23 enero, 2012

JUGANDO A DETECTIVES

ARTHUR & GEORGE
JULIAN BARNES



Arthur & George es un díptico que enfrenta la vida de dos contemporáneos cuyas vidas se cruzaron fugazmente pese a su natural divergencia. George es un joven abogado de origen indio que, en la Inglaterra eduardiana de principios del siglo XX, es acusado, juzgado y condenado por rajar el vientre y causar la muerte de varios animales en un condado rural. Su carácter reservado, sus escasas dotes para la comunicación humana, su origen racial y su exclusivo interés por el mundo del Derecho, despreciando otras aficiones más mundanas como las mujeres o el alcohol, le convierten en un espécimen extraño, una rareza en una comunicad intransigente y dispuesta a atribuirle cualquier iniquidad por no querer ser uno más.
Arthur es, naturalmente, el gran escritor Conan Doyle cuya infancia se vio influida por una educación centrada en los elevados principios morales de la Vieja Inglaterra según los cuáles, el ejercicio de deportes físicos servía para templar las tentaciones de la carne, fumar delante de una dama era considerado una absoluta grosería y el honor propio estaba por encima de cualquier otra cuestión terrenal. Pese a que en su infancia conoció la pobreza relativa como consecuencia de la conducta errática y bohemia de su padre – lo que forzó a su pobre y adorada madre a sacar adelante a su parentela- logró abrirse camino, primero como médico, posteriormente como oftalmólogo y, finalmente, dado que la escasez de clientes le permitía escribir en su despacho profesional, como autor de éxito.
Es conocida la aversión que Conan Doyle acabó desarrollando por Sherlock Holmes a quien mató y posteriormente resucitó ante los ruegos de su público (y de su propia madre). Arthur siempre prefirió sus novelas medievales en las que el ideal caballeresco era la esencia. Precisamente ese ideal es el que le llevó a lo largo de su vida a consagrar sus esfuerzos a diversas causas que consideraba justas. Así, organizó numerosas colectas a favor de desvalidos que llamaban su atención por cualquier motivo- por ejemplo el ganador de la maratón de las olimpiadas de Londres descalificado por haber sido ayudado a levantarse a pocos metros de la meta-, se manifestó en contra del sufragio femenino, tomó partido por la mayoría de asuntos públicos de la Inglaterra de su época e intervino activamente en diversos casos judiciales.

En esta última faceta es donde se encuentran fugazmente la vida de estos dos hombres. Arthur Conan Doyle investigó, escribió artículos, promocionó una comisión del gobierno y logró, finalmente, la anulación de la sentencia que condenaba a siete años de trabajos forzados al bueno de George Edalji, incapaz por otro lado de acercarse a una vaca, no digamos ya de abrirle la panza.
A primera vista se podría establecer una relación natural entre las labores “reales” de investigador justiciero de Conan Doyle y las “ficticias” de su creación literaria. Sin embargo, y a diferencia de lo que señalan facilonamente la mayoría de las críticas que se han publicado de este libro, creo que el origen de este impulso está más relacionado con el carácter de desfacedor de entuertos, casi quijotesco, propio de sus ideales elevados. Su interés era limpiar la vergüenza que sentía como inglés por el estrepitoso fracaso que la administración pública (policía, jueces, jurado popular y políticos) había jugado en este episodio. De hecho, a partir de este suceso, y con el fin de prevenir injusticias similares se crearon los Tribunales de Apelación.
Sin duda, y pese a que el título parece mostrarnos a dos personajes en igualdad de condiciones, el libro gira inevitablemente en torno a la vida de Conan Doyle, no sólo por ser más conocida, sino porque su carácter, su infinita energía, su concepción del honor y la visión que de sí mismo tenía (no precisamente modesta) son un poderoso imán al que Barnes sabe sacar un brillo especial que le hace aún más atrayente.
Sin embargo, y a un nivel puramente literario, es la recreación de la vida de George Edalji, cómo se construye ante nuestros ojos asombrados la personalidad y el esbozo de sus pensamientos más íntimos, lo que da la medida del enorme talento de Julian Barnes. El autor sabe tomar una historia real y trocarla, más allá de la pura anécdota, en un territorio literario propio. Mediante un estilo engañosamente sencillo (apenas parece advertirse el trabajo del autor) y con precisión aritmética, se nos desgrana en paralelo el curso de la vida de estos dos hombres ejemplificando dos formas de entender la vida y afrontar sus desafíos.



Datos del libro
  • Editorial: ANAGRAMA
  • Lengua: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788433971227
  • Año edición: 2007
  • Plaza de edición: BARCELONA

19 enero, 2012

DURMIENDO EN EL PATIO


EL PATIO DORMIDO 
 Mª JOSÉ GALVÁN
Evohé Ediciones, 2012


Ediciones Evohé me ha sorprendido gratamente con la primera novela de la escritora madrileña, nacida en 1962, y Licenciada en Historia del Arte, Mª José Galván.  Ya el lector lo primero que se va a encontrar nada más abrir este precioso libro es un plano, un plano en el que vemos cuatro inmuebles que tienen un denominador común: el patio. Un patio que está ahí, sin hacer ruido, viendo el transcurrir de la vida de los vecinos que habitan a su alrededor. Pero el plano tiene su sentido porque nos sirve para ver dónde residen los personajes que aparecen y desaparecen en esta obra coral, donde casi toda ella se desarrolla en interiores. El potencial lector no se me asuste al encontrarse el mismo, así, de sopetón. Una gran idea del magnífico trabajo desarrollado por su creadora.

Pero el hecho de que todo lo que en la obra acontece transcurra casi sin movernos de esas paredes no hace que pierda interés su lectura. Al contrario. No hace poco leí otra de similares características, también una obra coral pero aquí la trama transcurría casi toda en un hotel. Un denominador común tienen ambas: me costó un poco meterme en lo que la autora nos quiere transmitir pero una vez que le coges el hilo no eres capaz de soltarlo, lo mismo que hace un gato cuando juega con una madeja, que empieza a tirar de ella y sigue hasta deshacer todo el trabajo que había hecho su ama. Con ambas me ocurrió lo mismo pues al terminar de leerlas me dije que eran dignas de releerlas con el tiempo. Obras que te quedan en la memoria y de las cuales sacas muchas conclusiones. En este caso, la condición humana.

El libro me gustó en su conjunto, tanto por su cuidada presentación, que lo es, por la ilustración impactante de su portada, como por el sentido de la gran calidad que atesora en su interior. Una calidad narrativa por la que la autora nos sumerge en una obra de fácil lectura, con un lenguaje muy de nuestros tiempos, encontrándonos con registros diferentes según sea el personaje que intervenga, porque es una novela en la que se ven representadas una gran parte de la población de este país, la que más abunda, la clase media, con sus sentimientos, su quehacer diario pasando de un personaje a otro que, aunque sean tantos los que habitan en esa famosa manzana, poco a poco nos vamos familiarizando con sus problemas, sus alegrías, sus tristezas.

 Escrita en tercera persona, la autora nos cuenta cómo la tranquilidad de esos vecinos cambia en la madrugada de un siete de septiembre. Una madrugada que los padres de un adolescente, Julio, no iban a olvidar jamás, pero tampoco la iban a olvidar los vecinos de los portales colindantes donde se produjo el fatal incidente que truncaría una vida: el patio. Allí nunca pasaba nada, todo era considerado normal. Pero llegó el día fatídico. Y todo fue porque tres muchachos, en plena noche, se introdujeron a tientas por la rampa de acceso al mismo pero, con tan mala fortuna que, entre risa y risa de los adolescentes, uno de ellos, el más alto, tropezó con algo, dio un enorme traspié y cayó. Cayó hasta que poco a poco sentía que se le iba la vida. El fatal desenlace se produce.  

—¡Qué pena lo de ese chico! —suspiró la madre reanudando la conversación—. La muerte es lo peor de todo. La puñeta nos la están haciendo, eso es verdad, pero ¡cómo estarán los padres!

¿Por qué les estaban haciendo la puñeta?. Y lo intento explicar así porque es una palabra que se suele utilizar en la vida diaria y puede interpretarse según la connotación que tenga, en este caso la de enfado, irritación de unos vecinos que se ven involucrados en algo que según ellos, creen que no tienen arte ni parte. La notificación del inicio de un procedimiento judicial va llegando a los presidentes de los cuatro portales. La familia pide resposabilidades a los inmuebles a cuyos propietarios considera culpables del fallecimiento de su hijo.

La escritora madrileña nos va relatando de forma magistral todo lo que en la novela sucede, desde la relación de unos vecinos que están condenados a entenderse, al proceso judicial que va siguiendo su curso. Todo ello bien documentado pero descrito de manera que nos enfrascamos en la lectura de la misma sin querer perdernos detalle, con un lenguaje a veces escrito en tono desenfadado, haciendo soltar incluso alguna carcajada,  sabiendo utilizar figuras como metáforas, comparaciones, exclamaciones o sonidos onomatopéyicos en su justo momento. Diálogos que agilizan la lectura de esta maravillosa obra.

Una obra, en definitiva, muy de nuestros días, un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestra sociedad. Son, pues, situaciones que suceden a diario. Y ese carácter actual que tiene El patio dormido lo vemos en sus personajes pues nos los podríamos encontrar en el rellano de nuestras plantas. Vecinos con los que apenas uno se saluda, si es que nos saludan. Pero llega un momento, un problema, en el que por muy conflictivas que sean las relaciones que se produzcan entre nosotros no nos queda más remedio que afrontarlo.


16 enero, 2012

CRUZANDO EL PUENTE CON ANDRIC


UN PUENTE SOBRE EL DRINA  
Ivo Andric

Ivo Andric, connotado escritor de origen bosnio (1892-1975), creó en los años de la Segunda Guerra Mundial una trilogía novelística denominada ‘de los Balcanes’, compuesta por las novelas Crónica de Travnik, Un puente sobre el Drina y La señorita. Parece incuestionable que la mejor de las tres es Un puente sobre el Drina. Drina es el nombre de un río que desde antiguo ha hecho de frontera natural entre Bosnia y Serbia. En el siglo XVI, cuando la región circundante conformaba una provincia adscrita al imperio turco, el visir que la gobernaba decidió construir un puente sobre dicho río, a la altura de la ciudad de Vichegrado. La presente novela cubre los cuatro siglos que van desde la construcción del puente hasta el período inicial de la Primera Guerra Mundial.
Se trata de una obra de ficción con basamento en hechos históricos. Su registro es episódico, alternando la anécdota y el drama. Andric es un estupendo fabulador, de modo que en ‘Un puente…’ ni lo dramático degenera en patetismo ni lo anecdótico en banalidad. Nunca sus materiales, aquellos de los que se vale el autor, llegan a degradar el alto nivel del todo. Mi impresión es que Andric advierte en cada situación un indicio de sentido –de la vida, del mundo, del ser del hombre-, sin que esto signifique que la novela abunde en filosofías (como no abunda en simbolismos). Acaso hiciera una muy certera selección de lo que, a su juicio, merece ser contado en unas crónicas (mayormente ficticias, cómo éstas de la ciudad de Vichegrado). El caso es que ninguno de los episodios que componen la novela adolece de gratuidad, y todos ellos sortean con éxito los riesgos de la sordidez y el melodrama.

Cada personaje y cada sucedido, cual sea el volumen que ocupen en el conjunto, son útiles al propósito de plasmar la dignidad de lo humano, así como la futilidad de toda soberbia (ideas ambas, directrices en el plan de la obra). Por momentos parece que el relato discurriese por la senda ejemplarizante de cierta literatura, mas enaltecido por la ausencia de moralinas y de sentencias edificantes. He ahí, por ejemplo, el personaje de lamentable estampa cuyo destino es el de ser bufón del pueblo: incluso él en su miseria puede disfrutar un asomo de gloria, cuando le celebran la pequeña aunque temeraria proeza de bailar sobre el parapeto del puente. O aquel dignatario musulmán, presunto erudito y cronista de la ciudad, en realidad un fatuo ignorante: los hechos más notorios –tal como la conquista austro-húngara de la provincia- empalidecen ante su convencimiento de que nada sería más importante que su propia persona; así pues, sus pretendidas crónicas no pasan de unas cuantas páginas de cuadernillo.

Si el puente aparece como escenario privilegiado de la novela, su kapia (una terraza provista de graderíos a mitad de la construcción) es a la vez hito y epítome de la historia de Vichegrado -tanto la Gran Historia como la pequeña, la del hombre común-. En la kapia se reúnen a diario ociosos y opinantes de lo divino y de lo humano. Allí se comentan noticias y se cierran negocios, y refuerzan los vichegradenses sus vínculos sociales. Desde la kapia se arroja al río la bella a la que han desposado contra su voluntad. Ahí se le ha aparecido a un jugador compulsivo el Gran Engatusador, que lo ha curado de su mal pero también le ha robado su vitalidad. Sobre sus piedras consuman los juerguistas grandes borracheras, y las nuevas generaciones de estudiantes filosofan sobre el mundo y rivalizan en amores. Es en una losa de la kapia donde se emplazan bandos y proclamas oficiales (del gobierno turco primero, luego del poder habsburgo). En esta terraza se instalan las guardias que controlan el paso de viajeros y transeúntes. En postes erigidos de propósito exhibe el ejército turco cabezas de rebeldes serbios –también de inocentes que han tenido el infortunio de hacerse sospechosos al arbitrio otomano-. En la terraza discuten los musulmanes, ya en el siglo XIX, las medidas a seguir para enfrentar el avance de las tropas cristianas. Y es en ella que un comité representativo de las tres religiones de la ciudad (musulmana, ortodoxa y judía) recibe al victorioso ejército austro-húngaro –y sufre el desdén de su altivo comandante-.
El puente es también testigo y víctima del cambio de los tiempos. Nacido como fundación pía por voluntad de un gobernante islámico, conforme transcurrenlos siglos su significado religioso pierde relevancia, para terminar cediendo frente al utilitarismo y pragmatismo de los días de la modernidad (llegada con el dominio habsburgo). Estupefactos, los musulmanes de Vichegrado observan lo que ellos consideran característica inquietud y laboriosidad de los occidentales, manifiesta en los ingentes trabajos de reparación del puente. Pero también constatan –desde el prisma de los más ancianos y testarudos de entre aquellos- la malicia e impiedad del eterno enemigo, al enterarse de que los austríacos han instalado una carga explosiva en la emblemática edificación.

Entrado el siglo XX, el país será un enorme campo de batalla en que se batirán los ejércitos de imperios decadentes y de incipientes estados. Si durante las Guerras Balcánicas de 1912 y 1913 en Vichegrado sólo resuenan ecos distantes de la guerra, el conflicto desatado por el atentado de Sarajevo (el asesinato del archiduque Francisco Fernando) acaba por ensañarse con la ciudad.
“[…] Y el puente –comenta en medio de la novela el narrador- continuaba irguiéndose, como siempre, con su eterna juventud, la juventud de una concepción perfecta y de las grandes y estimables obras del hombre, que ignoran lo que sea envejecer y cambiar y que no comparten –al menos, ésa es la impresión que dan- el destino de las cosas efímeras de este bajo mundo”.
Lo lamentable es que los azares de la historia confirmen a veces –tal vez con demasiada frecuencia- la precariedad de impresiones como aquella. No obstante, habría que congratularse de que la misma veleidosa historia inspire obras de excelencia, como ésta que he comentado. Si hay gentes de talento en quienes aproveche la inspiración, mejor que mejor.

Rodrigo

- Ivo Andric, Un puente sobre el Drina.
ISBN-9788498677959
RBA, Barcelona, 2010. 448 pp. 48 páginas

13 enero, 2012

Anacaona. El fin de una raza – Ramón Carredano Cobas



El 12 de octubre de 1492 fue un día clave para la Historia de la Humanidad: el Almirante Cristóbal Colón había descubierto un continente nuevo, aunque él no lo sabría nunca. Creía haber llegado a Las Indias siguiendo la ruta de Occidente. Significó el encuentro entre dos mundos que se habían desarrollado independientemente sin conocer uno lo que sucedía en el otro.

La primera crónica escrita de este hecho, es el Diario de a bordo de Cristóbal Colón sobre el descubrimiento de América en el que el Almirante se refiere a la isla bautizada por él como La Española, y que hoy ocupa Haití y República Dominicana, de la siguiente manera: «La Española es maravilla: las sierras y las montañas y las vegas y las campiñas y las tierras tan hermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganados de todas suertes, para edificios de villas y lugares.»

Desgraciadamente el escrito original se ha perdido, pero se conserva la copia fidedigna del mismo realizada por el fraile dominico Padre Bartolomé de las Casas, quien, además, es autor de la Brevísima relación de destrucción de las Indias, escrita en el siglo XVI, donde describe las atrocidades a las que fueron sometidos los indígenas americanos por los conquistadores españoles, obra considerada como el primer informe moderno sobre la defensa de los derechos humanos.
Sobre esta isla y su conquista por los españoles fue escrita la novela Anacaona, el fin de una raza. Ópera prima escrita en castellano de Ramón Carredano Cobas (Noia – A Coruña, 1950), escritor en lengua gallega, idioma en el que ha publicado las obras Fray Samuel (Frei Samuel), La uña del águila (A unlla da aguia), Una blanca de cobre para Martín (Unha branca de cobre para Martiño) y Veneno Tinto (Veleno Tinto), donde vuelve a aparecer el personaje de Fray Samuel, todas ellas de temática histórica.

Además, de su labor literaria, Ramón Carredano está muy ligado al mundo del teatro, pues fue cofundador con José Agrelo de  Candea, grupo con el que representarían sus obras por todos los rincones de Galicia. En la actualidad sigue unido al escenario, ya que es el director de la escuela de teatro del Liceo de Noia, así como también  colabora en la revista Alameda, del  citado Liceo.

El autor nos relata en tercera persona y con bastantes dosis de realismo los acontecimientos acaecidos a partir de la arribada de las carabelas del Almirante Colón a La española en el mes de diciembre de 1492. Está dividida en tres partes: CanoabóBartolomé Colón, el Adelantado y Anacaona.
Los días transcurrían felices en la isla de Haití. Sus habitantes llevaban una vida indolente y no podían intuir el cambio que se iba a producir en sus vidas cuando arribaron a las costas de Marién aquellos seres extraños. Los taínos, raza que poblaba la isla, los tomaron por los dioses venidos del Turey (cielo) que, según la leyenda indígena, volvían para recuperar lo que ya era suyo.

No se imaginaban los habitantes de la Española las vicisitudes que les esperaban con la llegada de estos dioses. Su vida corría peligro sin ellos saberlo y cuando se percataron de ello, ya era demasiado tarde.
La llegada de Colón a la isla supuso un duro golpe en su forma de vida. La construcción de asentamientos, la búsqueda de oro y el pago de tributos fueron, entre otras,  las causas que originaron la resistencia de los indígenas. Lo que más encolerizó a los caciques fue el trato dado a sus súbditos que eran esclavizados y obligados a trabajar en la extracción del preciado metal. No estaban acostumbrados a estas duras labores, pero fueron forzados a realizarlas a base de látigo, mutilaciones y todo tipo de vejaciones a las que fueron sometidos, lo que producía una gran mortandad.

Los nativos consiguieron reunir un gran número de guerreros para enfrentarse al invasor pero, pese a todo, fueron derrotados pues el enemigo contaba con mejor armamento, además de caballos y perros de presa.  Hubo numerosos combates pero todos con el mismo final: la derrota taína.
Todo esto, unido a las enfermedades que habían venido con los europeos a la isla, como la viruela o la simple gripe, para las que no estaban inmunizados, causaban numerosas muertes, diezmando la población.
Estas actuaciones y las protestas de los descontentos contra los hermanos Colón, llegaron a oídos de los Reyes Católicos que nombraron a Francisco de Bobadilla  gobernador de la isla en sustitución de Colón, pero dada su mala gestión  y su fama de corrupto fue sustituido por Nicolás de Ovando, quien terminó de empeorar la situación, interpretando a su manera las órdenes dadas por la Reina Isabel, y, quizá a causa de una acusación llegada a él sobre una supuesta sublevación en Jaragua, se dirigió allí con una expedición que sería agradablemente recibida por la reina Anacaona, cacica de aquellas tierras. Expedición que terminaría con una de las peores masacres que se recuerdan en la Historia.

En esta novela nos encontramos con la lucha  por la supervivencia de un pueblo. Lucha representada por el cacique Canoabó y por su esposa Anacaona, que se enfrentaría a los españoles tras la muerte de su esposo.
Era Anacaona la mujer más hermosa de la isla, la más deseada y la más admirada. Se la tenía por gran poetisa compositora de areytos que ella misma describe con sus propias palabras: «En ellos está la memoria de nuestro pueblo. En los más antiguos se narran nuestras costumbres, las leyendas de los primeros antepasados que llegaron a estas islas, las hazañas de nuestros guerreros. Lo que somos como pueblo para que las próximas generaciones lo sepan

La reina de Jaragua, sueña y recuerda: «Dejaría que pintasen su cuerpo y lo adornaran con guirnaldas de flores para luego unirse al canto de los areytos, acompañados por los tambores y las flautas de los músicos. Pronto se haría de noche. Las primeras aves regresaban a sus nidos y los más madrugadores cocuyos encendían sus luces. Fumaría unos tabacos y marcharía a dormir a su bohío con la esperanza de no recibir aquella noche la visita de su esposo.»
Era el pensamiento de Anacaona en el momento más feliz del día para ella, que había sido arrebatada a la fuerza de Jaragua por el cacique Canoabó, de raza caribe, temido por su ferocidad y carácter combativo. Y que había llegado a Haití procedente de las islas orientales, con un puñado de guerreros en busca de esclavos decidido a instalarse en la isla, en Cibao, en el cacicazgo de Maguana.

El autor nos relata los hechos con un lenguaje sencillo, a veces empleando términos taínos pero que no interfieren en la comprensión de la trama de la novela. En algunos pasajes del libro quizá nos muestre con cierta dureza las represalias que se toman contra los indígenas. Encontramos en ella reflexiones y diálogos más bien cortos, que dan un ritmo fluido a la lectura, aunque éste decrece un poco con algunas descripciones referidas sobre todo a la forma de vida de los indígenas y en la batalla que tiene lugar en el valle de la Vega.

Al final del libro viene una relación alfabetizada de los términos taínos con su significado por si el lector quiere consultarlos.

La obra es amena en su conjunto y de fácil lectura por lo que es recomendable para aquellos que quieran conocer algo más sobre la realidad del Descubrimiento de América.


Francisco Portela


Francisco Portela colabora como crítico literario o reseñista con El placer de la lectura, Melibro y Reseñas Literarias, del Escritor Amando Lacueva; y tiene también un blog, Un Lector Indiscreto. Adicionalmente, tuvo la oportunidad de entrevistar a Ramón Carredano Cobas. Su entrevista se encuentra luego de la reseña de la obra.

ENTREVISTA
Ramón Carredano Cobas (Noia – A Coruña, 1950), escritor en lengua gallega, idioma en el que ha publicado las obras Fray Samuel (Frei Samuel), La uña del águila (A unlla da aguia), Una blanca de cobre para Martín (Unha branca de cobre para Martiño) y Veneno Tinto (Veleno Tinto), donde vuelve a aparecer el personaje de Fray Samuel, todas ellas de temática histórica.

Además, de su labor literaria, Ramón Carredano está muy ligado al mundo del teatro, pues fue cofundador con José Agrelo de  Candea, grupo con el que representarían sus obras por todos los rincones de Galicia. En la actualidad sigue unido al escenario, ya que es el director de la escuela de teatro del Liceo de Noia, así como también  colabora en la revista Alameda, del  citado Liceo.

1.- Sus primeras obras fueron escritas en gallego ¿Por qué ese cambio al castellano?
RCC.- ¿Por qué no? En realidad fue cuestión de editorial, más que de idioma. El mundo editorial no está en su mejor momento. La crisis, el libro electrónico… las editoriales gallegas además de todo esto, tienen el problema de la discriminación y exclusión del gallego en los libros de texto impuestas por el nuevo gobierno autonómico. Esto las coarta muchísimo a la hora de editar en nuestra lengua.

2.- ¿Por qué este acontecimiento, precisamente?
RCC.- Por dos motivos esenciales. Primero: porque siempre me gustó la historia. Segundo: porque el tema del descubrimiento de América es un tema que me apasionó desde la escuela de primaria, en cuanto me enteré de que unos tipos bien bragados se habían metido a cruzar un mar desconocido y aterrador, y luego por tierras igual de desconocidas, con una naturaleza las más de las veces inhóspita por salvaje, rodeados de pueblos guerreros que los acosaban continuamente. Historias de amor, de guerra, de traición, de ambición, de heroísmo…

3.- ¿Qué le inspiró para escribir la novela?
RCC.- Como te digo el tema del descubrimiento y la conquista de América me apasionó desde niño. Tengo leído mucho sobre el tema, tanto novelas, como crónicas de la época, y también ensayos, tanto modernos como antiguos. Hace ya muchos años leyendo "El caballero de la Virgen"  de Blasco Ibáñez, me encontré con la figura de la cacica Anacaona, y como casi todos los españoles que la conocieron, me quedé enamorado de ella. Pasaron muchos años, pero acabé encontrándola de nuevo.

4.- ¿Cómo se documenta para poder ambientar sus novelas?
RCC.- De la única manera que conozco: leer, leer y leer. Hoy tenemos la gran ventaja de Internet que es la enciclopedia más extensa del mundo, una fuente de información nunca antes soñada al alcance de una tecla, pero sobre todo los libros. Siguen siendo imprescindibles.

5.- ¿Hay algún personaje en sus obras con el que se sienta identificado?
RCC.- Tanto como identificado, no. Creo que todos tienen algo de mí, eso es casi inevitable. Un escritor utiliza sus propias vivencias y experiencias a la hora de escribir y construir sus personajes. De todas formas, no llego a sentirme identificado con ninguno, pero a unos sí les tengo más cariño que a otros, porque me resultan más simpáticos, por empatía, porque, a mi parecer, quedaron mejor construidos, y tienen una personalidad propia muy acusada y especialmente atractiva. De entre ellos destacaría sobre todo el personaje de "Frei Samuel", un fraile gallego del siglo del siglo XIV, pícaro, mujeriego, más amante de la mesa que de la misa, astuto, tan pronto egoísta como generoso, observador, inteligente… Toda una joya.

6.- ¿Cuáles son los ingredientes que incluye en sus relatos?
RCC.- Me gusta mucho incluir el humor, siempre que el tema, naturalmente, se preste. En las dos historias de Frei Samuel ("Frei Samuel" y "Veleno tinto" –Veneno tinto-), hay mucho, muchísimo humor. En todas mis novelas hay pinceladas e incluso brochazos de humor. "Anacaona. El fin de una raza", creo que es la primera novela en la que el humor está ausente, aunque no pueda evitar que a veces aparezca la retranca gallega. Otro ingrediente, es la historia. Todas mis novelas tienen el ingrediente histórico, sean las luchas de los nobles con la iglesia en las aventuras de Frei Samuel, la guerra de la independencia en "A unlla da aguia" (La uña del águila), relacionadas también con la historia de Noia, mi pueblo natal, y "Unha branca de cobre para Martiño" (Una blanca de cobre para Marín) y "Anacaona. El fin de una raza", ambas ambientadas en el descubrimiento y colonización de América.

7.- ¿Qué novela le gustaría haber escrito?
RCC.- La isla del Tesoro de Stevenson.

8.- ¿Y de cuál detestaría ser su autor?
RCC.- De "Mi lucha" de Adolf Hitler.

9.- Una época digna de novelar.
RCC.- Dos. La historia de Noia y el descubrimiento y conquista de América.

10.- Un mito literario.
RCC.- ¿Uno solo? Es muy difícil quedarse con uno: Peter Pan, Tom Sawyer, el capitán Nemo, el capitán Ajab, Sancho Panza, Jhon Silver, Lázaro de Tormes….

11.- Un escritor inmortal.
RCC.- Cualquiera del Siglo de Oro español: Quevedo, Lope y Calderón, sobre todo, y en ese orden.

12. – ¿Es complicado publicar?
RCC.- Sí, es complicado publicar. Me refiero a publicar directamente, tratando con una editorial. Otra cosa son los premios. Creo que ese es el camino más sencillo para llegar a la publicación. Entiéndase: sencillo para llegar a la publicación, pero primero hay que ganar el premio, y eso ya no es tan fácil. De todas formas, si la obra es buena, tarde o temprano saldrá a la luz. No hay que rendirse. Una obra que no ganó diez premios puede ganar el número once.

13.- ¿Piensa escribir alguna obra más en castellano?
RCC.- Pienso escribir alguna obra más.

Francisco Portela
enero 2012

09 enero, 2012

Casas en el crepúsculo – Eduard Von Keyserling


CASAS EN EL CREPÚSCULO
EDUARD VON KEYSERLING
Ed. Erasmus, 2011 

Crepuscular es, probablemente, la palabra más adecuada para describir la literatura de Keyserling. Sus novelas son de una belleza incomparable, a la vez que nostálgicas de un hedonismo de tiempos pasados, son llamas a punto de apagarse, cantos de cisne. Anclado en el siglo XIX, adivinando la llegada del nuevo siglo y los cambios que conllevará, el autor se resiste a abandonar el suyo, y transmite esa sensación, esa defensa de un universo que ya sabe perdido pero que intenta retener hasta el último aliento. 

Como en las demás novelas que escribió, ambientadas siempre en la antigua nobleza báltica ―a la que pertenecía―, los personajes de la novela son nobles rurales, viven en el campo, rodeados de sus bosques, y tratan de mantener las costumbres ancestrales, ligadas a la naturaleza a los ciclos de la vida. Lo que el autor nos muestra en el relato es el conflicto generacional, la visión de los hijos y nietos de esos viejos dinosaurios, que, mientras atisban que hay otros mundos fuera del suyo, se sienten aún atados a la tradición, obligados a continuarla mientras vivan los ancestros. 

Cuatro familias nobiliarias, los von der Warthe, Egloff, Dachhausen y Port auf Witzow, mantienen relación de vecindad y de cortesía, además de resolver los asuntos de las fronteras entre sus respectivos territorios. La protagonista, Fastrade, es la joven hija del barón von der Warthe, que tras haber abandonado la mansión familiar en pos de un amor imposible, ha de retornar al hogar tras la muerte del hermano menor. Lo que encuentra es un padre postrado, una tía llorosa y desolada, una casa oscura y silenciosa. Ella debe recoger el testigo y cumplir con las obligaciones de su rango. Dietz von Egloff , jugador, diletante e inquieto heredero, se interpone en su camino. Pero a su vez, la baronesa Liddy von Dachhausen, anterior amante, no acepta ser abandonada tan fácilmente. 

Alrededor, está el bosque otoñal e invernal nevado. La palidez, la blancura azulada de la nieve es una constante que los envuelve durante el invierno. Las pinceladas con las que Keyserling pinta el paisaje, dan un toque personalísimo a toda la obra que desarrolla este autor. Hay una continua interacción de los personajes con la naturaleza que los rodea: la fría y blanca nieve, el olor de los pinos, el perfume de los jacintos en primavera, el canto del urogallo, el piafar de los caballos. Podemos considerar esta interacción como un símbolo: ante la angustia que supone la ruptura, la debacle del mundo que se desmorona, van a refugiarse en el pasado ancestral: el bosque milenario. La sensación de libertad del bosque, en el que se refugian cuando ya no soportan más la prisión que suponen las casas familiares es como un remanso de paz. El bosque, sin embargo, va cambiando a lo largo del año. Comienza la narración en otoño, con los senderos cuajados de hojas amarillentas y rojizas, la humedad y el sol vespertino. Y acaba al verano siguiente, cerrando el ciclo anual de la tierra. Todo un año en la vida de vetustos miembros de generaciones destinadas al olvido, y jóvenes vástagos que se agostan entre las paredes de sus grandes casas, mansiones sólidas pero desoladas. Las únicas que han vivido en las ciudades―Gertrud y Fastrade― retornan descompuestas, con los nervios destrozados, tratando de sobrevivir entre el deseo del cambio y la responsabilidad impuesta de la tradición. Dietz tampoco encuentra su espacio, salvo cuando vaga por los bosques a caballo o pisando el blando y oloroso musgo y escuchando el viento entre los viejos abetos, o cuando espera, en la tensa madrugada de la caza, el vuelo del ave para disparar. Quizás por eso sus pasos le lleven inevitablemente a un dramático y simbólico final, anticipando el futuro de una clase que ya ha perdido su razón de ser. 
Considerado estilísticamente como impresionista, el mundo que nos describe el autor está lleno de colores, sensaciones plásticas y emociones. Eduard von Keyserling (Castillo de Paddern, hoy Letonia, 1855- Munich, 1918), escritor alemán, nacido en el seno de una  antigua y noble familia germano-báltica y primo del filósofo Hermann Keyserling. Hubo de abandonar sus estudios en Dorpat por un incidente social, marchando con 23 años a Viena para estudiar filosofía e historia del arte. A finales de siglo se trasladó con sus hermanas a Munich; posteriormente quedó ciego como consecuencia de la sífilis que padecía. 

Enero 2012 



05 enero, 2012

El traje de los funerales – Antonio M Agea



"El traje de los funerales" de Antonio M. Agea es una novela que, sin duda, rompe moldes con las tradicionales y, quizá es por ello, que aseguro que no dejará indiferente al lector. Cuando termines de recorrerla de principio a fin, te darás cuenta de que sentirás la irrefrenable necesidad de releerla de nuevo. 

Tiene un lenguaje cuidado y cautivador. Es una novela intensa. 

Con su personaje peculiar que nos hará reír y nos entristecerá a lo largo de la novela. Una historia cargada de cosas tan antiguas y tan actuales como amores, desamores, venganzas, rencores… narra su vida sin sensiblerías extremas, de forma natural y con un sentido del humor irónico y a veces trágico, con ese aire catalán que te imaginas en su propia vida. 

"El traje de los funerales" una buena apuesta para lectores que desean un halo de aire fresco e innovador. 

Y con un final de los que se recuerda mucho después de haberlo leído. 


Mar.


02 enero, 2012

La fragata Ligera. La palabra falsa de un rey – Luis Delgado Bañón


Llegamos por fin a cumplir la segunda decena de la Saga Marinera Española, de Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), prolífico escritor, investigador histórico y marino profesional en situación de retiro, autor del que ya hemos comentado novelas en diversas ocasiones. Cuatro generaciones de marinos Leñanza han pasado por estas páginas para contarnos sus aventuras a la par que la historia española: desde el pobre galeote de Fuentelahiguera de Albatages, en pleno siglo XVIII que descubre el mar con grandes penalidades, pasando por su hijo Francisco, Gigante, que, por medios poco ortodoxos consigue entrar en el Cuerpo de Guardiamarinas pero desarrolla por propios méritos una magnífica y honorable carrera que concluye en la batalla de Trafalgar donde entrega la vida con sangre y honor; tomando el relevo en el relato Santiago, un segundo Gigante, que vive aventuras americanas y europeas, en mar y guerra, adquiriendo honor en diversos lances para continuar la tradición familiar, hasta que, en esta narración de nuevo un Francisco, al que apodan Pecas, se incorpora a la mar mientras el padre está en situación, primero de destierro, ―por apoyar posiciones contrarias a los deseos reales― y luego de cuartel en la Península, revuelta por un continuo movimiento de protestas y alzamientos militares, ante el desastroso gobierno absoluto de un rey supuestamente deseado. Sin embargo, el padre encuentra una manera gozosa de pasar esos años en feliz compañía que le resarce de otras desgracias, mientras el hijo navega por el Caribe, en busca de aventuras y honor, ansioso de ver mundo, a bordo de la fragata Ligera
¿Qué pasa en España, mientras tanto? Fernando VII, gobernante absoluto, instalado en el trono tras la guerra de Independencia, ha de soportar una larga lista de pronunciamientos militares, y finalmente accede ―de mala gana― a aceptar la Constitución de 1812 y las limitaciones que ésta le impone en el gobierno de la nación. Pero con una bala en la recámara: en cuanto pueda, retomar el poder. Ello sucede al fin del llamado trienio constitucional, a lo largo del cual los gobernantes liberales aprovechan para tomar una serie de medidas, quizás por tan ansiadas, aplicadas con demasiada rapidez y rotundidad, no asimiladas por las fuerzas vivas y reaccionarias como diversas limitaciones a la autoridad real y eclesial (¡con la Iglesia hemos topado, Sancho!), en una etapa en la que, superado el periodo revolucionario, en Europa volvían a restaurarse los monarcas absolutos ―la Santa Alianza― y España parecía entrar en un proceso peligroso que había que frenar. 

El propio ruedo político español se hallaba terriblemente dividido: los liberales se enfrentaban entre sí en diversas facciones, y los absolutistas también, aunque probablemente éstos se unieran antes que aquellos, con el resultado que conocemos: el aplastamiento por parte de Fernando VII del intento liberal de democratizar y racionalizar la política, el popular « ¡vivan las caenas, y a poner el cuello para que nos lo pisen, que resulta más soportable que ejercer la libertad. Por descontado, una vez que el rey, ayudado por los llamados «cien mil hijos de San Luis» que cruzaron la Península en olor de multitudes, saludados casi como libertadores en vez de cómo invasores, volvió a tomar las riendas del poder, se aplicó inmediatamente a la tarea de deshacer todo lo que se había hecho en esos tres años, una tradición muy española, por desgracia: derogó las leyes, destituyó los cargos, fusiló a cantidad de oponentes y encarceló o desterró a los restantes que no habían tenido tiempo de escapar. 

Y mientras en la Península discutían y enfrentaban entre sí las fuerzas políticas y sociales, descuidábase la mar, y por tanto la ultramar: las posesiones americanas, reclamadas para sí por las fuerzas independentistas, aprovechaban la debilidad metropolitana y las guerras intestinas que políticos de una u otra facción llevaban a cabo, para avanzar posiciones y ganar terreno, que ya no se iba a recuperar. La Real Armada seguía bajo mínimos, sin pertrechos, sin material, caudales y personal humano. Las tripulaciones por debajo de lo imprescindible, frenada la construcción naval y muchos oficiales pasando necesidad por ausencia de paga. En este oscuro y desalentador panorama se enmarca la acción de la novela, dividida en tres partes diferenciadas por el narrador y el escenario. 

En la parte primera del libro, tras un capítulo en el que se hace resumen de las andanzas marineras y terrestres de los Leñanza en las distintas generaciones, el autor nos pone en antecedentes de la situación que vive España hacia el año 20 del siglo XIX, por medio, entre otras cosas, de una interesante conversación entre el general D. Cayetano Valdés, recién nombrado Ministro de la Guerra, con el jefe de escuadra Santiago Leñanza, en el Palacio madrileño de los Montefrío. Conversación que destila malos augurios de futuro.
En la segunda y central parte del libro, la acción pasa a Francisco, Pecas. El hijo de Santiago Leñanza toma la palabra y nos narra, con la ilusión y entusiasmo de sus dieciséis años, la navegación hacia Tierra Firme ya como alférez de fragata, el bautizo de sangre y fuego con la primera batalla, frente a las costas venezolanas y las complicaciones que se derivan de los pobrísimos medios de que se ha de valer la pequeña escuadra que encabeza la fragata Ligera, comandada por el capitán D. Ángel Laborde, frente a los insurgentes independentistas que, ayudados por las potencias anglosajonas, les presentan batalla tanto en tierra como en la mar. 
La fragata Ligera proviene de las últimas aportaciones rusas a la Real Armada, por lo que todos dudan de la estructura y seguridad del buque, puesto que los navíos negros han demostrado ser un completo desastre. Aun así la fragata es marinera, y su presencia impone un respeto en la zona, llamándola capitana de las aguas venezolanas. La narración del combate nocturno frente a Puerto Cabello, en el que Francisco toma parte activa, atrae poderosamente y mantiene muy bien la tensión y el dramatismo. En la campaña en Tierra Firme la Ligera realiza varias acciones victoriosas colaborando Armada y Ejército, aunque con ciertas discrepancias y tensiones, hasta que la pobre fragata, que tiene los días contados, debe derivar a un punto final. 

En la tercera y última parte del libro retoma el relato Santiago de Leñanza, que tras plácidos días de intimidad y aislamiento, ve como los últimos acontecimientos trastocan vida y proyectos hasta el punto de temer por el inmediato futuro. La invasión francesa, la huida del gobierno hacia al sur, la separación familiar, toda esta parte nos mantiene en vilo, porque las novedades van sucediendo vertiginosamente. Por otra parte, la situación personal de Santiago cambia de repente, a la vez que la política deviene peligrosa y dramática, decepcionante para una persona de honor, que se siente incapaz de aceptar que el rey al que sirve falte a la palabra dada. 

Destila el texto no tanto tristeza como en otros casos, a causa del deterioro de la Real Armada y del país, sino cierta agresividad, franco enojo por la posición claramente traicionera de un monarca que piensa más en sí que en su pueblo; apreciándose un lenguaje bastante más subido de tono entre los oficiales, comprensible, pero a veces demasiado contemporáneo, mientras que el lenguaje general de la narración se mantiene dentro de los cánones y las expresiones habituales de la época, cosa que por otra parte el autor cuida mucho. Quizás haya en la parte marinera un excesivo empleo de términos muy técnicos, aunque explicados siempre con notas a pie de página. Acompaña la edición un sencillo mapa, aunque suficiente, de las tierras caribeñas donde tiene lugar la acción marinera. 

En suma: en la novela que cumple el número vigésimo de la Saga, tenemos acción a raudales, tensión, amores, alguna sorpresa en la ficción, explicación histórica peninsular y marinera de ultramar. Navegamos, luchamos, amamos con los protagonistas, que se alternan de modo bastante equilibrado para darnos una amplia y detallada visión de esos tres años que tanta esperanza de avance supusieron para el país, esperanza truncada y pisoteada por la traición real. Del general Valdés en su forzado exilio final viene a decir el autor por boca del protagonista: Dios, qué buen vasallo, si hubiera buen señor...


Ariodante 
Diciembre 2011 


29 diciembre, 2011

¿A qué esperas para fracasar? – Ricardo Cortines


"Ni el poder, ni el dinero, ni la religión, ni el amor... Lo que mueve el mundo es el fracaso", Ricardo Cortines. 

El autor 

Ricardo Cortines es un emprendedor nato, un hombre de negocios venido del Derecho cuya principal cualidad es su capacidad para analizar la realidad que le rodea. Tras sorprendernos con su primer libro, "Los osos ya no comen salmón", donde nos hizo ver que las cosas no son como nos las venden, esta vez nos presenta un libro en torno al fracaso, del que es ferviente defensor.
Ricardo Cortines es asimismo miembro de LID Conferenciantes (rco@lidconferenciantes.com) como especialista en gestión del fracaso, dirección de empresas, emprendedores y creación de empresas, liderazgo, motivación y networking. 

La obra 
Cuando Arquímedes se percató de que todo cuerpo sumergido en un líquido recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del líquido que desaloja, el gran matemático griego no sólo descubrió el famoso principio que hoy lleva su nombre, sino que hizo otros dos extraordinarios hallazgos:
    Descubrió cómo se descubren las cosas. Al encontrar lo que perseguía donde nunca hubiera imaginado, al llegar a su destino recorriendo un camino que parecía conducir a otro lugar, Arquímedes descubrió que cada cosa que hacemos deja siempre algo al descubierto y que los caminos que nos conducen a nuestro destino no están trazados.
    Descubrió la fórmula del fracaso. Arquímedes constató que, cuando algo se hunde, sale inmediatamente disparado hacia arriba y que, cuanto más se hunde, más disparado sale y más arriba llega. En otras palabras, Arquímedes demostró científicamente que los fracasos nos impulsan.
"¿A qué esperas para fracasar?" destroza el mito del fracaso como una experiencia trágica que debemos evitar por todos los medios y que estigmatiza a quien la sufre. Muy al contrario, el libro es una invitación en toda regla a descubrir el fracaso y a experimentar sin miedo al desenlace.
La obra se estructura en 4 partes. La primera lleva por título «Las reglas del juego» y en ella se habla de la suerte, de las probabilidades, de la casualidad, de la superstición... de todo lo que forma parte del juego de la vida. ¿Piensas que tener suerte es deseable? A lo mejor te llevas una sorpresa.
En la segunda parte, titulada «Llamando a las cosas por su nombre», se expone la teoría oficial sobre el fracaso y se ponen de manifiesto todas sus "mentiras" - por ejemplo, que de los errores se aprende y que el fracaso minusvalora -.
La tercera parte, titulada «El juego sucio», se centra en la zona oscura del juego (los tramposos, los jugadores sin escrúpulos…). El lector descubrirá aquí que el gran enemigo no es el fracaso, sino los demás.
En la última parte, «Cómo convertir el fracaso en éxito», se explica, partiendo de una moneda, cómo convertir la cruz en cara (el fracaso en éxito), cómo cambiar la realidad alterando nuestra perspectiva de la misma y cómo conducirse en la vida para alcanzar el éxito. El lector descubrirá los seis beneficios del fracaso y aprenderá que para tener éxito cada persona debe encontrar su "fracaso admisible". 

Apuntes 

«No debemos confundir éxito y suerte. El éxito es deseable. La suerte, no. Cuanto más espacio dejemos a la suerte, menos opciones de éxito tendremos».
«No aprendemos del error, sino del fracaso y cuanto mayor es el fracaso más posibilidades hay de que aprendamos la lección».
«Los que ocultan sus fracasos es porque no tienen que enseñar».
«Las cosas no salen conforme a nuestra voluntad, sino conforme a nuestra capacidad para traducir a la práctica esa voluntad».
"El éxito no está en nuestra naturaleza. El fracaso, sí. Por eso el éxito no dice nada de nosotros y en cambio el fracaso lo dice todo".
"Mi mayor necesidad es la necesidad de aprender y no conozco otra manera de satisfacerla que fracasando".
"El fracaso es la madre de todas las lecciones, la única licenciatura de la que uno sale convenientemente preparado para triunfar". 

Ricardo Cortines

27 diciembre, 2011

La ciudad más hermosa del mundo en la escala Richter de la melancolía – Pablo Krantz


Este post fue enviado por Olga Baladoch, de Asimêtrica Editorial, a opiniondelibros@gmail.com. Muchas gracias Olga.
La antología de narraciones que nos ofrece Pablo Krantz transita entre la melancolía y la magia; entre la grave y colorida Argentina y la fría y arisca Europa. Un repertorio de relatos variados en los que el humor, la ironía, la nostalgia, el desencanto y la esperanza forman el equipaje de unos personajes en constante migración física, temporal o espiritual. Un inventario de antihéroes reconocibles en lucha contra sus dificultades, reales no, pasadas o presentes, y en búsqueda constante de un futuro que pueda, sino colmar, sí calmar sus más íntimos anhelos.
Esta recopilación se construye alrededor de cuatro ejes principales: el amor (junto a su compañero inseparable el desamor, como en «El santo cleptómano y la chica de la vagina dorada»), el exilio, la política y el rock (que se mezcla con la literatura, tema central de «Mi padre era un oficial nazi»).
En el primer cuento del libro, «Estación fantasma», el autor nos narra la historia de una relación amorosa que no tiene buen final, a la vez que nos brinda una mirada certera sobre las desazones de un exiliado latinoamericano en Europa.
«Mis experiencias en el mundo de la subversión» es un relato donde se conecta la política y el rock, contándonos las desventuras de un joven after punk porteño arrestado por supuestas maquinaciones subversivas a fines de los años ochenta.
La política sigue presente en «La larga siesta del señor Gregorio Funes», cuento de tono costumbrista que nos presenta una pequeña saga de valentías y cobardías bajo una dictadura militar en que la represión policial resulta la normalidad. Más política y sus consecuencias encontramos en «El cuarto que se expandía», una suerte de racconto en tono de farsa de la situación argentina a finales de los años noventa, esa burbuja de bienestar y crecimiento postizo que terminó estallando en el 2001. Luego, «Jueves 20 de diciembre» se ocupa de contarnos justamente, a manera de crónica, ese violento estallido o final de fiesta que empujó a miles y miles de argentinos al exilio. Relatos como «Ciclos migratorios» y «París lado B» llegan entonces para exponernos los brutales sinsabores del exilio, en una Fortaleza Europa en la que la temporada de caza de inmigrantes ha comenzado hace tiempo.
Finalmente, en el último cuento del libro, la música vuelve a ser la protagonista, con el cuento fantástico «Paul is dead», donde el personaje principal posee la extraña habilidad de predecir en sueños la muerte de las estrellas del rock.
Muchas gracias Olga.
¡Saludos!
    

19 diciembre, 2011

La travesía – David López


Este post fue enviado por Ariodante a opiniondelibros@gmail.com. Muchas gracias Ariodante, como siempre.
Aunque la edición del libro, muy atractiva, invita a su lectura, y su título corresponde a lo que realmente se nos va a contar: una travesía, principalmente marítima, aunque también terrestre, queda una cierta connotación implícita que puede confundir al lector. La figura de un barco velero y una vaga imagen de los rasgos simiescos del viejo Charles Darwin sugieren que la travesía que nos van a narrar es la del famoso naturalista. Y efectivamente, los lectores vamos a viajar con Darwin en el Beagle. Pero no sólo con él.
El autor, el biólogo David López Hernández, si bien toma como base ese viaje, el segundo realizado por el bergantín Beagle, con Darwin como investigador científico agregado, no sólo nos relata las andanzas y aventuras de un gran número de personajes reales y ficticios, pertenecientes a la tripulación del barco y a las poblaciones por donde pasan; incluso los personajes de ficción introducidos tejen una trama ajena a la expedición, insertando de ese modo otras travesías emocionales e incluso introspectivas y partes históricas sobre la América austral, que la misión de los oficiales del Beagle es cartografiar y estudiar, principalmente. Hay varias travesías en esta obra, insertadas como muñecas rusas, unas dentro de otras.
No hay un único protagonista, sino varios, así como no hay una única travesía: tanto el capitán Fitzroy; el contador Rowlett; el joven Darwin; sus ayudantes respectivos Dring y Covington; los distintos oficiales; el ayudante de cirujano Bynoe, los mellizos Ryan, recogidos en Devonport; incluso los tres fueguinos destinados a ser devueltos a su país tras una temporada civilizándose en Inglaterra. Todos tienen su viaje, unas veces físico, otras, vital. El personaje femenino de Angélica se introduce mediante una serie de cartas dirigidas a Rowlett, por medio de estas epístolas se nos reporta acerca de la sociedad y la política chilenas del momento, y enlaza a su vez con el personaje del ayudante del contador, J.E.Dring, que paulatinamente va adquiriendo un protagonismo mayor a lo largo de la narración, siendo de hecho uno de los ejes sobre los que va girando la novela.
Contada en tercera persona en su mayor parte, permite al narrador una descripción ampliamente coral, pero le dificulta profundizar psicológicamente en los personajes; tal es la cantidad de nombres que se nos presentan, que hubiera sido recomendable adjuntar un listado con la posición de cada personaje en el barco, para ayudar a la memoria del lector a ubicar a cada uno sin necesidad de volver páginas atrás. Sin embargo, sí hay una parte, a mi juicio la más atrayente, que se narra a modo de diario y que supone una travesía más: la lenta huida de Joe y Angélica atravesando los Andes y la Pampa. La otra travesía, la de James, contada con una muy acertada terminología marinera y un buen ritmo de acción, es breve pero muy bien llevada. Y el viaje base del Beagle, que continúa su periplo alrededor del mundo, completa la circunferencia volviendo casi al punto de origen y haciendo confluir las distintas trayectorias en una, con resultados sorprendentes.
En general, la lectura de esta novela es amena y el estilo correcto, aunque tenga algunos tramos mejorables; la primera parte discurre, quizás, algo lentamente de más. El personaje de Darwin está fundido con el resto de la tripulación, al contrario de lo que en un primer momento podríamos esperar. Es ésta una narración múltiple, una travesía de travesía, en la que hay aventuras y dramas, búsquedas y encuentros, propósitos y casualidades, azar y necesidad.
Biólogo y escritor español, David López Hernández (Langreo, 1978) combina su carrera literaria con su trabajo de laboratorio para la Administración Pública.  Además de varios relatos publicados, López Hernández ha recibido premios como el Novela Corta de Vademembra o el Premio Jaén de Novela gracias a El crimen de los Monegros, una gran incursión en la novela negra.
Muchas gracias Ariodante.
¡Saludos!

16 diciembre, 2011

Sin noticias de Acuario – Reyes García-Doncel


Este post fue enviado por Cristina Durán Suárez a opiniondelibros@gmail.com. Muchas gracias Cristina, como siempre.
"Sin noticias de Acuario" narra la historia de una adolescente, Isabel, dentro de una secta basada en filosofías orientales. Además de la doctrina de la organización, la novela nos muestra la eclosión del movimiento hippie y las drogas alucinógenas, la lucha política de los partidos clandestinos en la Universidad y la imperante ideología franquista que impregna la sociedad española en los años 73-75.
Nuestra adolescente va descubriendo que todos los que la rodean viven sumidos en un autoengaño: su católico padre cree que controla la familia; el franquismo, que lo tiene todo bien atado; los partidos políticos, que la revolución es inminente; y los seguidores del Gurú, que la bomba de paz estallará muy pronto… Ilusiones que conviven más o menos cerca de la realidad, falsedades y disfraces que ella va a ir descubriendo y arrancándose en un proceso doloroso hasta conseguir su propia identidad.
Aunque la autora, a través de los ojos de Isabel, no realiza un juicio de valor sobre estos años, el lector inevitablemente sí lo hará, y puede que esboce una sonrisa benévola ante la ingenuidad de todos aquellos grandes ideales que ahí quedan, como una muestra de lo que fuimos.
"Sin noticias de Acuario", de Reyes García-Doncel. Quienes vivieron el final del franquismo y el comienzo de la democracia revivirán las ilusiones (en el doble sentido de esperanzas y de engaños) que protagonizan este libro, que recrea aquella época con humor e inteligencia.
Muchas gracias Cristina.
¡Saludos!

13 diciembre, 2011

El códice purpúreo – Herminia Luque Ortiz


Este post fue enviado por Cristina Durán Suárez, de Editorial MAD, a opiniondelibros@gmail.com. Muchas gracias Cristina. 
¿Qué puede llevar a una joven a privarse de alimento hasta la muerte? 
En el siglo IV d. C. las causas no pueden ser sino de índole religiosa. Veremos así cómo Ávita, la joven fallecida, es considerada una mártir y su tumba va a ser convertida en un lugar de culto. 
Pero las cosas no son nunca sencillas. Ni Ávita es una jovencita crédula ni su madre, Honoria, se verá libre de asechanzas. A través de las cartas que se intercambian los diversos personajes de la novela, asistiremos a la reconstrucción de los últimos meses de vida de la joven y los sólidos nudos de intereses tejidos en torno a ella. 
En esta novela se recogen ecos de los mejores epistológrafos del siglo IV (Sinesio de Cirene, Ausonio, San Jerónimo) así como de la patrística, la lírica y hasta la epigrafía de la época. Un siglo crucial en el que el triunfo del cristianismo va acompañado de un cambio trascendental en la cultura: el del rollo de papiro, que es sustituido por el códice de pergamino. 
El códice adquiere en este texto una dimensión simbólica, encarnándose –literalmente– para traer ante nuestros ojos una época no tan diferente a la nuestra como pudiera pensarse. 
Muchas gracias Cristina y a Editorial MAD por siempre contribuir con nuestro pequeño sitio. 
¡Saludos!

¡Sálvese quien pueda! - Andrés Oppenheimer

¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la robotización. Oppenheimer siempre me ha llamado la atención, si bien no he sid...