han enseñado a creer nos abandona. Lo único que todavía no nos ha dejado es nuestro trabajo; lo que aprendemos y el oficio al que servimos aún nos protegen. Una de las funciones básicas del arte es la de proteger a la gente de la indiferencia, y el hombre está vivo mientras no permanezca indiferente”.

Nada parece más contradictorio que un conflicto y el Arte. Pero precisamente el conflicto nace cuando los hombres pierden esa sensibilidad, esa capacidad de empatía y ese respeto, no sólo por los demás sino por uno mismo. Trabajo, dignidad, sensibilidad y Arte surgen de entre las cenizas humeantes de Sarajevo como verdades inmutables, verdadera esencia de esa cultura que Europa no supo defender en aquellos días.

- Fundación del PEN Club de Bosnia y Herzegovina: un colega de Karahasan le invita a la fundación del PEN Club como acto de rebelión y resistencia frente a los horrores de la guerra. Pese a sus iniciales resistencias a participar en este tipo de actos formales, y ante los argumentos de su amigo, decide participar en el acto (aunque finalmente un bombardeo le impedirá llegar al lugar donde se ha convocado la reunión): “Mientras pensáramos en la literatura, mientras nos saludáramos tal como exige la buena educación y utilizáramos los cubiertos para comer, mientras deseáramos escribir o pintar algo, mientras nos esforzáramos por articular nuestra situación y sentimientos a través del teatro, tendríamos la posibilidad de persistir como seres de cultura, de defender nuestra ciudad y la tolerancia que en ella reinaba, de salvaguardar nuestro derecho a la convivencia entre pueblos, religiones y convicciones diferentes. Por eso era importante que en la reunión en la que se fundara el PEN Club de Bosnia y Herzegovina estuviéramos todos los que teníamos que estar”.

- La Verdad en una obra de Arte: el asedio de Sarajevo y las duras condiciones de vida que debían afrontar sus habitantes, provocaron una pequeña escena, apenas perceptible, apenas de dos o tres segundos de duración, en una de las representaciones de los alumnos de Karahasan. El actor debe tomar la mano de la actriz y besarla con apasionado amor. Esa mano simboliza en la obra lo hermoso, refinado e inalcanzable. 

Sin embargo, la realidad se cuela de manera indiscreta en el escenario. La mano de la actriz está ajada, falta de cuidado y de higiene (el agua se había convertido en un recurso precioso) y el actor no puede disimular la distancia que hay entre el objeto de deseo que se supone ha de besar y la realidad que sus ojos contemplan. 

Sólo un gesto, un breve instante y sus labios se posan ardorosamente sobre esa mano y, desde ese momento, la compenetración entre ambos intérpretes alcanza un nivel excepcional. Sin embargo, la mirada analítica del profesor se ha detenido en ese leve momento en el que el actor ha sido incapaz de abstraerse la realidad e interpretar su papel, recrear la ficción.

De esta escena surge la siguiente reflexión: “En la escuela se aprende que la verdad interior de la obra de arte consiste en la realización consecuente de los principios básicos de la estructuración; pero ahora sé, gracias a ese instante, que existe una forma más profunda y muy diferente de verdad interior de la obra de arte, esa que se alcanza sólo cuando mediante el arte se defiende y demuestra la realidad de las personas vivas y su necesidad de vivir como seres de cultura, y de modo tal que esa necesidad de cultura es al mismo tiempo una necesidad existencial”.

- Las dos traiciones de la Literatura: Karahasan acusa a la literatura de su país de dos graves culpas. De una parte, considera que la literatura de la forma, la estética, la que abandera el arte por el arte, la que se recrea en ella misma como principio y fin, al margen de todo lo ajeno a ella, es culpable de favorecer un distanciamiento ético de la realidad. La ausencia de valores y principios se traduce en una sociedad insensible, egoísta, centrada sólo en el placer más inmediato. De ahí que el sufrimiento ajeno sea visto como una mera cuestión estética; puede ser bello o no, pero no se enjuicia moralmente. Acusa, por tanto, a estos escritores de inmorales y a sus escritos de evitar un posicionamiento entre el bien y el mal.

Pero Karahasan también acusa a la literatura de alejarse del modelo en el que los personajes tienen un carácter, una psicología, un modo de pensar y sentir en función del cuál actúan. Se admiten cambios de personalidad, flexibilidad en sus actos y emociones, pero, en definitiva, cada personaje es un individuo que se representa a sí mismo. Por contra, Karahasan señala acusadoramente a la literatura en la que las personas actúan de un modo u otro en función, no de su individualidad, sino de su pertenencia a una religión, a un partido político, a una nación. Así, el serbio tiene una personalidad y un modo de pensar y actuar diferente al de un bosnio, un conservador o un musulmán; es su pertenencia a una etnia lo que le convierte en estandarte de la misma. El individuo queda desposeído de sí mismo para ser reducido a un arquetipo sobre el que construir el odio y el rechazo, los tópicos que luego repetirán los generales y los políticos en sus discursos.

Si bien es cierto que ambas visiones de la literatura parecen contradictorias (una es claramente desideologizadora, la otra es profundamente ideológica) y que es probable que ambas tendencias sean consecuencia (y no causa) de la realidad metaliteraria, no es menos cierto que Karahasan opta por una visión del individuo libre y responsable de sus actos, con capacidad y autonomía para decidir; opta por un ciudadano, no por un serbio o croata y, al menos en esto, no podemos por menos que estar de acuerdo con él.

El libro se cierra con una despedida melancólica: los primeros judíos arribaron a Sarajevo a finales del siglo XV, llegaban tras la expulsión de España por los Reyes Católicos. En Sarajevo se asentaron y compartieron la fortuna y la desgracia de la ciudad al igual que el resto de sus habitantes. Durante el cerco a Sarajevo se celebró el Quinto Centenario de su llegada y, pocos días después, la práctica totalidad de la comunidad judía de Sarajevo abandonó la ciudad rumbo a un nuevo exilio. Los judíos se ponían de nuevo en marcha después de quinientos años, después de haber sobrevivido a diferentes dominaciones de la ciudad (el Imperio Otomano, el régimen nazi, la dictadura comunista, ...).

Y Karahasan se pregunta si la propia idea de Sarajevo como centro de convivencia de tres religiones, tres culturas, ha sucumbido a la fuerza bruta y si, como han hecho los judíos durante dos mil años tras sus celebraciones despidiéndose con un “el año que viene en Jerusalén” siendo dicha ciudad más una referencia mítica que un centro físico, no harán lo propio los sarajevos repitiendo acongojadamente “el año que viene en Sarajevo”. Y es que, en definitiva, el éxodo al que hace referencia el título del libro no es sino la constatación de la orfandad del autor al que sólo el mito de una ciudad, a la que ya no puede reconocer en la realidad que le rodea, sostiene.

 GWW

Datos del libro
  • 14.0x22.0cm.
  • Nº de páginas: 123 págs.
  • Editorial: GALAXIA GUTENBERG
  • Lengua: CASTELLANO
  • Encuadernación: Encuadernación en tela
  • ISBN: 9788481094893
  • Año edición: 2005
  • Plaza de edición: BARCELONA


06 septiembre, 2012

BYRON RECUERDA


LAS MEMORIAS DE LORD BYRON
ROBERT NYE
Título original: The Memoirs of Lord Byron, 1989
ISBN: 8434590581
Género: Novela Histórica
Editorial: EDHASA
Fecha de publicación: 1991
Número de páginas: 220


Robert Nye,  (Londres, 1939) el autor de este libro, se introduce dentro de la piel de Lord Byron, absorbiendo personalidad y modos lingüísticos del poeta, y reescribe unas memorias que el poeta romántico podría muy bien haber escrito. De hecho, las escribió, pero fueron quemadas por no ser muy adecuadas para el público, a juicio de su albacea, Hobhouse. Al parecer, estaban llenas de obscenidades, detalles morbosos, y descubrían hechos ilícitos y punibles por la justicia del momento. Tampoco quedaba muy bien parado el honor o el prestigio de algunas personas, por lo que su albacea, su hermanastra y su esposa deciden hacerlos desaparecer.   Nye intenta reproducir lo que hiubieran podido ser esas memorias, basándose muy fielmente en lo que queda de los Diarios byronianos, cartas y testimonios de terceros. Alterna, a lo largo de cada capítulo, el relato de lo que le está ocurriendo en Venecia en el momento de escribir (relación con varias amantes, encuentros con Shelley y otros amigos, juegos y correrías de su hija Allegra…) con los recuerdos que va desgranando del pasado.
Desde el veneciano Palazzo Mocenigo, donde reside en 1818 rodeado de pavos reales, monos, gallinas de Guinea, grullas egipcias, un cuervo, y su pequeña hija bastarda Allegra, correteando por las escaleras y parloteando en dialecto veneciano, George Gordon, sexto Lord Byron, rememora a los treinta años infancia y juventud en Inglaterra, viajes posteriores a Oriente, los primeros escritos, las relaciones con las mujeres…todo lo encontramos en los dieciocho amenos capítulos y dos post-scriptum de este texto, muy byroniano ―detalles escatológicos incluidos, para dar más verosimilitud. Un epílogo final narra en breve la muerte del poeta en Grecia, probablemente más debida a un absurdo tratamiento médico de unas fiebres, que a la propia enfermedad.
Así, Byron narra la infancia pasada en Aberdeen, fallecido el padre tras haber derrochado  la fortuna familiar. El mocoso tullido ―tenía el pie derecho deforme, lo que le producía una cojera― como lo llamaba la madre, recibió de su  progenitora tanto besos y  como mamporros. A los nueve años, tuvo una primera iniciación sexual a cargo de una institutriz, May Gray, que también alternaba con él golpes y manoseos, aunque, por otra parte, le implantó un gran amor a los espacios naturales abiertos. Cambiando muy a menudo de colegio y tutores, pasó la adolescencia, hasta dar en el colegio de Harrow a los 13 años. El mejor amigo que recuerda de esos días es el segundo conde de Clare, John Fitzgibbon. Byron recuerda esa amistad como limpia y en nada ligada a contactos físicos, por otra parte tan comunes en los internados británicos. El jovencito y futuro poeta destacaba más en ejercicios de brazos, como natación, remo y boxeo, ya que no podía salir por piernas.  
Fallece el tío abuelo William, quinto lord Byron, y por azares del destino resulta ser él, George Gordon, el heredero. Con el título hereda Newstead Abbey, un inmueble absolutamente ruinoso, rodeado de un campo arrasado, puesto que su tío abuelo había ido talando árboles para pagar deudas. Newstead le dio solo quebraderos de cabeza y algo de dinero cuando consiguió venderla, desde el exilio.
Posteriormente sabemos de los primeros amores: con una primita, Mary Duff, cuando tenía ocho años; con otra prima, Margaret Parker, a los once, que le motivó unas primeras incursiones en la poesía. Mary Chaworth, dos años mayor que él fue el tercer amor, pero no correspondido: la tal Mary se burlaba de él y lo trataba como a un niño…a los quince años.

El paso del joven Gordon por Cambridge, de 1805 a 1808, le provee de fuertes amistades, que mantendrá a lo largo de su vida, como Elderstone, Hobhouse, Tom Moore, así como de lecturas magníficas: Pope, Scott, Coleridge y Shelley. En 1809 ingresa en la Cámara de los Lores y publica Bardos ingleses, críticos escoceses, que le trae una cierta fama. Según él, no hay nada mejor que citar muchos nombres famosos para conseguir la atención del público.
 Tras los años universitarios hace el primer viaje a Oriente, donde realiza la proeza de cruzar a nado el Helesponto, y observa las curiosas costumbres otomanas. Con las experiencias del viaje oriental, escribe y publica en 1812 Las peregrinaciones de Childe Harold, poema autobiográfico en cuatro cantos que le convierte en un autor famoso con 24 años.
En Londres, de nuevo, asiste a fiestas aristocráticas, alterna con muchas mujeres, salta de una amante a otra e inicia una tormentosa relación con Lady Caroline Lamb, a la que presenta como una desequilibrada. Pero el amor de su vida no es ninguna de ellas. Es, curiosamente, su hermanastra Augusta Leigh, casada con un personaje anodino.  Augusta, a la que apenas ha visto en su niñez, comienza a relacionarse con él en 1813, generándose una profunda pasión entrambos, con el resultado del nacimiento de una niña, Medora. Esta pasión la transporta a su poema La novia de Abydos.

Para acallar rumores y frenar un poco esa pasión incestuosa, se casa en 1815 con Annabelle Milbanke, a la que sólo soporta durante un año, pero con la que tiene una hija: Ada. Parece ser su destino tener sólo hijas: las mujeres, con las que mantiene relaciones de amor-odio, parecen condenarle a un mundo femenino. Más adelante, tendrá otra hija, Allegra, resultado de breves momentos de sexo ―en los días de la separación matrimonial― con Claire Clairmont, cuñada de Shelley, que le perseguirá hasta Italia y le causará incontables complicaciones, aunque con esa hija convive en Venecia y Rávena, y llega a quererla, lamentando profundamente su muerte a los cinco años.
Byron afirma no soportar a las mujeres comiendo (él solía comer en solitario). Insiste en que los hombres, al contrario que las mujeres, buscan la perfección. Quizá por eso la visión de una dama con la boca llena o los dedos manchados de dulces le resultaba catastrófica.  Su esposa recibe de él el calificativo de «ecuación matemática con pechos», admitiendo que el dinero de la dote era parte importante de su decisión de casarse con ella. Sin embargo, esta mujer aparentemente fría pareció acoger con gusto las demandas sexuales de su esposo, que eran de muy diversa índole.
Tras la separación, y ante la amenaza de Annabelle de acusarle de incesto y sodomía (práctica que aceptó placenteramente mientras estuvo casada) Byron parte de Inglaterra con idea de no volver, como efectivamente así fue. Tras visitar Waterloo, deplorando la derrota de Napoleón ―Byron era ardiente bonapartista―, pasa una temporada en Suiza, en la Villa Diodati con el poeta Shelley, con quien le une gran amistad. Allí también están Mary Shelley y su hermana Claire Clairmont, ya embarazada de Allegra. Después viajará por Italia, instalando su cuartel general en el Palazzo Mocenigo de Venecia. Desde allí visita Roma, que no le impacta como a Stendhal. Prefiere las oscuras y pútridas aguas de la laguna veneciana. Convive con su amante Teresa Guiccioli y se siente fuertemente impactado por la muerte, primero de su hijita Allegra, y luego, en condiciones dramáticas, Shelley: los detalles de la exhumación de los restos del poeta es un pasaje francamente escatológico y morboso, como el de la asistencia a una ejecución pública en Roma.

Publica los primeros cantos de Don Juan, en 1822. Byron siempre se ha sentido atraído por ese personaje, con quien de algún modo se identifica, asistiendo a las representaciones del Don Giovanni de Mozart con verdadero placer. Pero la obra no goza de buenas críticas y es rechazada por el público. A Byron cada vez se le considera más como obsceno y poco recomendable, políticamente incorrecto, diríamos hoy. Reside temporalmente en Pisa, en Rávena, Bolonia, se implica en la sociedad secreta de los Carbonarios y finalmente parte para Grecia, que será su final, ya que morirá allí. El libro dedica un epílogo a narrar brevemente esa muerte.
En suma, la novela cumple muy bien su papel de memorias imaginarias, ateniéndose a la vida y al lenguaje que el propio Byron usa en los textos que de él pueden cotejarse, así como las ideas y comentarios del poeta. Es atractiva y entretenida, ya que en la vida de Byron no  hay un momento de sosiego, podríamos decir. Cargada de humor y  detalles con morbo. Sin desperdicio, podríamos decir.


Ariodante


03 septiembre, 2012

ROMA CONTRA ROMA


VALENTIA
Las Memorias de Cayo Antonio Naso
GABRIEL CASTELLÓ ALONSO


     

Valentia es, entre otras muchas cosas, una crónica de la primera guerra civil –precursora de  tantas otras- en suelo hispano. La novela está ambientada en dos épocas muy diferentes: el lector se dará cuenta de cómo cambiaron las cosas en la poderosa Roma:  Desde los tiempos de ambición y conquista de la República a principios del siglo I. a. de C.. En este período,  Quinto Sertorio y Pompeyo Magno medirán sus fuerzas en territorio hispano. Unos sucesos que conmovieron el oriente hispano durante este turbulento siglo. El siglo III d. de. C. es totalmente distinto, pues se comprobará la decadencia imperial al ser invadidos los territorios de la otrora poderosa Roma por las llamadas hordas bárbaras.


Pues es sencillo, muchacho –le contestó el centurión- en los negocios y en los estados las cosas nunca se estabilizan: o merman o crecen. Y, nosotros, sencillamente, decrecemos. Los buenos tiempos del divino Augusto, del duro Trajano o del general filósofo Marco Aurelio ya son Historia. Llevamos varios años soportando gobernantes corruptos e incapaces, años de despiadadas luchas internas por la púrpura, de más y más impuestos para pagar las intrigas y las exhuberancias palatinas que ya han arruinado a muchos ciudadanos. (Pág. 52).

Este fragmento pertenece a la ópera prima del escritor Gabriel Castelló, Valentia, novela que empieza con el abandono de la ciudad, tras la decisión adoptada por sus habitantes, ante el próximo ataque a la colonia romana por los bárbaros francos. Solo permanecerían en ella unos pocos para defenderla. Tito es el último descendiente de la familia de los Antonios que se ve obligado a dirigirse a Sagunto. A su regreso a la ciudad se encuentra con un panorama desolador. Entre lo poco que puede salvar de su familia son unos rollos en los que, mientras hace sus guardias en la muralla saguntina, va leyendo la vida de sus antepasados. Estamos en el siglo III d. de C.. Un período que solo abarca el primer capítulo de esta obra pero narrado con un ritmo trepidante y una dosis de dramatismo en el que el lector seguirá con sumo interés los desagradables avatares por los que pasarán los habitantes de colonia valentina.

Los hechos que el narrador nos irá dando a conocer a lo largo de los demás capítulos se desarrollan durante el siglo I a. de C. en el que se recrean de forma novelada los sucedido en territorio hispano durante el enfrentamiento bélico entre los partidarios del dictador Sila y del populista Mario. Conoceremos a los dos personajes principales en torno a los cuales se desarrolla la trama: Uno ficticio, pero totalmente verosímil y que se ve inmerso en unos acontecimientos que realmente sucedieron, Cayo Antonio Naso el Joven y otro real, Quinto Sertorio, el procónsul populista que se enfrentó en tierras hispanas a Cneo Pompeyo Magno.

Cayo Antonio Naso el Joven es quien, en primera persona, nos irá narrando lo ocurrido a la familia Antonia desde su asentamiento en Valentia. De sus memorias, escritas desde la vejez y siempre contadas desde su punto de vista recordará con añoranza todo lo que vivió. Esta misma forma de relatarlas me recuerda mucho a tal como lo hizo Sinuhé, el Egipcio, personaje creado por el escritor finlandés Mika Waltari, pues también escribió sus memorias desde su exilio y ya en edad senil.

Nos recordará cómo conoció a su mujer, a Nunn; la historia de su abuelo Publio, uno de los fundadores de la nueva colonia, y su matrimonio con Sicedunin, su segunda esposa, tras licenciarse de su servicio a las legiones romanas. Su padre que, junto con su hermano Lucio, se dedicaban a la exportación de sus vinos, desde la base de Dianium, para comerciarlo desde Gades hasta Siracusa. Un viaje por el Mare Nostrum le llevará hasta Italia para comercializar allí sus vinos. Un viaje que sería una verdadera odisea a medida que las naves surcaban las aguas del Mar Interior por las vicisitudes que les acontecen a los intrépidos marinos durante el periplo. A su vuelta se encuentra con que la situación en territorio hispano ha cambiado. El conflicto que enfrenta a ambos rivales daría un giro más peligroso e implicará a los indígenas en el mismo. Incluso Cayo adoptará la decisión de alistarse en las filas del rebelde Sertorio, a cuya causa estaba unido también su padre que ya había combatido junto al militar en otras campañas bélicas.

Los personajes que nos iremos encontrando están muy bien perfilados por Gabriel Castelló. La personalidad de Cayo se va fortaleciendo a lo largo de la novela. Conoceremos sus pasiones, sus temores, su valor y entrega tanto en el trabajo como el la lucha, su fidelidad a la causa sertoriana y a su familia. Pero también ciertos hechos, que algunos presenciará directamente,  harán que veamos su lado malo y cómo de él se apodera la ira, el odio y la sed de venganza.


Quinto Sertorio, el procónsul sabino rebelde contra Roma, vemos cómo aparece con majestuosidad ante el pueblo valentino. Allí empezaba su historia. El discurso en el Foro convenció a la población para que se uniera a su causa. Estaba obsesionado en derrotar a su enemigos Pompeyo y Metelo. Era un general con unas grandes dotes de mando pero sus puntos débiles eran sus más directos colaboradores, sobre todo Marco Perpenna, inútil de mantener su flanco siguiendo las órdenes que le encomendaba su jefe. Pero poco a poco, al ver que sus ideales no se cumplían, su carácter iba mudando y se convirtió en un déspota, hecho que originó una conspiración hacia él, encabezada por Marco Perpenna y secundada por allegados suyos como Aufidio, Octavio Graecino, entre otros, llevada a cabo en Osca, la base principal de los sublevados, en donde el general tenía instalada una Academia

Valentia es una historia novelada pues los acontecimientos reales sucedidos en torno al general sublevado están fidedignamente contrastados, como su alianza con el enemigo declarado de Roma, el rey Mitídrates VI del Ponto, y los piratas cilicios, que atacaban a las naves que realizaban sus rutas comerciales por el Mediterráneo o las batallas entre ambos contendientes que tienen lugar en suelo hispano. Es de agradecer la minuciosa labor de documentación llevada a cabo por el autor de la novela. Fruto de este trabajo son las notas a pie de página que el lector se irá encontrando. Utiliza muchos latinismos para darle más realismo a la narración. Términos que el lector podrá consultar si lo desea pero que se pueden obviar siempre y cuando vayamos comprendiendo el sentido de lo relatado. En otras notas completa la información que nos facilita en cada capítulo sobre los hechos reales y suele hacer referencia a las fuentes de que se sirvió. 

En esta novela diría que en el lenguaje que se emplea hay una cierta influencia galdosiana: el realismo con el que nos relata los ambientes, las costumbres o los acontecimientos vividos por los protagonistas producen en el lector el efecto de sentirse partícipe de lo que va sucediendo a lo largo de la obra. Nos encontramos con una cantidad de personajes muy variados, caracterizados todos ellos por pequeños detalles, como bien pudieran ser la forma de hablar, según su rango social, los gestos de cada uno de ellos.

Valentia es una obra de lectura más bien lenta desde el segundo capítulo,  al estilo de los grandes escritores españoles del siglo XIX, dado el realismo con que se narran los hechos y son presentados con todo lujo de detalles, pero no por ello deja de enganchar al lector pues en ella nos encontramos con acontecimientos históricos, algunos de ellos relatados con cierta crudeza, a los que hay que unir los desarrollados por la imaginación del autor, como el viaje a través del Mar Interior por el narrador, cómo era la vida en la Edetania romana, sus costumbres, la vida familiar, los negocios de la época, las celebraciones festivas, los lujos que algunos podían permitirse, los alimentos que se consumían en esa época y cómo eran preparados. Una novela que, sin lugar a dudas, recomiendo pues el autor profundiza en una época convulsa en la Hispania romana en los últimos tiempos de la República.


Gabriel Castelló (Valencia, 1972) Ejecutivo de ventas en una compañía líder del sector de las telecomunicaciones, Gabriel Castelló entró fuerte en el mundo editorial con su primera publicación, Valentia, las memorias de Cayo Antonio Naso (mejor novela histórica en su editorial en 2009), una historia de aventuras ambientada en la Hispania romana durante la revuelta de Quinto Sertorio. A raíz del éxito que obtuvo con dicha novela actualmente imparte talleres de literatura creativa en Valencia y colabora asiduamente en varios medios digitales a nivel nacional como articulista sobre la antigua Roma, destacando entre ellos www.historiasdelahistoria.com (2º mejor blog cultural según Bitácoras), la revista Stilus de la asociación Hispania Romana o el blog literario-histórico www.arquehistoria.com. El autor mantiene un blog en el que publica regularmente todas sus colaboraciones, así como muchas otras más curiosidades de la Antigüedad clásica que nos va descubriendo en sus viajes por todo el Mare Nostrum:
gabrielcastello.blogspot.com.es


Francisco Portela 



Título: Valentia. Las memorias de Caio Antonio Naso.
Autor: Gabriel Castelló Alonso.
          Editorial: Akrón, S. L.
          Primera edición: Octubre de 2008
          ISBN: 9788493672515
          Nº páginas: 666



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